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Cotrozo tiende la mano: “Vinieron tres personas preguntando por los pinchos”

La Vinoteca de O Couto ofrece los ‘petiscos’ sobrantes para aquellos que lo están pasando mal | Madriñán: “Me levanto a las 6.00 para prepararlos y no los quiero tirar; es comida”

Patricia Madriñán, en la Vinoteca Cotrozo donde ofrecen los pinchos. |   // BRAIS LORENZO

Patricia Madriñán, en la Vinoteca Cotrozo donde ofrecen los pinchos. | // BRAIS LORENZO

Una publicación en las redes oficiales de Cotrozo Wine Coffee tuvo más de 200 compartidos en minutos. Patricia Madriñán, la propietaria del establecimiento, publicó un comentario en el que mostraba su solidaridad para que aquellas personas que peor lo estuvieran pasando, pasasen por su negocio para poder coger uno de los pincho.s que ofrecía de forma altruista.

La copropietaria explica que “lo publiqué porque no quería tirar la comida, hoy en día hay mucha gente pasándolo mal y no me atrevía a tirar la comida porque es fruto de mi trabajo. Me levanto a las 6.00 de la mañana para hacer los pinchos y cuando vi que sobraban algunos, puse ese comentario en Facebook y la verdad tuvo muchos compartidos”.

En una caja de cartón y envueltos en papel albal coloca los pinchos que le sobran porque solamente abre por las mañanas, aunque con las nuevas normas de la Xunta de pedir certificados de vacunación, recuperación de COVID o prueba PCR negativa volverá al horario habitual en cuanto sea posible. Patricia comenta que “solamente abríamos por las mañanas porque no tenemos terraza, tenemos el retranqueo pero no queremos que pase la Policía Local y nos llame la atención o nos multe. Entonces como cerramos a la 13.00, pensé que alguien aprovecharía los pinchos que me sobran. De momento, preguntaron tres personas. Hoy –por ayer– vendrá una mujer a recogerlos en persona”.

Sobre el perfil de personas que le han preguntado por su acción solidaria arguye que “pues la verdad es que me llamó la atención que son gente de nacionalidad española y todos relacionados con la hostelería. Es duro ver a gente que está en una situación delicada pero si podemos aportar nuestro granito de arena con esta acción, agradecidos que estamos”.

Cotrozo nació como un embrión dedicado al vino y a los caldos nacionales pero durante la pandemia se tuvo que renovar para adaptarse a las circunstancias de un virus que se está cebando con uno de los sectores más dañados económicamente. Patricia comenta que “nunca nos imaginamos que tendríamos que poner una cafetera, de hecho, hace poco que la tenemos, concretamente desde marzo de este año, cuando nos cerraron. Pensamos que no podíamos tener el negocio cerrado y por lo menos si servíamos desayunos tendríamos algo con lo que ir tirando y sacando todos los gastos adelante. Si tienes 50 o 60 euros en la caja un día pues es algo que tienes para pagar el autónomo. No podíamos estar parados, pero esperemos que esto mejore”.

Castigados

Una de las personas que preguntó por los pinchos es una mujer. Patricia dice que “sé que trabajó en la hostelería y le voy a pedir el currículum porque cuando esto mejore, que mejorará o esperemos que lo haga, nunca sabes si puedes necesitar una persona”.

El sector se siente castigado, pero pese a ello todavía tiene ganas para intentar ayudar a los demás como hace Patricia Madriñán desde el barrio de O Couto. Una vecina mientras habla con los periodistas, le dice que “he visto la iniciativa y me parece muy buena, la verdad es que hay que felicitarte por querer y por ayudar a los demás con estas acciones. ¡Enhorabuena!”.

Cambió el café con los vinos pero con las nuevas medidas podrá recuperar algo del ambiente perdido durante estas últimas semanas en Cotrozo. El vino y las copas serán de nuevo el argumento para celebrar que su establecimiento vuelve a tener vida y que el virus no se la ha quitado a los ourensanos que vuelven a celebrar que Cotrozo se recupera.

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