Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Más divorcios, otro efecto de la pandemia

En el primer trimestre de 2021, la provincia registró 132 trámites para romper matrimonios y un mayor número de solicitudes para modificar medidas

Una pareja celebra con ilusión el inicio de su matrimonio.  |  // I. OSORIO

Una pareja celebra con ilusión el inicio de su matrimonio. | // I. OSORIO

Ya de por sí es un fenómeno habitual que las solicitudes de divorcio y separaciones se disparen después de las vacaciones porque la mucha convivencia entre las parejas provoca grandes conflictos, por lo que a nadie le sorprenderá que tanto encierro debido a la pandemia haya sido otro detonante para muchos. En la provincia de Ourense en el primer trimestre de 2021 se registraron 70 divorcios consensuados y 55 sin consenso, siete separaciones, siendo solo una con consenso, y 11 modificaciones de medidas consensuadas y 48 que no. Y después de la capitalidad de la provincia, con 84 rupturas matrimoniales, el partido judicial que más casos registró es el de O Carballiño, con un total de 12 divorcios y ninguna separación.

En la ciudad de Ourense en el primer trimestre de 2021 se ejecutaron 45 divorcios consensuados y 34 sin consenso,4 separaciones con acuerdo y una sin este. Y de modificaciones de medidas 5 y 33 respectivamente. Y a estas cifras le siguen las del distrito judicial de O Carballiño que contabilizó 11 divorcios consensuados y uno sin consenso, y modificaciones de medidas, 2 y 2 respectivamente.

Pero desde que empezó la pandemia, en el último año, desde junio de 2020, en varios bufetes de la villa del Arenteiro constataron un aumento de rupturas de parejas, así como de modificaciones de medidas. De hecho desde uno de ellos apuntan que en el plazo de un año han atendido para su sorpresa alrededor de 20 divorcios cuando lo habitual al año son 10 a12 como mucho.

Algunos matrimonios podrían ya tener el vínculo roto y decidieron ahora legalizarlo, pero otros podría ser el caso de tener un vínculo delicado y la pandemia con tanto encierro lo desencadenó. “Notamos un incremento en derecho de familia bastante importante desde el mes de junio de 2020”, dice un abogado de la villa que en este período ya contabiliza casi 20 casos, y “no me parece una cifra normal, este año casi duplicamos”. También el mes de septiembre asegura que es propicio para los divorcios. Apunta que “hoy se aguanta muy poco” por parte de los contrayentes.

También otro despacho de la villa ha notado un incremento de “más solicitudes de información”. En el último trimestre de 2020 sobre todo, y “a principios de este año de forma más intensa tanto en divorcios, como modificaciones de medidas en las que ya hay una sentencia con determinadas regulaciones, pero se debe a gente que ha perdido el empleo y se ven incapacitados para afrontar el pago de pensiones de alimentos”, y otras causas. También apunta que “es habitual que a la vuelta de verano y vacaciones de Navidad, dos puntos en los que se producen muchas rupturas. Eso ya de antes de la pandemia”.

Y es que mientras los dos cónyuges trabajan y están ocupados apenas queda lugar para los roces y discusiones.

Desde otro bufete perciben que “lo que hay es un nivel de conflicto en general en la sociedad fuera de lo habitual, y eso no solo en los divorcios sino en las modificaciones de medidas; sí que se ha aumentado la conflictividad”. En cambio no hace la correlación directa de pandemia-encierro con rupturas. Cree que “muchos problemas vienen de antes y hoy la gente está muy irascible, y la sociedad que tenemos está en un plan insufrible.”

Apunta este veterano letrado que “yo no veo un incremento, pero si lo veo en la conflictividad”, sobre todo en las modificaciones de medidas, “todo lo que tiene que ver con los menores quizá sí que ha aumentado”. Lleva 25 años trabajando en O Carballiño y “siempre he tenido divorcios en mi mesa, tengo 200 encima, siempre hay uno al mes como mínimo o dos, yo creo que esto es la norma en la sociedad que tenemos”.

El juzgado de familia de Ourense está atascado porque son trámites farragosos, y eso “no sé que quiere decir, si por el número de asuntos o por el funcionamiento del juzgado limitado por medios materiales y personales.” Lamentablemente también percibe un incremento de la litigiosidad derivada de decisiones de “estomago, no de cabeza” y a veces se ven demandas en el juzgado “que obedecen al capricho cuando podría haber ahí una mediación, ser más transigentes. Me llama la atención que cosas, que van directamente al juzgado, antes se hablaban, se intentaba transar el asunto, y ahora como hay justicia gratuita casi para todos y la gente no tiene capacidad de diálogo, van al juzgado. Se ha perdido mucho la cercanía, la empatía y capacidad de evitar problemas”. Indica que “yo soy un negociador nato, y ahora todo es visceral, en ese sentido sí que he notado un cambio”.

En otro despacho de la villa señalan que “no notamos nada fuera de lo normal, pero en modificaciones de medidas sí se ha notado un incremento de forma significativa”.

Ahora llegó el verano, las vacaciones, y queda por ver cuántas rupturas se sumarán a la lista de conflictos familiares, un fenómeno que se ha convertido en algo notorio tras los periodos de más cercanía en las parejas.

Compartir el artículo

stats