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Ganaderos urgen mejores precios y parcelas para subsistir ante la falta de relevo

En lugares como San Xoán de Río, a falta de un banco de tierras tienen que alquilar

Explotación ganadera de Francisco Castro, en San Xoán de Río. // FdV

Explotación ganadera de Francisco Castro, en San Xoán de Río. // FdV

Hay concellos en la provincia de Ourense en los que la ganadería, su principal sector económico, está en decadencia y es que los precarios precios y el minifundismo hacen que algunos abandonen, y muchos de los que se jubilan no tienen relevo. Ese es el caso de San Xoán de Río, que junto con Montederramo y Castro Caldelas, destaca por estar en la zona que más explotaciones tiene de vacas de producción cárnica de Galicia: 788 censadas y 531 habitantes, o sea, una res y media por vecino. Pero los ganaderos se quejan de unos precios muy bajos y de que apenas tienen parcelas con dimensiones adecuadas para una explotación en condiciones, lo que contribuye al abandono.

En San Xoán de Río llegó a haber hace unas tres décadas alrededor de 300 explotaciones y los habitantes rondaban los 3.000, pero ahora solo hay unas 30. Dos o tres cuentan con muchas reses, entre 200 y 300, y el resto son de “gente jubilada que las tienen como un complemento a la pensión, pero no hay relevo generacional”, apunta el alcalde, José Miguel Pérez. “Lo que da dinero ahora es la transformación del producto y la venta directa al consumidor, que es la asignatura pendiente de aquí. El precio por kilo de la ternera es muy bajo, casi como hace 30 años y los costes de producción aumentaron”.

Un exganadero, Paulino López, de A Pousa, vendió su ganado hace dos o tres años porque “no era viable”. Se queja de que el precio, “de 4,80 a 5 euros de kilo de carne de peso en canal es nada; debería ser por lo menos 9 o 10 euros”. Sin subvenciones no hay rentabilidad.

López señala que actualmente “hay dos o tres ganaderos grandes con más de cien vacas, y el resto tienen de 40 a 60, más algunos que se jubilan y se quedan con 7 o 10”. Echa en falta un banco de tierras o concentración parcelaria, que dice estaba en trámite hace muchos años pero no prosperó. Cree que sería bueno porque “además de no abandonarse tanto las tierras se podrían alquilar a los ganaderos grandes”.

Otro ganadero, Francisco Castro, también se queja de precios bajos, y de que las materias primas para la alimentación suben cada vez más. Tiene 150 vacas y un cebadero de terneros. Empezó con pocas y está ampliando. Comenta que la gente es muy mayor y se fueron cerrando explotaciones y “las fuimos cogiendo nosotros”, pero cada año hay muchas menos. Al principio tuvo vacas de leche.

Para recuperar el censo de bovinos, Castro cree que debería haber muchas ayudas, concentración parcelaria y reunir fincas, porque “hay mucho minifundio y es un problema”. No había nacido cuando fue lo de la parcelaria fallida, y ahora “al no haber muchos habitantes igual podría no ser rentable hacerla”. Tiene otros estudios pero le gustan los animales. Antes su padre había montado un cebadero, “y seguí yo”.

Asegura que “el futuro no es fácil” porque “las fincas son de muchos propietarios” y habría que juntarlos a todos “para hacer una parcela grande, y que quede algo que sea rentable hacerlo”. Y es que “están abandonadas, hay que desbrozarlas y cerrarlas, y el gasto económico es grande. Yo tuve que buscar fincas y prepararlas”. Lamenta que “gente joven hay poca y peligra bastante el futuro de la ganadería. Jóvenes ganaderos seremos alrededor de cuatro, y el resto la mayoría está próxima a la jubilación”, señala.

Municipios que tienen más vacas que habitantes

En esta zona ganadera de carne tan importante de Galicia, en el contrapunto a San Xoán de Río están Castro Caldelas y Montederramo, con un sector con mejores condiciones. La comarca de Caldelas tiene la raza autóctona y protegida de Vaca Caldelá. En Montederramo no existen las mismas dificultades que en Río. Según el alcalde, Antonio Rodríguez, el problema son los malos accesos a las fincas, cuyo arreglo es “una demanda de los ganaderos que vamos subsanando pero no como querríamos”. Y es que en este municipio con algo más de 4.000 reses y más de 700 habitantes, el número de animales continúa en aumento. Se debe a que aunque hay menos explotaciones estas son grandes, y además “existe un relevo generacional. Hay gente joven que se incorpora”. No tiene una parcelaria pero “hay fincas bastante grandes, y la gente fue cambiando entre ellos”, siendo el gran problema el acceso a las parcelas.

En Castro Caldelas, con 1.224 habitantes, y un censo aproximado de 1.900 reses, su alcaldesa, Inés Vega, apunta que se perdieron muchas explotaciones pequeñas por falta de relevo generacional pero “la tendencia ha dado paso a un relevo en los últimos años debido a las dos concentraciones parcelarias”. Una, que lleva 43 años en la parroquia de Mazaira, “con la tierra totalmente productiva, con buenas explotaciones y grandes”, y otra ya activa y próxima a terminar, la más grande, que ocupa las parroquias de Vila Maior, O Burgo, y Camba, que “ha supuesto una importante incorporación de explotaciones y nuevas altas de gente joven a la producción de carne vacuno en extensivo”. Vega asegura que “ya se observa a simple vista el gran cambio operado en el paisaje”. En el resto de Caldelas hay pocas incorporaciones y no disponen de parcelas aptas para producir en grande “sino más bien como ayuda y complemento a otras profesiones”.

Otro profesional del sector, Ramón Yáñez, recuerda que “yo fui productor de leche y fue a pique todo, murió el precio”, por lo que quedó como productor de carne, pero “el camino tampoco es bueno. Al nivel de vida que llevamos, la carne se vende la mayoría por debajo de 4 euros canal y debería ser por lo menos de 5 euros más IVA, que no es un precio alto”. También apunta que no hay gente joven que se dedique al campo porque “no es capaz de salir. Yo no lo entiendo, o entra carne de fuera...”.

Pide un precio estable, “que todos podamos vivir, porque el gasoleo está por las nubes y empiezas a sacar de donde no ingresas”. Recuerda que llegó a tener 40 vacas y hoy solo 27. “Mi hijo atiende la explotación y tiene a su vez que estar trabajando en otra cosa. No queremos cerrar pero si la cosa se pone así...”

Yáñez dice que en Río hay explotaciones grandes y “todos tienen el mismo problema. Si hubiera concentración parcelaria sería bueno, hay gente con fincas abandonadas y te cuadran en el centro de una parcela tuya y ni te la arriendan ni te la ceden. Nos beneficiaría a todos pero ya lo veo muy difícil, y la ganadería está yendo a menos, y al campo había que ayudarlo porque del campo comemos todos. Aquí en esta zona había mucho ganado”.

Cree que el rechazo a la parcelaria “fue la ruina del concello porque si hoy hay 7 u 8 explotaciones viables, igual si progresara la concentración habría más”. Este municipio “es un terreno muy bueno para la ganadería, se puede trabajar en él, pero está todo abandonado. El banco de tierras se necesita ya, y mirar por la gente joven como mi hijo. Hay gente jubilada cobrando y con subvenciones, para 2 o 3 vacas, pero no te dejan las tierras, por eso el banco de tierras debería entrar en acción ya”. Se invierte en arrendar fincas, se gasta desbrozando y preparándolas, y “mañana te las quitan. Ese es el problema”, lamenta.

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