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Aprender Historia a través de cartas, excavaciones y cromas

La facultad del campus de Ourense organizó el primer concurso de proyectos docentes novedosos para enseñar la materia en la ESO

Leonor Giménez, María Isabel González y Paula Cadaveira, tras recoger sus galardones. |   // F. CASANOVA

Leonor Giménez, María Isabel González y Paula Cadaveira, tras recoger sus galardones. | // F. CASANOVA

Fue una exalumna de la Facultad de Historia del campus de Ourense la que propuso la idea de crear un concurso para premiar aquellos proyectos docentes que consiguieran motivar a los alumnos de Secundaria haciéndoles sacar la cabeza de los libros y dándoles un pequeño empujón para descubrir diferentes formas aprender.

Ayer se dieron a conocer las tres ganadoras –en esta primera edición han sido todas mujeres– seleccionadas entre un total de siete programas presentados. “A labor dos profesores é fundamental, en todas as etapas da vida, para que un estudante teña paixón por unha materia ou a repudie. Ademais, parece que a Historia está íntimamente asimilida ao acto de memorizar contidos como único xeito de adquirir coñecementos, e non debería ser así”, destacó Susana Reboredo, decana de la facultad.

Escribir desde la trinchera

El proyecto de Leonor Giménez, profesora del instituto Ricado Mella (Vigo), fue el que quedó en primera posición. “O alumnado debía redactar unha carta poñéndose na pel dun soldado ou dunha enfermeira que cura aos feridos no campo de batalla durante a Primeira Guerra Mundial”, explicó la docente sobre la iniciativa. “Un dos obxectivos principais era que os nenos se achegasen a fontes primarias de información e documentación diferentes ao libro ou ás clases tradicionais”, destacó en el acto de entrega de los premios.

Los estudiantes, de cuarto de ESO, tuvieron que leer textos y bucear por las imágenes de la época de la web Canadian Letters (https://www.canadianletters.ca/), cuyo archivo digital es gratuito, para conocer las historias de las personas que las escribieron. Conseguieron de ese modo recrear con su imaginación cómo fue la vida de los combatientes y las mujeres que se encargaron de cuidarlos –perdiendo, en ocasiones, su propia vida para salvar la de otros–.

Los alumnos visualizaron también el largometraje ‘1917’, del director Sam Mendes, ambientado en este conflicto bélico –conocido como la guerra de trincheras por ser el principal modo de combate, a diferencia de la Segunda Guerra Mundial en la que la aviación y los tanques jugaron un papel fundamental–. “Pretendíase que empatizaran coas persoas que estaban detrás desas palabras e reflexionaran sobre o terrible dunha guerra e as súas consecuencias”, profundizó la docente.

Este proyecto supuso también un trabajo transversal con el departamento de inglés puesto que es el idioma en el que están escritos los textos de los canadienses que participaron en alguno de los frentes del conflicto. Así, pudieron aprender vocabulario relacionado.

Los estudiantes debían escoger a qué bando pertenecían y elaborar papel con aspecto envejecido a través de diferentes técnicas para conseguir un acabado más real. Los hubo que incluso cogieron prestados sellos antiguos de sus abuelos o simularon manchas de sangre en el papel para dar más verosimilitud al trabajo.

Informar del pasado

En segundo lugar quedó el proyecto educativo de María Isabel González, maestra del instituto Afonso X O Sabio (A Coruña) en el que alumnos de primero de ESO pusieron en marcha su propio telediario para contar los grandes acontecimientos del pasado. La muerte de Tutankamón, la destrución de Pompeia –primero devastada por un terremoto y después arrasada por una erupción volcánica– o la invención del fuego fueron algunos de los momentos históricos que recogieron en sus informativos.

Se sirvieron de la biblioteca del centro para realizar casi todo el trabajo puesto que podían acceder a libros, escribir y corregir los textos y tenían el espacio suficiente para montar un miniplató de televisión con un croma que les permitió, a la hora de editar los contenidos, proyectar imágenes de los lugares desde los que retransmitían las noticias como si realmente se encontrasen allí en una conexión en directo.

Convertirse en arqueólogo

El tercer puesto del concurso fue para Paula Cadaveira, profesora del instituto plurilingüe Eusebio da Guarda (A Coruña), por conseguir que sus alumnos, de primero de ESO, se pusieran a excavar para descubrir yacimientos arqueológicos. Divididos por grupos, cada uno elaboró réplicas de herramientas o restos humanos que cubrieron con diferentes tipos de tierra y grava por capas –consiguiendo un aspecto similiar al del suelo–. Al finalizar, cada grupo se encargaba de la deconstrucción de los yacimientos de otros compañeros de curso, descubriendo lo realizado por los demás grupos.

Durante once clases, los jóvenes realizaron investigaciones sobre la prehistoria poniéndose en la piel de un profesional de la arqueología. Cada estudiante adquirió un rol –jefa de laboratorio, jefe de arqueología, jefa de excavación...– y la docente puso a su disposición diferentes lecturas sobre la materia adaptadas a su edad (12-13 años) e información obtenida de páginas webs de diferentes museos para completar el aprendizaje.

Las tres profesoras ganadoras del concurso recogieron sus diplomas en la facultad de Historia del campus de Ourense F. Casanova

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