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“El sector pirotécnico sigue muy mal, solo tenemos alguna misa y por hacer ruido”

La falta de fiestas confirmadas y el riesgo de incendios que irá a más penalizan al sector, lejos de la recuperación en la desescalada

José Benito Salgado, gerente y único trabajador, durante esta crisis, de la pirotecnia Josman. // BRAIS LORENZO

José Benito Salgado, gerente y único trabajador, durante esta crisis, de la pirotecnia Josman. // BRAIS LORENZO

Una las manifestaciones principales de la cultura popular en Galicia, la fiesta parroquial, la verbena, todavía acusa la pandemia, con un tímido regreso a la actividad, con muy pocas fechas confirmadas para este verano, el segundo con el virus presente. En sus cuarenta años de experiencia en el sector, José Benito Salgado, de 58, no recuerda un momento tan crudo como el que se arrastra desde marzo de 2020. “El impacto fue brutal y total. El año pasado no tuvimos ninguna fiesta y este, de momento, tampoco hay”.

Es el gerente de Josman, una histórica empresa pirotécnica de la provincia de Ourense, con actividad desde hace medio siglo y sede en Cambeo (Coles), y también es el único trabajador en la plantilla, como el verano del año pasado. “En un año normal, como mínimo en verano éramos nueve personas, siete de ellos trabajadores fijos. En los tiempos de antes de la pandemia podíamos tener cien fiestas o incluso más”, subraya Benito.

Una caseta con fuegos artificiales almacenados. // BRAIS LORENZO

La desescalada avanza en todos los sectores, al amparo de la campaña de vacunación, y la Xunta organizó recientemente, en varias localidades de Galicia, pruebas para el regreso seguro de las verbenas. “En esa prueba”, que en el caso de la provincia de Ourense se celebró en O Carballiño, “ni fuegos llevaron”, lamenta el pirotécnico.

“Hay mucha incertidumbre en el sector porque no sabes qué va a pasar, cómo será el final de la temporada por las vacunas o el inicio de la temporada que viene. El sector de los espectáculos, tanto para las orquestas como la pirotecnia, está muy muy tocado. Sigue muy mal porque fiestas no hay, y solo es mejor que el año pasado en que al menos se celebran algunas misas, novenas o procesiones por la plaza, pero son actos pequeños, casi solo por hacer ruido. Aunque el pasado ni eso”, relata el gerente de Josman.

Las instalaciones de Josman en Cambeo (Coles). // BRAIS LORENZO

La escasa previsión de fiestas y verbenas no es la única dificultad para el sector, puesto que en la provincia de Ourense, en la que están 27 de las 35 parroquias con una alta actividad incendiaria, el riesgo de que el monte arda disuade desde hace años a comisiones organizadoras de adquirir fuegos artificiales. “En Ourense tenemos un problema añadido, el del calor, y a partir de julio, si el tiempo viene caliente, también afectará a las ventas”, confirma el responsable de Josman.

“Desde hace tres o cuatro años, el tema de los incendios nos martiriza, y en muchos pueblos no encargan porque dicen que quieren pasar de problemas, como si fuéramos una fuente de incendios, cuando no es así. Pero la gente tiene miedo”.

Benito Salgado abre una cabina con fuegos almacenados. // BRAIS LORENZO

Con muchas dificultades, Josman aguanta. Hace unos días sirvió fuegos para celebraciones ligadas a misas en O Irixo y Boborás. “No sé que será de esto, pero a la gente le gustan los fuegos”, dice José Benito Salgado, sin perder la esperanza.

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