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Marco Casanova Álvarez | Investigador en Ingeniería Aeroespacial y exalumno del campus

“La pasión por el espacio me llegó con los clásicos de ciencia ficción”

Su diseño conceptual de una misión a Júpiter se publicó en la revista ‘Acta Astronautica’

Marco Casanova, en la Universidad Carlos III, Madrid. // FdV

Marco Casanova, en la Universidad Carlos III, Madrid. // FdV

Ourensano de Bande, Marco Casanova Álvarez (1998) fue alumno de la primera promoción de Ingeniería Aeroespacial, y aunque su destino académico está ahora en la Universidad Carlos III de Madrid donde cursa el máster en Ingeniería Espacial, mantiene su conexión con la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio de Ourense como investigador. Recientemente publicó en la revista ‘Acta Astronautica’, junto con los profesores Fermín Navarro y Daniele Tommasini, el diseño conceptual de una misión a Júpiter con un sistema de propulsión eficiente y sostenible generado por un sistema multitether. Un estudio que da continuidad a su Trabajo de Fin de Grado y que nace de su interés por el planeta más grande del universo.

–Recién graduado y ya mirando a Júpiter. Un buen despegue.

–La verdad es que ha sido un orgullo poder publicar lo que empezó siendo mi Trabajo de Fin de Grado en una revista científica de tal importancia en el campo espacial. Júpiter es de gran interés por sus lunas, especialmente las galileanas. Esto se debe a que algunas de ellas, en especial Europa, presenta buenas probabilidades de albergar algún tipo de vida.

–¿Cuándo empezó a atraerte este campo?

–Desde niño me ha encantado la tecnología aunque la pasión por el espacio me llegó gracias a clásicos de ciencia ficción durante la adolescencia. A partir de ahí seguí indagando en temas de física e ingeniería hasta que decidí que era lo que quería estudiar.

–¿Eras uno de esos niños que soñaba con ir a la Nasa?

–¡Desde luego! Aunque todos alguna vez de pequeños hemos soñado con ser astronautas. En mi caso, el diseño de las misiones o el cálculo de las trayectorias me fascinó siempre.

–¿Qué otros retos en la exploración del universo querrías resolver?

–¡Muchos! La cada vez mayor densidad de satélites en ciertas órbitas, como las geoestacionarias o otras con ‘ventajas’ para la observación terrestre, hace que cada vez cobre más importancia el análisis de posibles colisiones y el cómo resolver este tipo de amenazas. Además, los objetivos de las principales agencias espaciales para los próximos años pasan por la Luna, por lo que sería muy interesante encontrar nuevas aplicaciones para nuestro satélite natural, como por ejemplo, las ventajas que aporta como lugar de lanzamiento para misiones interplanetarias.

Una misión eficiente y sostenible

La misión conceptual a Júpiter diseñada por Marco Casanova y los profesores Fermín Navarro y Daniele Tommasini utiliza un nuevo tipo de propulsión, eficiente y sostenible, generada por un sistema de tethers electrodinámicos que consiguen energía (propulsiva y eléctrica) gracias a la interacción con el campo magnético del planeta en presencia de plasma.

Diseño esquemático de la misión a Júpiter. | // FDV

–¿Es urgente una industria espacial sostenible?

–No tanto como lo es en otras industrias, como la automovilística o la aeronáutica, donde, en mi opinión, mucho más se puede y se debería hacer ahora mismo. La cantidad de combustible que necesitan a nivel global es inmenso y para nada comparable al empleado en el espacio. Aun así, la industria espacial debe investigar el uso de nuevas tecnologías que empleen recursos renovables, ya que por ejemplo, el principal combustible empleado en propulsión eléctrica, el Xenon, es muy escaso en la Tierra y no sería una solución a largo plazo.

–Has estado en la ESA durante el lanzamiento del Solar Orbiter. ¿Cómo has vivido esa experiencia?

–Ha sido una experiencia genial en la que he podido ver cómo se vive un lanzamiento desde el Centro de Control. Algunos procedimientos que siguen son como en las películas que veía de niño y eso me ha emocionado bastante. Lo mejor del viaje ha sido poder conocer a la gente que trabaja allí y ver la pasión con la que hacen su trabajo.

–¿Ha cumplido tus expectativas el grado de Ingeniería Aeroespacial en Ourense?

–¡Y tanto! Pese a las muchas dificultades que tuvimos por ser la primera promoción como la falta de profesorado o de espacios, la valoración general es positiva y el nivel con el que salimos en comparación con el de la misma titulación en otras escuelas es muy bueno.

–El año que se implantó el grado en el campus hablabas de escasa oferta en estudios científico-tecnológicos ¿Qué carencias observas en la oferta académica en Ourense y Galicia?

–Como ourensano puedo decir que es una lástima que la oferta cientifico-tecnológica en Ourense sea tan reducida, esperemos que anuncios como el futuro grado y máster en Inteligencia Artificial se materialicen. Y lo que es más importante, que esto se traduzca en un impacto en la industria de la provincia como espero que pase con Ingeniería Aeroespacial. En el caso de Galicia, creo que la oferta académica es muy amplia y la reputación de las tres Universidades hace que vengan estudiantes del resto de España. Es por ello que nuevas iniciativas como la de una universidad privada en Galicia podrían dañar el éxito del sistema universitario gallego.

–Tu promoción no tuvo opción de realizar el máster en Ingeniería Aeronáutica porque no llegó a implantarse, la segunda tampoco y empieza a peligrar la tercera. ¿Te hubiera gustado continuar los estudios en el campus?

–Me hubiera gustado seguir estudiando en Galicia, sobre todo porque el máster habilitante en Ingeniería Aeronáutica que se iba a implantar tendría una mención en Espacio, lo cual sí que me interesa. Ha sido una pena que aun no esté implantado ya que muchos de los alumnos egresados de la escuela seguirían formándose en el campus si fuese posible.

“Veo futuro profesional en España, y muy bueno”

Marco Casanova mantiene una intensa actividad investigadora y formativa. En los últimos dos años ha estado presente en varios congresos presentando diferentes publicaciones como el diseño conceptual de una constelación de satélites de comunicaciones para Marte. También ha participado en varias actividades de la Agencia Espacial Europea y ha realizado un curso de la ESA Academy sobre experimentos en gravedad cero. Forma parte del equipo que ganó a nivel nacional una competición de la NASA con una propuesta de fabricación en órbita.

–¿Seguirás trabajando en la línea de investigación abierta con Navarro y Tommasini en tu trabajo de posgrado?

–A tan corto plazo no, ya que preferimos centrarnos en otras líneas de investigación que tenemos abiertas. Mi trabajo de posgrado posiblemente vaya más encaminado a la optimización de trayectorias para la evasión de colisiones (collision avoidance manoeuvres) o algún otro tema más relacionado con la mecánica orbital.

–¿Cuáles son tus aspiraciones después del máster?

–El máster en Ingeniería Espacial que curso ofrece prácticas en empresas del sector, por lo que espero quedarme trabajando en alguna en temas relacionados con el diseño de misiones espaciales. Además, después de este año de investigación junto a Fermín Navarro y Daniele Tommasini he comprobado que me gusta mucho el ámbito académico y es por ello que accederé a algún programa de doctorado de la Universidad de Vigo donde continuar investigando con ambos profesores, por lo que conciliaré vida académica con profesional.

–¿Ves posible un futuro profesional en España?

–Sí, y muy bueno. Aunque es necesaria mucha más inversión en ciencia e I+D+i como hemos visto tras esta pandemia, y quizá una remodelación del sistema de másteres habilitantes, que no hace más que perjudicar a las personas con estudios en ingeniería que buscan trabajar en España. Poco a poco nos posicionamos como un país más fuerte en ciertos sectores como es el espacial, que en los últimos años ha crecido enormemente. Aunque en el ámbito ingenieril solamente en grandes ciudades como Madrid o Barcelona hay la suficiente demanda de empresas aeronáuticas o espaciales como para introducir en el mundo laboral a los nuevos egresados. Esperemos que en un futuro, regiones como Galicia puedan destacar más por estas industrias y que se consoliden las ‘startups’ creadas recientemente.

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