En la provincia de Ourense residen unos 305.000 habitantes y la mitad de la población cuenta ya con la pauta completa de alguna de las vacunas contra el COVID. El área sanitaria alcanzó ayer una de esas barreras simbólicas hacia el objetivo de la inmunización grupal: hay 150.000 personas que tienen una cobertura total de dosis (son dos de Pfizer, Moderna o AstraZeneca, y un solo pinchazo con la de Janssen).

Hasta el momento –según datos del Sergas actualizados hasta el mediodía de ayer–, en el área sanitaria provincial se han administrado más de 332.000 dosis, con más de 150.000 ourensanos cubiertos con la pauta completa. La mayoría –un 78%– ha recibido Pfizer, un 8,9% la de AstraZeneca, un 6,9% la de Moderna y un 6,3% la monodosis de Janssen.

Con la inmunización avanzando para tratar de cerrar en los próximos días la primera dosis del colectivo de entre 49 y 40 años –hoy mismo serán vacunados casi 3.500, y los nacidos en 1981 están citados para esta misma semana–, la situación hospitalaria se mantiene en cifras bajas, con seis personas ingresadas. La media de edad de los seis pacientes positivos en COVID que reciben asistencia hospitalaria en el sistema público se sitúa en los 39,5 años. Hay una persona de 43 en la UCI del CHUO, en cuya planta se encuentran enfermos de 31, 31, 32 y 57 años. En el hospital de Verín hay una persona ingresada por COVID de 43 años.

Según los datos diarios del Sergas, ayer había en la provincia 165 pacientes con infección activa de COVID –uno más que en la información del domingo–, de las que 128 corresponden al municipio de Ourense, el 77,5% del total, 5 casos más que en el balance del sábado. La incidencia acumulada en la capital de As Burgas, de casi 120 casos por 100.000 habitantes a 14 días, es la mayor de las ciudades gallegas.

Tras Ourense, Barbadás es el municipio de la provincia en el que se registran más casos: 10. A Merca, Verín, O Barco de Valdeorras y O Carballiño tienen 3 cada uno. En 75 de los 92 municipios ourensanos no hay ningún contagio detectado.

Tras un fin de semana con macrobotellones que generaron quejas vecinales y varias intervenciones de la Policía Local, el gerente sanitario de la provincia, Félix Rubial, recuerda que “todas las actividades en las que no se mantiene distancia o el uso de mascarilla son preocupantes. Las personas sin inmunizar y que tienen contactos sin protección o distancias corren el riesgo de contagiarse, de sentir en sus carnes esta enfermedad o bien de trasladar a sus domicilios, a personas que puedan no estar inmunizados o con la pauta completa. Aún no ha llegado el momento de poder disfrutar de una completa libertad sin afectar a la salud de los demás”, recuerda el responsable.

Fiestas de fin de curso generaron los primeros brotes en la ciudad y el alza de contagios, sin “repercusión asistencial relevante” por ahora, se está produciendo en población joven, que suele ser asintomática.

La prudencia, el uso de mascarilla siempre en interiores, y también en exteriores si no es posible mantener distancia de al menos 1,5 metros, son normas de “prudencia” que deben mantenerse, señala Rubial, “mientras seguimos avanzando en la inmunización”. Alcanzada la barrera de la mitad de la población inmunizada, el gerente aún no se atreve a fijar un posible horizonte en el que se habrá logrado el 70% de cobertura, cifra que suele asociarse a la inmunidad de grupo.