La Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza (Adega) solicita la caducidad de una megacentral de bombeo en A Limia, que uniría los embalses de As Conchas y Salas. La entidad advierte de que sería catastrófico ya que, entre otras razones, eliminaría 153 hectáreas de hábitats, alteraría el entorno de las escasas parejas de águila real que quedan en Galicia, contaminaría masas de agua, además de que este proyecto “incumple” la Directiva Marco del Agua y el Plan Nacional de Energía y Clima 2021-2027.

Desde la asociación apuntan a que en 2017 el Estado emitió declaración favorable al proyecto de Naturgy de unir ambos embalses con una central de bombeo subterránea, pero pasados 4 años sin ejecutarse la empresa pide prorrogar la Declaración de Impacto Ambiental.

Según Adega, ese bombeo supondría más de seis años de obras bajando el caudal al mínimo durante meses. Repartiría más de un millón de metros cúbicos de escombros por la reserva de la Biosfera Gerês-Xurés a razón de 327 viajes de camión diarios, y contaminaría el embalse de Salas con las aguas eutrofizadas de As Conchas. Además eliminaría 153 hectáreas de hábitats y alteraría el entorno de las escasas parejas de águila real que quedan en Galicia, y todo ello para que Naturgy “siga exprimiendo dos concesiones franquistas (1949 y 1942) hasta agotar los 99 años de vigencia”.

Las obras proyectadas se ejecutarían totalmente dentro de la “zona de transición” de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Gerês-Xurés y parcialmente en la “zona tampón” (toma en el embalse de Salas). Tocan también directamente a la ZEPA-Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés a la altura del Salas y afectan a la propuesta de ampliación de la Red Natura 2000 (Xunta, 2011).

Afectarían a un total de 12 hábitats europeos, incluidos 3 prioritarios, eliminando más de 153 hectáreas principalmente por las 7 zonas de depósito para los 1.175.000 m3 de escombros que habría que colocar. También afectaría a 23 especies incluidas en el catálogo Español de Especies Amenazadas y/o en el Catálogo Gallego, 8 de ellas consideradas “vulnerables” y 5 “en peligro de extinción”. Pero quizás la mayor barbaridad ambiental que provocaría este proyecto sea la contaminación del embalse de Salas, actualmente en buen estado ecológico, por las aguas eutrofizadas de As Conchas, “el vertedero de todas las macro granjas de la comarca”.

Adega alerta de que si el ministerio no declara la caducidad y permite ejecutar su proyecto, estará siendo cómplice del incumplimiento deliberado de la Directiva Marco del Agua. Y que para Naturgy lo de la “electricidad verde” se limita a turbinar aguas eutrofizadas con altos contenidos de algas tóxicas para “socializar” la contaminación.