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Auge de construcción y reforma de viviendas: “Pasé de un balcón de 3 m2 a una finca de 1.600”

Aumentan tanto la obra nueva como la rehabilitación, con listas de espera para muchos de los proyectos y dificultades en el sector para hallar trabajadores cualificados | El segundo verano con bum, en pandemia

Iván Ramos y el constructor Cristian Rodríguez, en la nueva casa del primero en Barbadás. Fernando Pemán, en la casa que rehabilitará por completo en Vilaboa (Pereiro).  // IÑAKI OSORIO / FERNANDO CASANOVA

Iván Ramos y el constructor Cristian Rodríguez, en la nueva casa del primero en Barbadás. Fernando Pemán, en la casa que rehabilitará por completo en Vilaboa (Pereiro). // IÑAKI OSORIO / FERNANDO CASANOVA

Dice Fernando Pemán, de 39 años, que la idea de buscar una vivienda unifamiliar en un entorno más tranquilo llevaba tiempo rondándoles tanto a él como a su pareja, Montserrat Sueiro. Haber pasado el confinamiento domiciliario en un piso, en la primavera de 2020, como varios millones de españoles, “supuso el impulso definitivo”, admite.

En Vilaboa, en el municipio de O Pereiro de Aguiar, la pareja promueve una reforma integral de una casa antigua con el propósito de convertirla en su nueva vivienda. “Estábamos buscando algo más orientado hacia el rural, con huerto y para poder tener a los dos perros al aire libre. Es otra vida”, subraya Fernando.

Se ha producido “un aumento bastante considerable” en la demanda de obra nueva y rehabilitación de viviendas, “con un bum desde el confinamiento del año pasado”

Cristian Rodríguez - Constructora Coarvi

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Tras sondear el mercado en busca de una oportunidad, la pareja adquirió la casa original hace un año, justo después del primer estado de alarma, “y la tiramos entera para levantar una nueva de cero”, explica. Todavía siguen en la fase de solicitar presupuestos. “Antes nos poníamos plazos pero ahora ya no, todo va despacio”, dice este particular. Hay constructoras con listas de espera, saturadas de trabajo a corto plazo o sin personal cualificado, además de acusar el encarecimiento de determinadas materias primas como la madera o el hierro, y el impacto que las restricciones de la pandemia –y los ERTE– supusieron en el funcionamiento de la industria. “Es muy complicado encontrar una empresa, debido a la carga de trabajo que tienen, que pueda empezar antes de 4, 5 o 6 meses”, señala Pemán.

Fernando Pemán, en la propiedad de Vilaboa (Pereiro) que convertirá en su nueva casa. // FERNANDO CASANOVA

Cristian Rodríguez, de la constructora Coarvi, lo confirma: “El verano lo tenemos a tope y prácticamente hay lista de espera”. Después de varios años de experiencia en el sector, incluida la difícil crisis del ladrillo de hace una década, este profesional constata que se ha producido “un aumento bastante considerable” en la demanda de obra nueva y rehabilitación de viviendas, “con un bum desde el confinamiento del año pasado”.

“Pasamos de vivir en un piso, con un balcón de 3 metros cuadrados, a tener una finca de 1.600, con zona verde, huerto y piscina. Es un cambio muy grande de libertad. Se ve todo de otra forma”

Iván Ramos - Propietario de una nueva vivienda en Barbadás

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El encierro en casa lo pasó en un piso Iván Ramos, de 27 años. Pero en agosto de 2020, en el primero de estos dos veranos de pandemia, él y su hermana Iria pudieron instalarse en sus nuevas casas contiguas, con zonas privadas para cada una y un área verde común, con piscina, que vincula ambas en el municipio de Barbadás.

Los dos chalés se levantan en la finca en la que antes había una pequeña casa de su familia. La construcción duró un año y medio aproximadamente, una vez superada la fase de los trámites legales. “Pasamos de vivir en un piso, con un balcón de 3 metros cuadrados, a tener una finca de 1.600, con zona verde, huerto y piscina. Es un cambio muy grande de libertad. Se ve todo de otra forma”, subraya Iván.

Iván Ramos, en un balcón de su casa, junto al constructor, Cristian Rodríguez. // IÑAKI OSORIO

“Ha habido un aumento de la demanda, sobre todo en lo que se refiere a reformas, tanto en el ámbito rural de Barbadás como en A Valenzá, que es urbana. A raíz de la pandemia y del estado de alarma, la gente tomó conciencia de que mejorar las viviendas es importante”, destaca el alcalde, Xosé Carlos Valcárcel (PSdeG).

Luis Menor (PP), su homólogo en O Pereiro de Aguiar, asegura que, en lo que va de año, “llevamos más de 20 solicitudes de obra mayor, tanto para rehabilitación como fundamentalmente para la construcción de obra nueva. Además, hemos recibido muchas solicitudes de información urbanística sobre las condiciones de las parcelas, y entendemos que muchas se concretarán en más proyectos”.

Pereiro es, como Barbadás, uno de los municipios que ganan población y captan vecinos del área metropolitana, gracias a su cercanía a la ciudad. “Aquí es posible vivir en el rural a 7 kilómetros de la capital y con prácticamente los mismos servicios de proximidad: fibra óptica de internet, educación, sanidad, una oferta importante de cultura y deporte y apoyo a la conciliación familiar y laboral. Para algunos, lo que era una segunda residencia se ha convertido definitivamente en la primera. La calidad de vida en un entorno natural, con todos los servicios, es superior a la de una ciudad, y notamos que eso pesa a la hora de establecerse”, subraya Menor.

“Haber pasado tanto tiempo confinados dio una percepción diferente de dónde vivimos; meses en casa, en espacios que se hacen pequeños, despiertan la necesidad de mejorar las condiciones de habitabilidad. La pandemia pudo causar un cambio de mentalidad”

Rafael Castro - Presidente del Colegio de Arquitectos de Ourense

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En dos décadas, Pereiro ha pasado de tener menos de 5.000 vecinos a cerca de 6.600. “Hay un crecimiento sostenido. En 2018 ganamos 25 personas en el censo, en 2019 fueron 75 y en 2020, según los datos provisionales del INE, fueron 120. Este año, a estas fechas, hemos ganado unas 60 personas, así que parece que la tendencia continúa”, señala el alcalde.

“Sí se ha producido un bum desde hace ya unos meses. Sobre todo han crecido mucho la reforma interior y la rehabilitación de vivienda habitual, así como la vivienda nueva, con un aumento de demanda de vivienda unifamiliar en el extrarradio de Ourense y en concellos limítrofes como Pereiro de Aguiar, San Cibrao o Barbadás”, expone Rafael Castro, presidente del Colegio de Arquitectos de Ourense.

¿Una nueva burbuja del ladrillo?

“El hecho de haber pasado tanto tiempo confinados dio una percepción diferente de los lugares donde vivimos; meses en casa, en espacios que se hacen pequeños o angustiosos despiertan la necesidad de mejorar las condiciones de habitabilidad de la vivienda habitual. El aumento del ahorro familiar ayudó a la inversión en vivienda. La pandemia pudo motivar un cambio de mentalidad”, reflexiona el portavoz de los arquitectos.

¿Es un crecimiento ordenado y sostenido, o un modelo burbuja? Cristian Rodríguez teme que se trate de esto último. “Creo que en algún momento va a reventar”, avisa. El precio de los solares crece y “hay tanta demanda que hasta nos estamos quedando sin proveedores de materiales, teniendo que pedir con previsión por culpa del parón que supuso el confinamiento. Se unió un aumento de la demanda con problemas en el transporte y fábricas que cerraron o se quedaron en un tercio o la mitad de la actividad con los ERTE. Un ejemplo es que una piedra para los bordes de la piscina solía tardar una semana, y ahora hay que trabajar con dos meses de previsión”, dice este constructor.

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