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Selectividad 2021

Un 9,92 y todas las puertas abiertas

Ignacio Garbayo obtuvo la mejor calificación de la ABAU en Ourense y la séptima en Galicia | Quiere estudiar Ingeniería Informática y Matemáticas: “Entro de sobra”

Ignacio Garabayo en el Parque San Lázaro de Ourense. |   // FERNANDO CASANOVA

Ignacio Garabayo en el Parque San Lázaro de Ourense. | // FERNANDO CASANOVA

Ignacio Garabayo Fernández siempre ha sido de buenas notas. Finalizó el Bachillerato con una media de 10 y, para qué engañarse, sabía que salvaría la ABAU con una calificación alta. Pero el 9,92 que obtuvo quizá se sale un poco de la previsión. “Los exámenes me salieron bien pero no esperaba tanta nota”, reconoce.

Este chico, alumno del CPR Santa María de Ourense, el colegio Maristas, obtuvo la calificación más alta de la provincia en las pruebas de selectividad y la séptima de Galicia. La nota ponderada, la que cuenta en el momento de la preinscripción universitaria al añadir la puntuación de las materias optativas (en su caso Matemáticas y Dibujo, en las que obtuvo sendos dieces), asciende a 13,92 sobre 14, por lo que no lo tendrá nada difícil a la hora de elegir.

A Ignacio le ha gustado desde siempre la programación y en los últimos años han empezado a interesarle también las matemáticas. Así que apunta alto, quiere estudiar el doble grado en Ingeniería Informática y Matemáticas, la segunda carrera más exigente del Sistema Universitario de Galicia, por detrás del doble grado en Matemáticas y Física. La nota de corte el curso pasado fue un 13,31, “así que entro de sobra”, asegura.

Una calificación de esta altura requiere trabajo y constancia, explica: “Hay que estudiar mucho y esforzarse”. Pero también es fundamental la organización y con la ABAU ha comprendido que lo que repetían hasta la saciedad los profesores era cierto: “Siempre nos dicen que es simplemente organizarse, no dejar todo para el último día, y es verdad”. Es lo que ha hecho, estudiar todas las tardes, “ir poco a poco, no estresarse y hacer los exámenes tranquilo”.

Este año ha sido difícil por el COVID. Estuvo dos semanas confinado y tuvo que prescindir del gimnasio. También quedó suspendida su actividad como árbitro de baloncesto y las restricciones limitaron el ocio. Así que dedicó todo su tiempo y esfuerzo a un objetivo, los estudios, y lo logró.

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