Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Guillermo Súarez, el físico ourensano en el germen de la fusión nuclear

Guillermo Suárez en la pizarra tras la defensa de su tesis doctoral, en junio de 2020. |   // FDV

Guillermo Suárez en la pizarra tras la defensa de su tesis doctoral, en junio de 2020. | // FDV

Guillermo Suárez (Ourense 1991) es uno de los muchos jóvenes brillantes que han abandonado España para continuar su carrera académica y profesional lejos de su hogar.

Su caso es extraordinario. Con 21 años, y tras culminar los estudios de Física en el campus de Ourense fue seleccionado por la Unión Europea entre 4.000 aspirantes para cursar en Alemania un máster en Fusión Nuclear e Ingeniería Física asociado al complejo ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), un reactor experimental que se ejecuta en Cadarache, Francia, y cuyo objetivo es demostrar que se puede emular la energía de las estrellas en la tierra y que el uso comercial de la fusión nuclear es viable. Este proyecto colosal es uno de los grandes retos científicos y tecnológicos del siglo XXI pero no culmina con su construcción.

En paralelo, ha comenzado el desarrollo de la planta piloto que tomará los logros técnicos del ITER para probar que la fusión nuclear es rentable como fuente energética. Ese reactor es el DEMO (DEMOnstration Power Plant), y en su diseño también está la huella del ourensano Guillermo Suárez, que tras completar el máster europeo en Stuttgart (Alemania) y Nancy (Francia), cursó un doctorado para la Física del Plasma en el prestigioso Instituto Max Planck, en Múnich, donde se ha incorporado al equipo pionero que se encarga de la parte física de esta planta piloto.

"Magna cum laude'

Guillermo cumplirá los 30 este año pero su currículum ya se escribe con letras mayúsculas. Entre 2015 y 2019 trabajó en su tesis doctoral en el Max Planck en colaboración con la Universidad Ludwig Maximilians de Múnich y la defendió en junio de 2020, en plena pandemia, logrando la distinción ‘Magna cum laude’.

La tesis en la que trabajó durante cuatro años abordó las ondas iónicas de ciclotrotón. La idea, explica el investigador, “es que para calentar un plasma hasta los millones de grados centígrados que son necesarios para producir fusión nuclear, podemos excitar estas ondas con unas antenas colocadas en las paredes del reactor donde hacemos el plasma”. Más en detalle, Guillermo Suárez estudió la propagación de estas ondas en plasmas inhomogéneos. Parte de los descubrimientos que ha realizado en este campo fueron publicados en 2019 y 2020 en la revista Plasma Physics and Controlled Fusion.

Ya como investigador postdoc, se ha incorporado al equipo de diseño del reactor de fusión nuclear DEMO que, como él mismo explica, “es el reactor de fusión que la Unión Europea quiere construir después de ITER. La diferencia entre ambos es que ITER es aún un experimento, mientras que DEMO será una planta piloto para demostrar la viabilidad económica de la fusión nuclear como fuente de energía”.

"ITER es aún un experimento, mientras que DEMO será una planta piloto para demostrar la viabilidad económica de la fusión nuclear como fuente de energía”

decoration

Cuando con 21 años y tras lograr el hito de cursar una licenciatura de cinco años en cuatro sin suspender ni un solo examen, Guillermo ya tenía claro que quería formar parte de la revolución que supondrá lograr el uso de la fusión nuclear como fuente de energía. Ya entonces defendía la fusión como la energía limpia “que da vida al universo, la que utilizan las estrellas para brillar”. Y también reconocía la enorme dificultad del proyecto por la necesidad de desarrollar medios técnicos muy complejos.

Guillermo Suárez, junto a una escultura que reproduce la bobina de un reactor. FdV

Nueve años después, a la pregunta de si está más cerca el uso de la fusión nuclear como alternativa energética responde “mucho más que nunca”. Actualmente, explica, “la construcción de ITER en Francia avanza a pasos agigantados. Ya tenemos una porción bastante grande de la máquina construida”. Al mismo tiempo, añade, “estamos diseñando DEMO, la planta piloto que vendrá después. Estamos viviendo la revolución de la fusión nuclear como fuente de energía, también con numerosas empresas privadas desarrollando sus propios conceptos. Es probable que en las próximas tres décadas tengamos una planta funcional de fusión nuclear en el mercado”, asegura.

"Es probable que en las próximas tres décadas tengamos una planta funcional de fusión nuclear en el mercado”

decoration

A Guillermo le gustaría continuar trabajando en este proyecto después de su estancia postdoc pero reconoce que el futuro es “incierto” incluso en el Max Planck. “Me gustaría seguir formando parte del equipo de desarrollo de DEMO, pero obtener una plaza fija es un desafío, como en todas las instituciones. Por ahora no me preocupo demasiado, intento hacer el mejor trabajo posible y estoy atento a becas y oportunidades que se puedan abrir en el futuro”.

No descarta la opción de regresar a España, aunque es una posibilidad que por ahora sitúa “en un segundo plano”. El ministerio de Pedro Duque, dice “esta haciendo un esfuerzo en mejorar la situación científica de nuestro país; no obstante, el nivel de financiación de la ciencia en España sigue siendo muy inferior al alemán”.

Compartir el artículo

stats