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Los nuevos ‘luthiers’ del reciclaje

Alumnos del IES O Couto fabricaron instrumentos con objetos cotidianos | La profesora de Música suplió con “ingenio” las restricciones que la pandemia impuso a la materia

Varios de los alumnos ‘luthiers’ del IES O Couto con la profesora Olalla Núñez, en el centro. |   // IÑAKI OSORIO

Varios de los alumnos ‘luthiers’ del IES O Couto con la profesora Olalla Núñez, en el centro. | // IÑAKI OSORIO

La pandemia ha impuesto tantas restricciones en la vida lectiva que materias como Música prácticamente han tenido que reinventarse. Sin flauta ni actividades de movimiento, canto con mascarilla y escasas por no decir nulas opciones de organizar festivales de Navidad o fin de curso, profesores como Olalla Núñez, del IES O Couto, han puesto a trabajar el ingenio y la creatividad de sus alumnos.

El desafío de este último trimestre en primer curso, en el que tocaba abordar los instrumentos musicales, consistió en que los fabricasen ellos mismos utilizando material de reciclaje. La docente puso las pautas y “Les Luthiers” el ejemplo gráfico con sus instrumentos informales. “Les puse vídeos del grupo para que viesen que se podía hacer y les di libertad para que cada uno hiciese uno a su elección”, relata Olalla Núñez. El resultado del proyecto está expuesto en uno de los patios del centro y aunque no servirá para montar una orquesta sí hay instrumentos que suenan.

Los alumnos de 1º de ESO del IES O Couto, en el patio en el que se exponen los instrumentos. Iñaki Osorio

“La idea era hacer un concierto pero es algo complejo por cuestiones de acústica”, explica. Para la percusión no habría problema. Los chavales fabricaron maracas, tambores, palos de lluvia y hasta una pandereta en la que las sonajas con chapas de botellas de refresco aplastadas. Otros no lograron la acústica adecuada pero “visualmente son muy bonitos”, como las guitarras con botellas de plástico de detergente o latas de conservas y clavijas elaboradas con alcayatas de carpintero, o un violín con una percha convertida en arco. Los estudiantes se superaron con proyectos como un piano con teclas de cucharillas de café. Para que suenen distintos tonos, el alumno adaptó las distancias de los tornillos y logró dos octavas cromáticas.

La muestra es muy diversa. Desde una lira construida a partir de un servilletero de madera y unas cucharas de cocina, con clavijero y cuerdas que se puede tocar, a un xilófono con tubos de acero a distintos tamaños que también suena. “La pandemia nos lo puso difícil pero conseguimos hacer atractiva la materia”, concluye la profesora.

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