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Los Erte dispararon la petición de ayuda a Cáritas para pagar luz, alquiler o medicinas

Una de cada tres personas pedía ayuda por primera vez, y el comedor social sirvió la cifra récord de más de 150.000 menús

María Tabarés (centro) y Ángel Feijóo en la presentación de la memoria+ . |   // FERNANDO CASANOVA

María Tabarés (centro) y Ángel Feijóo en la presentación de la memoria+ . | // FERNANDO CASANOVA

“El año 2020 fue especialmente difícil, pero desde el minuto uno de la pandemia en Cáritas nos dedicamos a ayudar, por eso no nos dio ni tiempo a hacer un recuento real de todos los casos atendidos. Aun así sabemos que se dispararon la peticiones de ayudas de personas, la mayoría españolas que habían ido a ERTE, solicitando apoyos para pagar el alquiler del piso, medicinas recibos de la luz”, explicaba ayer María Tabarés directora de Cáritas.

De hecho reconoce que “una de cada tres personas que atendimos, pese a tener ya de antes una economía débil, acudía por primera vez en su vida a la ayuda de Cáritas, dada la situación especial en la que los puso el COVID, y solo en el comedor social repartimos más de 150.000 menús, una cifra histórica” afirma

Son algunos de los datos de la memoria anual de Cáritas 2020 presentada ayer por la propia María Tabarés y el delgado diocesano de la entidad Ángel Feijóo Miró.

Las mujeres dan la cara

Este año ha sido no obstante una puerta a la esperanza, señalan, pues se han reinventado para, tras l cierre de algunos servicios de Cáritas, seguir prestando ayuda por ejemplo a mayores solos llevándoles alimentos a casa y llamándoles continuamente para conocer su estado y necesidades,

Del análisis del perfil social de esas 10.342 personas (cifra estimada no real pues no hubo recuento firme), de personas atendidas a, se extraen las siguientes conclusiones. La mayoría de las demandantes de ayuda son mujeres de 36 a 65 años. Un año más la mujer encabeza la búsqueda de ayuda.

Los hogares destinatarios de esas ayudas son mayoritariamente pareja con hijos, u hogar formado entre personas con otro tipo de parentesco. Nacionalidad mayoritariamente española, seguida de personas de nacionalidad extracomunitaria, principalmente procedentes de Venezuela.

Entre los nuevos usuarios destacan muchas personas de trabajos como hostelería o empleadas del hogar que se fueron al paran tras la pandemia y tenían contratos en precario.

De esas 10.342 personas se han atendido a 4.705 desde las Cáritas Parroquiales, que realizaron un gasto anual en ayudas directas de 197.524 euros, € fundamentalmente en pagos de medicinas, recibos de suministros y pagos de alquiler.

Además, realizaron reparto de ayudas alimenticias a lo largo de todo el año. Desde los programas de Cáritas Diocesana, se han atendido a 5.637 personas. La inversión anual ha sido de 2.032.107 euros.

20.974 personas

El impacto de todas estas ayudas ha alcanzado a un total de 20.974 personas(representan el 7,46% de la población de la Diócesis

Formación deficiente, con varones en muchos casos apuntados al SEPE, destacando en segundo lugar el número de mujeres que están en situación laboral inactiva, son algunas de las características de buena parte de la población atendida.

Cabe señalar que el alquiler es la manera mayoritaria de vivienda (72%). La mayoría (42,11%) de las personas atendidas no tienen ingresos.

Cronificación de la pobreza

“La cronificación de la pobreza que tiene muchas de las familias a las que acompañamos, generalmente debido a situaciones multiproblemáticas y la dificultad de inclusión social son dos de las cuestiones más destacables” indicaron ayer los directivos de Cáritas, en 2020. Recuerdan que las medidas de confinamiento se adoptaron el 15 de marzo de e 2020 a las 00.00 y llegaron a los 99 días (hasta el 21 de junio). El 25 de octubre se volvieron a retomar, y supusieron restricciones que consolidaron una “nueva normalidad” pero nuestra entidad adoptó la decisión clara de que “la caridad no cierra” señalaron. Quisieron tener un agradecimiento y reconocimiento especial para el equipo de trabajadores de Cáritas y también para los voluntarios. El esfuerzo común afirman, hizo posible que se mantuviera la atención presencial a los casos más vulnerables, pese a que “durante el primer estado de alarma, Cáritas diocesana de Ourense tuvo que mantener cerrados el Centro Xurde, y el Centro de Día Covadonga, así como el Centro de formación compensatoria Trébede, escuela Infantil A Casiña.También los Centros de Mayores rural y Mayores urbano suspendieron su actividad grupal y se centraron en la atención telefónica. En el caso de reclusos en situación de permiso, el estado de alarma provocó que los residentes permanecieran en el centro, no pudiendo practicar ni nuevas incorporaciones. El ropero siguió entregando ropa a personas de extrema necesidad pero tuvo paralizada la recogida.

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