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Un monumento nacional en venta: “De niña no sabía que vivía y jugaba en un claustro del Císter”

Elvira ante el conjunto de Montederramo en el que nació y se crió. |   // IÑAKI OSORIO

Elvira ante el conjunto de Montederramo en el que nació y se crió. | // IÑAKI OSORIO

Elvira jugaba al escondite con sus hermanos siendo niña, detrás de trozos de piedra de hermosos capiteles, pero tiradas por el suelo, o entre los arcos ojivales y columnas renacentistas de la panadería de sus padres, con la misma naturalidad que otros juegan a la comba en una acera de adoquín.

Elvira de espaldas en el claustro donde se encuentra la vivienda en venta . | / IÑAKI OSORIO

Ella y sus hermanos no sabían entonces “que la casa donde vivía y donde jugábamos, estaba en el claustro de un monasterio del Císter, ni que había sido declarado Monumento Nacional. No te paras en esas cosas siendo niño”, reconoce.

Esa enorme casa de la infancia, hace tiempo vacía, está en la primera planta y la panadería, de 400 metros de superficie, que dejó de funcionar hace 15 años, están ubicadas en un antiguo claustro monacal, y son parte del conjunto del monasterio de Montederramo, declarado Patrimonio Nacional en 1951, y Elvira González y sus hermanas tienen en venta su parte.

“Hace años que decidimos venderla, y ahora está en muchos portales inmobiliarios con un precio aún más bajo, de 200.000 euros, explica, para que los que vengan no lo hagan solo por la curiosidad de cómo es eso de vivir en un monasterio, sino porque tienen interés, pero; es un precio bajo y negociable” explica.

Esta curiosa historia por la que varios particulares son propietarios de alguna parte de este conjunto del siglo XII, es consecuencia de la desamortización de Mendizábal de 1836, pues en aquel momento fue vendido a particulares, y pertenece a estos propietarios y a otros, desde hace tres generaciones.

También hubo un colegio

Decenas de portales inmobiliarios anuncian la venta de esta parte de un monumento nacional, y explican que la vivienda ocupa toda el ala sur del citado claustro, se entra por una escalera que se ve al fondo derecha de la fotografía superior, que da plaza del monasterio, y tiene un total aproximado de 200 metros.

La casa tiene vistas de ventana y balcón a la plaza y hacia el claustro monacal. El colegio público de Montederramo estuvo también ahí, en una ala del monasterio anexa a la casa de Elvira y sus hermanos, hasta que hace siete años el municipio se quedó sin escuela pública, por falta de matriculas, el mal endémico de la provincia. “Es muy grande son ocho habitaciones, salón, baños y abajo está lo que fue panadería, (unos 400 metros) pero solo arreglar el tejado implica una importante inversión”, reconocen.

“Ojalá sea de uso público”

Elvira, Julia, Concha y los herederos de Pepe, el cuarto hermano, fallecido recientemente, prefieren que “lo acabe comprando la Xunta de Galicia; con el Concello lo intentamos pero no tiene recursos para asumirlo. Hacerse con todas las partes privadas podría salirle muy bien en este momento y podría disfrutar todo esto ya restaurado todo el mundo. Para nosotros este sitio está lleno de buenos recuerdos, aquí pasamos nuestra infancia, pero, creemos que todo esto por su valor, debe de ser propiedad pública”, afirma Elvira.

Desde el siglo XII

La mayoría de los historiadores sitúan el documento fundacional de este monasterio de Montederramo, municipio que dista 40 kilómetros de Ourense, en el año 1124. Fue otorgado en Allariz por Doña Teresa de Portugal. Explican que en este documento Doña Teresa “concedió a los monjes un lugar llamado Rivoira Sacrata (o Roboira Sacrata ) para fundar un monasterio, indicándose en dicho documento el privilegio por el cual los monjes podían marchar a otro lugar si lo consideraban más cómodo”. “En 1528 se unió a la Congregación del Císter, en España, comenzando entonces la reconstrucción del edificio, incluso la iglesia, perteneciendo la mayoría de las obras al siglo XVI. La iglesia, esbelta, presenta una planta de cruz latina con tres naves de cinco tramos en el brazo mayor; brazos laterales marcados en planta, cinco capillas rectangulares, la central mayor. Las naves tienen bóvedas de crucera de supervivencia ojival, con lunetas y artesonado”, indica la Xunta. El monasterio dispone de dos claustros, el más antiguo es de estilo ojival evolucionado, cuadrado, de cinco arcos semicirculares por lado y bóvedas estrelladas de nueve claves; el cuerpo superior ofrece arcos y ventanas por tramo renacentistas y barrocas. El segundo claustro “es cuadrado, elegante, de cuatro arcos semicirculares por lado sobre columnas exentas renacentistas, y medallones esculpidos y escudos, todo ello del siglo XVI. También tiene una amplia y monumental escalinata de bajada a la iglesia y una buena sacristía” . La actual casa cenobial procede del siglo XII, siendo renovada y ampliada en los siglos XVI y XVII. Los planos de la nueva iglesia se le encargan a Juan de Tolosa, maestro jesuita, a finales de 1597. El resultado final es un templo de planta basilical de cruz latina, con tres naves.

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