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La esquila: 90 segundos por oveja a ritmo de techno

El grupo de esquiladores de Negueira de Muñiz trabajando en cadena en el Ecoespazo do Rexo, en Allariz: sujetar, cortar y soltar. // IÑAKI OSORIO

El grupo de esquiladores de Negueira de Muñiz trabajando en cadena en el Ecoespazo do Rexo, en Allariz: sujetar, cortar y soltar. // IÑAKI OSORIO

Suena la canción Anubía que populizó Berrogüetto, pero en un remix que agita el folk gallego en la coctelera del techno, también se reproducen enérgicos temas de ska y algún reguetón; “según qué ganado sea, les gusta una u otra música. Nos hace más entretenido el trabajo, y es como si las ovejas se centraran más en la música y menos en las conversaciones de las personas, porque siempre que les dan una voz es para hacer algo o para ir a algún sitio, sobre todo si se trata del pastor”.

Atilano Borrás es un turolense afincado en la montaña de Lugo, en el municipio de Negueira de Muñiz. Comanda una cuadrilla de esquiladores que recorren varias explotaciones de Galicia en primavera para liberar a ovejas y cabras del exceso de lana, evitándoles un sofoco en verano. Les quitan entre 3 y 4 kilos de peso, incluso más a los machos.

Observarlos es como contemplar la cadena de producción de una fábrica, a una compañía de teatro en escena. Los seis que este martes esquilaron en la jornada matinal a las 300 ovejas del Ecoespazo do Rexo, en Allariz, encajan una tarea con la siguiente, optimizando el tiempo y los esfuerzos: uno sirve la oveja con una manera de sujetarla que vence la resistencia del animal; Atilano y otros compañeros cortan el pelo a cada ejemplar en una media de 90 a 100 segundos, confirma el cronómetro, y otros retiran enseguida el manto de lana.

“Nos preocupamos mucho de no hacerles daño, de no cortarlas, que sería fácil con estas máquinas”, dice el esquilador. “Hay que tener mano con los animales para lograr un entendimiento. Es importante tener cierta sensibilidad para poder trabajar con las ovejas”, completa Atilano.

Mientras uno de los esquiladores corta la lana a una oveja, un compañero espera con la siguiente. // I. OSORIO

“Agora logo vén a época de calor e quedarán desprovistas deste abrigo, que ademais tamén pode causar enredo porque poden engancharse con silvas ou toxos. Aínda que poderiamos facelo un pouco antes ou despois, rapalas neste tempo é un momento adecuado, tanto pola climatoloxía como porque estamos nun pico de recuperación de leite. Mañá e pasado baixará a produción. Se hoxe temos arredor de 470 litros, que corresponden a catro muxidos, é dicir, a dous días, mañá baixará un 25%. Agora xa non recuperarán o pico de produción, pero en dúas ou tres xornadas volverán ao que é normal para esta época do ano”, explica Carlos Estévez, coordinador del Ecoespazo do Rexo, la única explotación de Galicia que produce queso con leche de oveja como materia prima, de la variedad de cabeza negra de la raza latxa.

"Los montes gallegos se están vendiendo para montar eólicos y la gente se está marchando, tanto de montes comunales como privados. Hay mucho menos ganado de vacas, caballos, cabras y ovejas. Parece que fuéramos a comer electricidad y no vida"

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Transcurrido más o menos un mes desde la esquila, la cubierta de lana ya es bastante perceptible, con un espesor de unos cuatro o cinco centímetros. A algunas, antes del corte de esta semana, el pelo les llegaba casi a la altura de las pezuñas. “En setembro ou outubro presentarán xa un moi bo aspecto e en decembro estarán totalmente cubertas de la, que medra moito máis entre os meses de xaneiro e marzo”, dice el ganadero.

Desde mediados de marzo, Atilano y el resto de su cuadrilla recorren Lugo y Ourense para cortar el pelo del ganado. Tienen casas alquiladas en ambas provincias que utilizan como base de operaciones. “Desde ahí nos movemos, aunque si hay más de una hora de viaje utilizamos las furgonetas, en las que tenemos camas y las herramientas. Nos quedamos en los lugares y preparamos los días de trabajo”.

Un suspensorio alivia el esfuerzo de esta labor. // I. OSORIO

Ganadería VS eólicos

La temporada de la esquila se extiende entre los meses de marzo y junio, y el resto del año “hay algún rapador que viaja a otros países, buscando las primaveras del mundo, pero también tenemos la casa, la huerta...”, relata el turolense.

Su trabajo itinerante les permite ser testigos directos del estado del sector primario, y Atilano, que lleva treinta años dedicándose a esta labor, “y sigo aprendiendo día a día”, también puede dibujar un mapa del tiempo.

“La ganadería ha ido a menos. Desgraciadamente, los montes gallegos se están vendiendo para montar parques eólicos y la gente se está marchando, tanto de montes comunales como privados. Hay mucho menos ganado de vacas, caballos, cabras y ovejas, y eso nos afecta bastante. Parece que fuéramos a comer electricidad y no vida, que es lo que había antaño en los montes. Se está notando aceleradamente que cada vez hay menos gente y ganado en los pueblos, y más compañías foráneas haciendo sus negocios”, critica este trabajador.

El envejecimiento y la despoblación del rural perjudica al sector agroganadero, aunque surjan iniciativas de generaciones jóvenes para mantener vivo el campo y apostar por la vida en el rural: “Relevo alguno va saliendo, la gente se anima sobre todo si cuenta con bastante terreno que ya había antes, pero de cada diez que se van se instala uno”, subraya Atilano Borrás. Explotaciones como la de O Rexo, en las que tengan que esquilar a centenares de ovejas y no solo a unas pocas como en la mayoría de granjas, “habrá unas veinte en Galicia”, dice. La mayoría de explotaciones funcionan en extensivo o semiextensivo.

En una mañana esquilaron a 300 ovejas en O Rexo. // IÑAKI OSORIO

“A saúde do sector está regular”, reconoce Amaia Santamarta, técnica de la asociación Ovica, que agrupa a 180 criadores de ovino y caprino en la comunidad, a los que la entidad ofrece servicios de asistencia como la gestión de ayudas de la PAC o la realización de trámites ante las oficinas agrarias comarcales, la Xunta o las aseguradoras, además de representar y dar voz al sector, canalizando sus necesidades ante la administración. La cooperativa Vélaro agrupa a unos 150 socios para la comercialización y compra conjuntas.

“Aínda queda moita xente maior que segue mantendo os animais, porque ter as ovellas nas casas é cómodo. Tamén hai xente nova que se vai incorporando e quere buscar unha saída diferente. Pero a maioría ten rabaños moi pequenos, e poucos rabaños grandes”.

La técnica de Ovica indica que durante la crisis sanitaria, que impactó con dureza en la economía debido a las restricciones, “houbo un baixón moi grande de consumo, porque tanto o cabrito como o cordeiro están moi asociados en Galicia a festividades e á hostalería. Ao paralizarse o sector produciuse unha caída moi grande que aínda non se recuperou”, señala Amaia.

Atilano, esquilando a una oveja. // IÑAKI OSORIO

La asociación también se encarga de gestionar con los ganaderos el día de la esquila y la contratación de las cuadrillas. “Pode comezar en marzo-abril e durar ata xuño. A medida que vai facendo máis calor a xente ten máis présa por ir cortando”, confirma la especialista. “A xente organiza para que a rapa sexa, ou ben antes da época de partos, ou ben despois, porque a ovella é un animal sensible. Por iso o proceso se alarga no tempo durante a primavera, dependendo tamén da calor de cada zona. Hai gandeiros que fan a rapa dúas veces, en marzo e ao final de xuño”, completa Amaia.

Una tonelada de lana en O Rexo

Mientras la música sigue atronando en el establo y la maquinilla de cortar no se detiene, cada montón de lana es introducido en sacos casi sin tiempo de que toque el suelo. El aprovechamiento del pelo falla en Galicia.

“É un dos contratempos, e este ano se cadra peor, porque a comercialización de la a nivel mundial está paralizada. En principio, lévase a través duns intermediarios a uns lavadoiros, onde se fai un primeiro depurado, e despois transpórtase a industrias que queiran aproveitala. Para o aproveitamento textil tería que ter unha calidade moi concreta, e moitas las non valen porque son de rabaños mixtos ou non contan coa suficiente calidade. Unhas das vías que impulsamos é investigar para ver que usos se lle podería dar, como a bioconstrución, a automoción ou outro tipo de industria textil. En Galicia debe de haber algún obradoiro que aproveite a la, pero é algo case anecdótico, porque a maioría vai para fóra, iso aquí perdeuse totalmente”, relata Amaia Santamarta.

El trabajo en grupo de los esquiladores. // IÑAKI OSORIO

“A la é un subproducto que vai a menos, pero é fundamental que nola recollan porque nós non lle damos aproveitamento e ao final falamos de 3 ou 4 kilos por ovella, así que en total aquí acumulariamos unha tonelada”, dice Carlos Estévez.

“Os laneiros virán a partir de mañá” (se refería a este pasado miércoles). “Irá en dirección a Chaves, onde hai unha empresa que fai salpicadeiros de vehículos e a la é un material ignífugo. Tamén se utilizará parte para as típicas alfombras de Marrocos. Creo que toda a de Galicia se almacena nunha única nave desde a que logo envían a mercadoría ao país”, explica el coordinador del Ecoespazo do Rexo.

Los seis miembros de la cuadrilla de esquiladores de Negueira de Muñiz. // IÑAKI OSORIO

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