Los teléfonos de emergencias del 112 y el 061, el de la esperanza (717003717), el médico de atención primaria, el psiquiatra y la Unidad de Prevención del área de salud mental en Ourense, con sede en el centro de especialidades de la calle Concello; hay recursos sanitarios para prevenir y tratar la ideación suicida. Existe una salida.

“Desde el punto de vista sanitario es necesario hablar de esta realidad, porque es una enfermedad que, al igual que otras, puede tratarse y tiene solución. La información es fundamental, también en este tema, pero debe abordarse con un carácter clínico. No tengamos miedo a hablar del suicidio, pero desterrando el morbo y señalando que existen recursos para hacerle frente y para prevenirlo”, defiende el forense Julio Jiménez, responsable en la provincia del Instituto de Medicina Legal (Imelga) y vocal del Colegio Oficial de Médicos de Ourense, una institución que esta misma semana animaba en sus redes sociales a pedir ayuda ante la primera señal de alarma de una ideación suicida.

Se trata de un problema de salud pública que causa más fallecimientos que, por ejemplo, los siniestros de tráfico. Los expertos abogan por romper los tabús y estigmas que rodean a esta realidad que, en el año 2019, según la última memoria disponible del Imelga, causó 34 muertes en la provincia y un total de 318 en el conjunto de Galicia. La incidencia en ese ejercicio fue de 11,41 casos por 100.000 habitantes en esta provincia, y de 12,18 en la comunidad, con peores tasas en Lugo (18,25) y A Coruña (13,21).

Varios casos y tentativas en las últimas semanas han llegado a la opinión pública, porque ocurrieron en espacio urbano o requirieron la intervención de la Policía. Julio Jiménez asegura que los datos de lo que va de 2021, que todavía son “parciales” porque no ha transcurrido ni siquiera un semestre, se sitúan “en la media aproximada del año pasado”. Según la estadística de autopsias de los forenses, la provincia registró 44 fallecimientos suicidas en 2012, 48 en 2013, 31 en 2014, 31 en 2015, 35 en 2016, 46 en 2017, 40 en 2018 y los citados 34 de 2019. La memoria del Imelga de 2020 no se publicará hasta pasado el verano.

"El abordaje de un problema vital grave siempre es difícil, pero acudir a un profesional ayuda a ver todo desde otro punto de vista. Cualquier médico está preparado para abordar esta problemática y derivar al paciente para que reciba tratamiento"

“El problema del suicidio es que es un síntoma irreversible, que no tiene marcha atrás dentro de la enfermedad mental y a veces es el primer signo de que algo va mal, porque hay personas que suelen evitar manifestarlo. Deben acudir al médico de cabecera o al psiquiatra a la mínima sospecha de cuadros depresivos o ideaciones recurrentes. También pueden llamar al 061 o al psiquiatra. Es importante que manifiesten qué están sintiendo porque es un problema que se puede atajar”, subraya Julio Jiménez.

"Es fundamental comentar que se están teniendo esas ideas"

Hay que buscar ayuda, acudiendo directamente al especialista, o verbalizando qué sucede al entorno de familia o amigos, cuando “la persona tiene ideas recurrentes y no ve salida a sus problemas, obsesionándose con la idea catastrofista de que todo está confabulado en su contra, sin una solución aparente. Se percibe que esa realidad es invencible e inmodificable. Sin demora, esta persona debe acudir a su médico, a su psiquiatra o llamar al 061 para manifestar sus síntomas. Es fundamental comentar que se están teniendo esas ideas”.

El responsable en Ourense de los médicos forenses recuerda que “el sistema sanitario dispone de los recursos para ofrecer una salida a estas personas. El abordaje de un problema vital grave siempre es difícil, pero acudir a un profesional ayuda a ver todo desde otro punto de vista. Cualquier médico de atención primaria está preparado para abordar esta problemática y derivar al paciente para que reciba un tratamiento ambulatorio o urgente”, indica Julio Jiménez.