“Estamos ante una reducción paulatina, lenta y progresiva de los casos activos”, afirma el gerente del área sanitaria de Ourense, Félix Rubial, que hace un llamamiento a la “prudencia” ahora que ha caído el estado de alarma y se ha recuperado la movilidad y una mayor interacción social. “La situación en estos momentos es estable, con tendencia decreciente, pero habrá que ver de aquí a 15 días cuál es el impacto del levantamiento de determinadas restricciones”.

En efecto, la curva de los casos activos cayó ayer a 231, 15 menos que la jornada anterior. En las últimas horas el número de altas (27) duplica al de los nuevos contagios (13) y no hay grandes brotes en ningún territorio de la provincia. Solo Laza, con 18 positivos a día de ayer, seguirá cerrado a partir del viernes, cuando entren en vigor las nuevas medidas acordadas este viernes por el comité clínico. El TSXG ha avalado las restricciones de la Xunta, por lo que se mantienen los cierres perimetrales que, a día de hoy, en el caso de Ourense están vigentes en Laza y Cualedro.

A nivel asistencial la evolución también es buena, destaca Rubial, con una importante mejoría respecto a las semanas anteriores en las que la UCI llegó a tener un número de pacientes “anormalmente alto para la situación en la que estamos”, indicó el gerente. Explica que los ingresos en críticos coinciden con un grupo etario “más joven y con una afectación por parte del virus quizá más abrupta, lo que hace que su descompensación sea más rápida que la que se producía en anteriores olas”.

Según los datos actualizados ayer por el Sergas, son 11 los pacientes en planta, todos en el CHUO, y tres en críticos. La ocupación en cuidados intensivos no varió este miércoles pero en planta hay dos pacientes COVID menos.

En una situación de “estabilidad en sentido amplio”, sostiene Rubial, es fundamental la prudencia “porque no sabemos en qué medida pueden afectar sobre todo el levantamiento del toque de queda y el aumento de la interacción social en la transmisión del virus”. En esta línea, recalca que estarán muy vigilantes al tiempo que seguirán administrando todas la vacunas que entren.

Respecto al comportamiento social y la imágenes del pasado fin de semana en otras capitales, el gerente destaca que “la mayoría de la sociedad se está comportando adecuadamente, al menos en nuestro entorno, y así lo reflejan las cifras”. No obstante, añade, “esto no obvia que tengamos que hacer un seguimiento más estricto todavía porque esa enorme movilidad y el incremento de la interacción social puede dar paso a circunstancias inesperadas”.

En este sentido, recuerda que la gente que todavía no ha recibido la vacuna es la más joven, un colectivo en el que la infección “genera menor sintomatología”. De ahí que, subraya, “actuar con una incidencia acumulada a 7 días, tomar decisiones precoces y actuar de manera preventiva es más importante que nunca”.

Más facilidad de transmisión

Cuanto más baje la edad en las personas vulnerables, advierte, y la sintomatología sea más banal o se interprete de manera inadecuada, los posibles positivos seguirán conviviendo con normalidad, tanto a nivel social como laboral, en un entorno de menor restricción, por lo que “las posibilidades de transmisión se incrementan”. Razón por la que insiste en la prudencia.