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Memoria y honor para víctimas de los nazis: “Sufrieron por defender la democracia”

Entrimo homenajea, con la presencia de familiares, a cuatro vecinos enviados al campo de exterminio de Mauthausen-Gusen, donde dos de ellos fueron asesinados

Los familiares, protagonistas del homenaje a los cuatro vecinos de Entrimo deportados a campos de concentración del nazismo. // FERNANDO CASANOVA

Los familiares, protagonistas del homenaje a los cuatro vecinos de Entrimo deportados a campos de concentración del nazismo. // FERNANDO CASANOVA

En la casa, en la infancia y en la juventud de Rosa Paz, sobre la muerte del abuelo Avelino Pérez Rodríguez no se hablaba más que para decir que había fallecido; “era un tabú para mi abuela y para mi madre, supongo que por miedo”, recuerda la nieta. Hace algo más de un año, Bárbara Pérez, la hija de Rosa, empezó a indagar en la historia apenas conocida del bisabuelo. “Investiguei primeiro na páxina do ministerio sobre os deportados, atopei o número de prisioneiro e datos de onde estivera encarcelado. Así fun trazando os seus pasos, porque tiñamos lagoas: sabiamos que vivira en Madrid pero non como acabou nos campos de concentración”. 

Rosa Paz, nieta de Avelino Pérez (1899-1941): “Sientes tristeza por el sufrimiento ajeno, porque nos ponemos en la piel de lo que habría pasado allí, por lo que hemos visto en documentales. Sientes dolor pero, con este homenaje, también paz y descanso”

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Avelino Pérez Rodríguez, nacido en 1899 en Terrachá, murió como víctima del nazismo en 1941, en el recinto de exterminio de Gusen, aunque su crimen, como otros, fue reducido a una enfermedad, una bronconeumonía en su caso. Entrimo homenajeó ayer, con la presencia de familiares, a este y a otros tres vecinos que, tras huir del franquismo, fueron deportados y enviados a los campos de concentración de Mauthausen y Gusen, al norte de Austria, donde dos de ellos murieron asesinados.

Un monolito en la plaza del Concello perpetúa la memoria de Avelino, Abilio Álvarez Bernardo (Olelas, 1916-Harteim, 1942), Jaime Vázquez Estévez (Bouzadrago, 1905-1983) e Higinio Rodríguez Domínguez (A Pereira, 1916), cuya pista se pierde tras la liberación del subcampo de Gusen por parte del ejército americano, en mayo de 1945.

Avelino Pérez (1899-1941), en una foto familiar.

Los republicanos que escaparon a Francia de la represión franquista fueron recluidos en campos de refugiados. Reclutados muchos de ellos en el exilio para la II Guerra Mundial, fueron apresados por la ocupación alemana y enviados a Mauthausen, donde sufrieron todo tipo de horrores. Más de 7.000 compatriotas republicanos fueron deportados a ese lugar de exterminio, clasificados como apátridas y rotspanier, “españoles rojos”. En 1942 asesinaron a 4.400. El número de gallegos deportados fue de 197, de los que murieron la mitad. De Ourense hay documentadas 46 víctimas; 25 fallecieron en los campos nazis. La mayoría perdió la vida en Gusen, apodado como el “matadero”, donde asesinaron a 16 jóvenes ourensanos.

“Sientes tristeza por el sufrimiento ajeno, porque nos ponemos en la piel de lo que habría pasado allí, por lo que hemos visto en los documentales. Sientes dolor pero, en momentos como este, con este homenaje, también paz y descanso”, señalaba Rosa.

Rosa Paz leyó un texto sobre la vida de su abuelo Avelino, asesinado en Gusen en 1941. // FERNANDO CASANOVA

“Este acto serve para lembrar que non eran malos cidadáns e que non sufriron por accidente, senón que estaban defendendo a democracia, o sistema e o mundo no que querían que os seus descendentes viviran, e que por desgraza eles non conseguiron. É unha honra saber que a xente é consciente e apoia”, dice Bárbara, que tras esa búsqueda de la historia de su bisabuelo sigue ahora colaborando con otras familias de la mano de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica. “Temos un grupo de traballo en Ourense e a idea é facer homenaxes en todos os concellos”, afirma. Con su visión como familiar explica que “é reconfortante ter averiguado a súa historia, poder defendelo e honralo, pero tamén é moi triste saber a realidade”.

Ofrenda floral de familiares de los deportados ante el monolito en su honor. // FERNANDO CASANOVA

Varios familiares de dos de los deportados a campos nazis, junto al monolito que honra su memoria. // FERNANDO CASANOVA

Rafael Adán, sobrino nieto de Abilio Álvarez: “catro veciños de Entrimo acabaron en Mauthausen por culpa do fascismo de Hitler e a anuencia de Franco. Cando Hitler preguntou que facía con todos os republicanos apresados, Franco dixo que non eran españois”

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Rafael Adán es el sobrino nieto de Abilio Álvarez, que era hermano de su abuela. “Ela contaba que tiña un irmán que fuxiu a Francia na Guerra Civil e a quen mataron os alemáns. Tivo unha paga do goberno de Alemaña e eu non recibín máis noticias”, dice el pariente de Abilio, docente de gallego.

También él, como otros parientes de represaliados por el fascismo, investigó en archivos por su cuenta y con la colaboración de los colectivos de restauración de la memoria. “Fais uns 3 anos, coas asociacións da memoria de Ourense e da Baixa Limia descubrín que había datos sobre el, empecei a indagar en arquivos do Concello de Entrimo e tamén alemáns, e comprobei que ingresara en Mauthausen e que foi executado cando xa non o consideraron productivo para traballar na canteira”. Fue gaseado en el castillo de Hartheim, a 40 kilómetros del campo central.

Conocer qué le había ocurrido a su pariente despertó, de entrada, “rabia”. Adán llama la atención sobre el hecho de que “catro veciños deste concello de Entrimo acabaron en Mauthausen por culpa do fascismo de Hitler e da anuencia de Franco. Foi o principal culpable de que os republicanos españois acabasen nos campos de concentración, porque cando Hitler preguntou que facía con todos eses republicanos exiliados e apresados, Franco dixo que non eran españois”.

Xabier Adán, descendiente de Abilio Álvarez, asesinado por los nazis en 1942. El niño leyó un texto de homenaje. // FERNANDO CASANOVA

Manuel Arias, secretario general de la Subdelegación de Ourense: "Loitaron, sufriron e morreron por defender os valores democráticos e as liberdades que hoxe temos na Constitución. Estámoslles agradecidos por sempre”

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Rafael Adán, su padre, sus hijos y sus hermanos asistieron al acto de homenaje. “Isto é esencial sobre todo para a xuventude, para que saiba que pode pasar se ideoloxías totalitarias soben ao poder e o exercen contra a xente indefensa”. Su hijo Xabier leyó un texto. “Sabemos del que era un mozo comprometido coa xustiza social e coa liberdade. Por iso foi perseguido e asasinado polas zarpas do fascismo. Hoxe estou aquí en nome da familia para dicirche, Abilio, que estamos orgullosos de ser os teus descendentes. É unha honra levar nas miñas veas o teu sangue irmandiño, valente, combativo e solidario. Abilio, Avelino, Higinio e Jaime: grazas pola vosa loita. Estaredes sempre presentes na nosa memoria, para que a historia non se repita nunca máis”.

Santiago González, ahijado de Jaime Vázquez: “Contaba que non eran campos de concentación senón de exterminación. Pasaba moita fame e frío”. "Grazas a eles, que deixaron a súa vida, temos hoxe os dereitos que temos, que nunca hai que dar por sentados”.

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En representación del Gobierno, el secretario general de la Subdelegación, Manuel Arias, entregó una declaración de repaparación y reconocimiento personal para Abilio, quien “padeció las consecuencias de la Guerra Civil y de la dictadura, sufriendo exilio y posterior deportación al campo de concentración de Mauthausen, donde falleció el 2 de febrero de 1942”, reza el documento firmado por la vicepresidenta Carmen Calvo. Sobre los homenajeados, Manuel Arias destacó que “loitaron, sufriron e morreron por defender os valores democráticos e as liberdades que hoxe temos na Constitución. Estámoslles agradecidos por sempre”.

El secretario general de la Subdelegación, Manuel Arias, entregó ayer un documento de reparación y reconocimiento otorgado por el Gobierno a título póstumo a Abilio Álvarez. // F. CASANOVA

Santiago González es ahijado de Jaime Vázquez, quien logró sobrevivir a los nazis. Tras una estancia en Francia volvió a su casa de Bouzadrago en los sesenta y falleció en 1983. Está enterrado en el cementerio de A Pereira. Santiago lo conoció, cuando era un niño. “Contaba que non eran campos de concentación senón de exterminación. Pasaba moita fame e frío”. El familiar alaba a los cuatro vecinos. “Grazas a eles, que deixaron a súa vida, temos hoxe os dereitos que temos, que nunca hai que dar por sentados”.

Santiago González, ahijado de Jaime Vázquez, que sobrevió al campo de exterminio, con un diploma del Concello de Entrimo. // FERNANDO CASANOVA

Jaime Vázquez sobrevivió al campo de concentración y regresó en los sesenta a Entrimo, donde falleció en 1983. // FERNANDO CASANOVA

Eladio Anxo Fernández es el coordinador de la investigación de la deportación en Ourense y miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. “Recordamos a persoas que formaron parte do lado bo da historia, que loitaron pola liberdade e por valores que nos definen como seres humanos”. Visibilizar historias como las de los deportados de Entrimo ayuda –añade– a “coñecer os feitos, que son indiscutibles. Hoxe aínda hai xente que se cuestiona se o franquismo foi unha dictadura ou non. Cando as proclamas fascistas están tan en vigor necesitamos enfrontarnos a elas categoricamente”.

El acto de homenaje se celebró en la plaza del Concello de Entrimo. // FERNANDO CASANOVA

Familiares de los hombres de Entrimo víctimas del nazismo, junto al alcalde y activistas por la memoria histórica. // FERNANDO CASANOVA

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