Tres hombres fueron juzgados ayer en Ourense, en tres juicios distintos, por un presunto quebrantamiento de condena por no cumplir las normas establecidas en el control de su alejamiento de las víctimas mediante una pulsera telemática.

Un año de multa, con una cuantía diaria de 12 euros, pide la Fiscalía para un varón que, en varias fechas del mes de junio de 2018, presuntamente separó el brazalete de la unidad, lo que causó una pérdida de señal sobre su ubicación, y no cargando el dispositivo en una ocasión, lo que también impidió determinar su posición.

Otro acusado que es reincidente volvió a juicio ayer por cometer una docena de infracciones con la pulsera telemática que se le implantó para proteger a su expareja. Se enfrenta a un año de multa, con una cuantía diaria de 8 euros.

El tercer encausado por hechos similares, también con antecedentes, se sentó en el banquillo por mantener el brazalete GPS sin recargar varias fechas, o separada de la unidad, impidiendo la función de control, y por aproximarse presuntamente en varias ocasiones al domicilio de la víctima. La Fiscalía solicita 1 año de prisión.