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¿Un nuevo radar fijo en la ciudad de Ourense?

El dispositivo estará en el sentido Santiago del kilómetro 237 de la N-525, con limitación a 80 km/h | En 3 años hubo 3 heridos graves y 9 leves

El punto en el que se instalará la cabina de radar fijo. |   // FOTOGRAFÍA Y MONTAJE: FERNANDO CASANOVA

El punto en el que se instalará la cabina de radar fijo. | // FOTOGRAFÍA Y MONTAJE: FERNANDO CASANOVA

En un periodo de solo tres años, en el kilómetro 237 de la carretera nacional N-525 se registraron varios siniestros de tráfico de importancia, en los que resultaron heridas de gravedad tres personas, mientras que otras nueve sufrieron lesiones de carácter leve; si el foco se amplía a un lapso de cuatro años, el balance es de 4 heridos graves y 17 leves.

Detectará infracciones de velocidad por encima de los 80 kilómetros por hora

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En el mismo tramo, aunque en el otro sentido –una mediana de hormigón separa ambas calzadas–, un conductor condenado a 12 años de prisión por homicidio, Carlos P. P., mató a un motorista de 37 años el 7 de septiembre de 2019 (la sentencia aún no es firme). Este peligroso trecho de la N-525 a su paso por el municipio de Ourense, entre el núcleo de Rabo de Galo y el barrio de O Couto, quedará controlado por un radar. Entre el punto kilométrico 237,8 y 237,9 de la N-525, sentido Santiago, en la zona previa al paso inferior de Vistahermosa, una de las entradas y salidas de la ciudad con más tráfico, se instalará la primera cabina fija para un cinemómetro del municipio de Ourense.

Este punto de control detectará infracciones de velocidad por encima de los 80 kilómetros por hora, poco antes de que el límite decrezca hasta los 60, un umbral que se mantendrá en esta zona –una vía interurbana pero cuya competencia en la vigilancia es de la Policía Local–, con la actualización de límites que entra en vigor el 11 de mayo, y que en el conjunto de la ciudad, por regla general, establecerá una velocidad máxima permitida de 20 km/h en aquellas vías urbanas que dispongan de una plataforma única de calzada y acera, de 30 km/h en las de un único carril por sentido de circulación y de 50 en las calzadas con dos o más carriles por sentido.

Al tratarse de una zona de vigilancia urbana, era necesario un documento de delegación firmado por el alcalde, un trámite que ya se ha cumplido mediante un decreto rubricado por Gonzalo Pérez Jácome el 23 de abril, el pasado viernes. Con fecha de 22 del mes consta un informe de la jefatura de la Policía Local de Ourense en el que se da traslado de la puesta a disposición de la Dirección General de Tráfico (DGT) para la instalación de un radar fijo.

Una cámara en el otro sentido

Aunque el tramo no está catalogado como punto negro, la administración sí tiene en cuenta el “elevado índice de siniestralidad” que existe en esta zona, entre los puntos kilométricos 236 y 238, tal y como figura en los atestados elaborados en los últimos años por la Policía Local de la ciudad. El decreto del alcalde conlleva la delegación, “por insuficiencia de medios técnicos del Concello”, en la DGT para que instale, ponga en funcionamiento y mantenga la cabina de radar fijo en el kilómetro 237 de la N-525.

De la misma manera, la competencia para sancionar los excesos de velocidad superiores a los 80 km/h que se detecten también queda delegada en el director del Centro Estatal de Denuncias Automatizadas –Centro Estrada– de la DGT, que está ubicado en León.

Para la instalación podría utilizarse el suministro eléctrico de unas farolas próximas. La administración también baraja instalar una cámara de vigilancia en el sentido contrario para reforzar el control de este peligroso tramo urbano de la N-525.

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