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La primera salida de los niños cumple un año: “Son un ejemplo del que aprender”

Adultos y estudiantes de Primaria, ayer, al término de las clases en el CEIP Mestre Vide. // FERNANDO CASANOVA

Adultos y estudiantes de Primaria, ayer, al término de las clases en el CEIP Mestre Vide. // FERNANDO CASANOVA

Acompañados por un solo adulto, a un máximo de un kilómetro de casa y durante una hora; esas eran las normas para las primeras salidas de los menores de 0 a 13 años, 28.000 en la provincia de Ourense, de cuya primera jornada de semilibertad tras mes y medio de confinamiento estricto se cumplió ayer un año. Los niños y adolescentes sufrieron el revés social de la pandemia, con juegos y educación a distancia, reclusión en casa y los temores e incertidumbre que toda la sociedad hemos compartido. Pero desde su posición de aprendizaje han dado lecciones de su admirable capacidad de adaptación, de su ejemplo para toda la ciudadanía.

“Foi moito maior que a dos adultos, sen dúbida. Nós non temos a mesma capacidade para asimilar e cumprir as regras ca eles. Son un exemplo na escola e no entorno familiar”, destacaba ayer Moisés, el padre de Lucía, de 11 años, una de las estudiantes de 6º de Primaria del CEIP Mestre Vide que este lunes compartieron con el periódico sus recuerdos de la primera salida después del largo encierro, así como un breve balance de la pandemia.

Al principio no quería salir de casa pero después de la primera vez ya me apetecía más. Un poco de nervios sí que tenía”, reconoce Lucía. “Había intranquilidade pero tamén ilusión”, enlaza su padre. Con la experiencia de un año con una nueva normalidad en casa, en la calle y también en el colegio, tras un invierno con las ventanas abiertas y la mascarilla puesta durante todo el tiempo en el aula, “es un poco difícil no poder abrazar ni tocar en el recreo”, dice esta alumna del último año de Educación Primaria.

Paula, 11 años: “Tiña moita ilusión en saír porque non me gusta nada estar pechada na casa, pero ao principio sentía moito medo e os meus pais só me deixaban estar media hora"

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Alumnos de 6º de Primaria del CEIP Mestre Vide, ayer en clase. // FERNANDO CASANOVA

José, padre de Paula: “Fano moito mellor ca nós, están máis concienciados. O seu exemplo axuda a aprender. Penso que habería que aprender moito deles”

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Paula, de la misma edad y compañera de clase, recuerda que, hace un año, cuando los menores pudieron abandonar el confinamiento estricto de 42 días, “tiña moita ilusión en saír porque non me gusta nada estar pechada na casa, pero ao principio sentía moito medo e os meus pais só me deixaban estar media hora. Ás veces saía coa bici, outras co patinete e outras a pé”, relata esta adolescente. Trece meses después del inicio de la pandemia y en el tramo final de un curso en el que se recuperó la presencialidad, Paula admite que, cuando el año académico arrancó, “costoume bastante adaptarme a estar seis horas seguidas no colexio coa máscara”.

Su padre José, que recuerda cómo en las primeras salidas imperaba “o medo”, elogia la fortaleza que han demostrado las generaciones de los más jóvenes en estos tiempos duros por el COVID. “Fano moito mellor ca nós, están máis concienciados. O seu exemplo axuda a aprender. Penso que habería que aprender moito deles”. Moisés asiente e incide en la gran capacidad de adaptación de los niños y adolescentes ante una realidad que el coronavirus alteró súbitamente. “Non fai falta dicirlles nada, podes falarlles coma a adultos, escoitan as conversas e as novas e adáptanse”, valora.

Xúa, 11 años: “Me parecía increíble poder salir y estar al aire libre después de tantos días en casa. Era muy raro, no te podías acercar a la gente aunque esa persona fuera tu mejor amigo. Por dentro te sentías mal pero se pudo superar”

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Noemí, cuidadora de Xúa, recogía a la niña ayer a mediodía. “Si esto nos ha costado a nosotros, imagínate a ellos, pero fueron muy fuertes”, subrayaba la señora. “Se han adaptado a todo, y mucho”, coincidía con los otros adultos. Echando la vista un año atrás, la mujer recuerda qué supuso aquella primera jornada en la que los menores pudieron salir después de un mes y medio de encierro en casa. “Fue una alegría, el primer momento de dar un paseo fue algo maravilloso”.

La pandemia “es algo que va a estar en los libros, como dicen mis padres. Es difícil pensar que estás viviendo un momento histórico”, dice Xúa

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La niña, Xúa, de 11 años, aún mantiene “reciente” la imagen de aquella primera salida, el 26 de abril de 2020, “porque mi padre hizo un vídeo para grabarla. Yo estaba supercontenta. Me había visto el resumen de las normas 50 veces para prepararme. El primer día me llevé la tableta y estuve grabándolo todo por si acaso nos volvían a confinar, para poder ver cómo era lo de fuera”, relata esta niña. “Me parecía increíble poder salir y estar al aire libre después de tantos días en casa. Era muy raro, no te podías acercar a la gente aunque esa persona fuera tu mejor amigo. Por dentro te sentías mal pero se pudo superar”.

Mascarilla y ventanas abiertas todo el tiempo, la norma en las clases. // FERNANDO CASANOVA

Xúa alude a lo que sus padres le dicen en ocasiones sobre la dimensión de esta pandemia: “Es algo que va a estar en los libros. Es difícil pensar que estás viviendo un momento histórico”, manifiesta. Ante comportamientos insolidarios que algunos irresponsables han llevado a cabo en estos meses, “parece absurdo, porque solo son cuatro reglas, no es tan difícil”.

Juan Regal, director del Mestre Vide: “Han cumplido las normas, al igual que padres y profesores, y no ha habido absentismo. Tienen una capacidad de adaptación superior y respondieron al 100%. Cuando uno se despistaba, otro ya le llamaba la atención"

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Xavi, otro compañero de esta clase de Primaria, dice que en su primer día de vuelta a la calle ya no recordaba la rutina previa al confinamiento. “Ya no me acordaba de lo que era estar en la calle y con los amigos”. Con el tiempo, “al final te acabas acostumbrando, es un año haciendo lo mismo”. En clase, “bastante bien”, afirma.

Juan Regal es el tutor de esta clase de 6º y el director del CEIP Mestre Vide, donde estudian 442 alumnos. “Han cumplido todas las normas, al igual que los padres y profesores; no ha habido absentismo. Los niños tienen una capacidad de adaptación superior y respondieron al 100%. Cuando uno se despistaba, otro ya le llamaba la atención al momento”.

Juan Regal: “De todo se aprende, de esto también. Nos hace más duros, resistentes y fuertes. Y algunos hábitos, como la mascarilla para los mayores o las pautas de higiene, se quedarán. Es otra normalidad con la que convivir”

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Juan Regal, director del Mestre Vide, donde estudian 442 alumnos. // F. CASANOVA

Juan, que imparte matemáticas y ciencias, cree que en este curso el avance académico “va mejor que otros años, porque por las tardes se quedan más en casa y dedican más tiempo al estudio”. Su impresión es que la experiencia de una pandemia en edad escolar dará un plus vital. “De todo se aprende, de esto también. Nos hace más duros, resistentes y fuertes. Y algunos hábitos, como la mascarilla para los mayores o las pautas de higiene, se quedarán. Es otra normalidad con la que convivir”.

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