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Los mártires de Oseira rescatados del olvido

Alumnado investigador con la profesora coordinadora, Ana Pedrouzo (3ª dcha), además del tutor y el músico que participó en el acto.

Alumnado investigador con la profesora coordinadora, Ana Pedrouzo (3ª dcha), además del tutor y el músico que participó en el acto. FdV

Ana Pedrouzo Fariña, natural de Lalín y estudiante de último curso del grado de Educación Primaria en la Universidad de Santiago, ha implicado al alumnado de sexto del CPI Virxe da Saleta, de Cea, en un trabajo de investigación y reflexión sobre el patrimonio que ha rescatado del olvido a los mártires del Mosteiro de Santa María de Oseira. Un suceso trágico ocurrido tal día como ayer en 1909 en el que pueblo y Obispado se enfrentaron por un baldaquino de madera situado en el altar mayor del templo que la iglesia quería restaurar. La tensión entre ambas partes se disparó la tarde del 22 de abril de hace 112 años, día de feria, y acabó con 16 guardias civiles ejecutando la orden de tirar a matar cuando los vecinos trataron de oponerse a lo que interpretaron como un expolio más de lo que consideraban su patrimonio. Siete personas murieron, entre ellas una niña y una embarazada de gemelos, doce resultaran heridas y dos fallecieron días más tarde aunque nunca figuraron como víctimas de la masacre. Algunas de aquellas balas entraron por la espalda, en un intento de huida.

Investigar lo ocurrido en Oseira no era el planteamiento inicial de Ana Pedrouzo. El tema de su proyecto, centrado en los patrimonios conflictivos, era el Pazo de Meirás. “Mi idea era trabajar sobre esto con el alumnado, pero en conversaciones con mi tutor y con profesores del centro me enteré del caso del baldaquino de Oseira”, explica. Descubrir que a pocos kilómetros del colegio tuvo lugar en 1909 la mayor matanza de civiles registrada en Galicia en el siglo XX en tiempos de paz cambió sus planes. “Me propuse adaptar el trabajo e indagar sobre lo ocurrido en Oseira porque es un caso de patrimonio conflictivo ocurrido en un entorno muy próximo a los alumnos pero desconocido para ellos”, apunta. De hecho, solo dos o tres escolares tenían alguna noción de lo acontecido por comentarios que habían escuchado en sus casas.

Placa conmemorativa situada en el edificio de ESO del Cole de Cea. FdV

Así arrancó un trabajo que ha trascendido el ámbito educativo y que culminó con un homenaje de los estudiantes a las víctimas en el 112 aniversario de la matanza. “Una de las cosas que nos sorprendió al realizar este proyecto es que no hubiese ninguna placa o recuerdo sobre lo ocurrido”, comenta Pedrouzo.

“Una de las cosas que nos sorprendió al realizar este proyecto es que no hubiese ninguna placa o recuerdo sobre lo ocurrido”

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Este “olvido” ha quedado reparado, al menos en el colegio por el que pasarán las próximas generaciones de Cea, con una lámina de metacrilato colocada desde ayer en el centro en la que la comunidad educativa rinde homenaje a los mártires de Oseira: “As veciñas e veciños que defenderon o noso patrimonio coas súas vidas o 22 e abril de 1909”. La placa incluye el dibujo que Castelao dedicó a las víctimas. El homenaje se celebró de manera interna debido a los protocolos COVID y finalizó con música de Roberto Carlos Pérez Álvarez, O Reberete, mientras el alumnado entonaba el Cantar de Cego que la tradición popular dedicó a aquel suceso.

Un momento del acto de homenaje celebrado ayer en el colegio y protagonizado por alumnos de sexto de Primaria. FdV

Testimonios de vecinos

El trabajo impulsado por esta profesora en prácticas ha limpiado de telarañas los recuerdos que muchos vecinos de Cea guardan en su memoria por el relato de sus abuelos o bisabuelos, pero de los que poco se habla. “Partimos de cero y nos encontramos con poca información y diferentes versiones, en algunas incluso se habla de solo cuatro muertos”, relata la docente.

El alumnado se implicó a fondo. Grabaron un vídeo conmemorativo en el que citan, con nombre, apellidos y edad, a las víctimas de la masacre y realizaron un programa de radio de media hora en el que entrevistan a varios vecinos de Cea que aportan sus testimonios, entre ellos María José, bisnieta del hombre que cargó a sus espaldas a la mujer embarazada que finalmente murió dejando huérfana a otra niña de dos años. Algunos también visitaron el monasterio y tomaron fotos de los impactos de bala que todavía pueden verse en la piedra, así como de los restos del baldaquino que sobrevivieron y que fueron restaurados.

“Los alumnos opinan que lo que pasó no justifica la violencia y ahora ven el monasterio de otra manera; han aprendido que el patrimonio es algo vivo y que si no se refuerza se pierde”, explica la profesora. La mejor manera de reparar aquel suceso es mantenerlo vivo en la memoria: ”Recuperar el pasado para mejorar el presente”, dicen en el vídeo.

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