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La única mujer capataz coordina la jardinería: “El Posío debería ser el emblema de Ourense”

Lleva 30 años en el Concello: “La mayoría de árboles del Parque Miño los plantamos cinco compañeras y yo“ | “Duele cuando los vecinos llaman por el mal estado de un jardín”

Geni Rodríguez, ante un jardín de azaleas, en el parque dos Carrileiros, en Ourense . // IÑAKI OSORIO

A Generosa Rodríguez Vila (Ourense, 1968) la llaman Geni. El 1 de marzo cumplió 30 años en el Concello de Ourense. Es la única mujer que ha alcanzado el cargo de capataz; el resto de los responsables del ayuntamiento de la ciudad de As Burgas con ese rango son hombres. Es la coordinadora de las brigadas públicas –el mantenimiento de determinadas zonas de la capital está privatizado– que trabajan en parques y jardines, en la concejalía de Medio Ambiente.

Tras años de jubilaciones y pasos a la segunda actividad, gestiona un equipo de unas 14 personas en la actualidad, ella incluida, que se aproximan a la veintena de efectivos sumando a los del vivero. “Entré como oficial de jardines con otras cinco compañeras. Fuimos las primeras mujeres en jardines, que siempre había sido un oficio de hombres. Y yo creo que la mano de las mujeres se nota”, dice.

“En muchos aspectos todavía somos una sociedad machista, y hay personas que no tratan igual a una mujer que a un hombre que ocupan el mismo cargo”

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En 2013 empezó a ejercer la función de capataz pero tomó posesión del cargo en mayo de 2020, tras una promoción interna. Geni afirma que “no me consta que en otros ayuntamientos de Galicia, e incluso no sé si de España, haya mujeres en el cargo de capataz”. Bajo su responsabilidad trabaja un equipo paritario, con hombres y mujeres. Esta pionera asegura que no ha sentido discriminación si bien “me consta que los hombres preferían un hombre para el puesto, pero nunca ha habido una mala cara ni un mal comentario”, matiza.

Geni considera que todavía queda camino por transitar en España para la igualdad plena entre hombres y mujeres en el trabajo. “En muchos aspectos todavía somos una sociedad machista, y hay personas que no tratan igual a una mujer que a un hombre que ocupan el mismo cargo”.

Su puesto es el de capataz jardinera y, en una búsqueda en el diccionario para resolver cuál sería la denominación adecuada, en la entrada de ‘capataza’ comprobó que designaba, en una de las acepciones, “a la mujer del capataz”. En su nombramiento figura –y lo destaca– que es “capataz jardinera”. Antes de alcanzar el cargo fue oficial. Previamente, en 1991, estuvo en el Obradoiro Auria, “la primera escuela taller que hubo en Ourense, que se encontraba en Medio Ambiente y Jardines. Nos daban clases teóricas y el Concello nos contrataba por cuatro horas para las prácticas. Estuvimos como peones tres años. A mí y a mis cinco compañeras que entramos entonces nos contrataron para ajardinar el Parque Miño. En principio era solo para esa obra, después seguimos con otros contratos y aprobamos la oposición en 2003”, recuerda esta trabajadora pública.

“Me acuerdo de ir con el carretilla de la Burga a regar al Parque de San Lázaro. Hoy hay riego automático e inteligente en algunos jardines y las brigadas van en furgoneta, cada una con su oficial y operarios a cargo”

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Geni Rodríguez, en el parque dos Carrilleiros. // IÑAKI OSORIO

Su amplia experiencia en parques y jardines, desde la base, “me vale muchísimo para dirigir ahora, además de que estoy aprendiendo cada día”. Sus funciones como encargada son amplias y entrañan responsabilidad, asegura. “Hago informes de deficiencias en los jardines y del trabajo semanal, distribuyo el trabajo de las brigadas y controlo la asistencia. Una de las tareas más importantes es dotar a cada operario de los EPIs reglamentarios y vigilar que se cumplan las normas de seguridad e higiene en cada trabajo; soy la responsable. Cuando era oficial estaba en trabajo de campo pero ahora tengo labor de administrativa”, resume.

“Entiendo que los vecinos a veces se quejen, pero no veo tan grave que un jardín tenga la hierba un poco alta, o se encuentre un poco descuidado, como que esté lleno de basura”

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Desde sus inicios hasta la actualidad, los trabajadores públicos de parques y jardines han experimentado una “transformación” en cuanto a la mecanización de su tarea, aunque “no ha sido un abismo”, puntualiza la capataz. “Me acuerdo de ir con el carretilla de la Burga a regar al Parque de San Lázaro. Hoy hay riego automático e inteligente en algunos jardines y las brigadas van en furgoneta, cada una con su oficial y operarios a cargo”.

"Me encanta mi oficio, soy feliz en mi trabajo"

Cuando los compañeros van a trabajar a un jardín y nos felicitan, nos encanta. Cuando los vecinos llaman protestando por el estado de los jardines me duele, porque llevo muchos años y me encanta mi oficio, soy feliz en mi trabajo y me llena de orgullo ser la primera mujer capataz. Consideraba que sí valía para el cargo y me gusta la responsabilidad, porque soy ordenada”.

Geni reconoce que “hay zonas de la ciudad que deberían mejorar” y señala que “existen muchas causas” que explican el estado de un parque. “Entiendo que los vecinos a veces se quejen, pero no veo tan grave que un jardín tenga la hierba un poco alta, o se encuentre un poco descuidado, como que esté lleno de basura”.

La capataz recuerda que llegaron a ser 90 trabajadores en parques y jardines –incluyendo al personal contratado– pero con las privatizaciones, “que llegarán a todo, y a nosotros nos ubicarán en otras zonas, como el vivero”, más las jubilaciones y los pasos a segunda actividad, con vacantes sin cubrir, han reducido al mínimo la plantilla, con un rango de edad entre los 40 y 59 años.

Mientras los operarios de Acciona se encargan del mantenimiento de varias áreas de la ciudad, los jardineros públicos del Concello cuidan el entorno de todos los ríos del municipio, la urbanización A6, que incluye los parques Ávila y Angelita Paradela, las traseras de la Plaza 500, la zona ajardinada del Auditorio y la Biblioteca o la del centro de salud de O Couto, entre otros lugares. La tarea más habitual es cortar el césped y segar, además de labores de poda.

“Hay parques que están en medio de edificios y el ruido es inevitable. Pero en zonas como el paseo de las Ninfas es una delicia estar allí”

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Si se le pregunta por cuál es su zona verde favorita de Ourense, Generosa Rodríguez afirma: “Ahora está bastante deteriorado pero lo más bonito que había era el Parque Miño. De hecho, muchos de los árboles, la mayoría, los plantamos yo y mis compañeras”. Tampoco duda sobre qué área de la ciudad le gustaría ver mejorada. “El Jardín del Posío, que antiguamente fue un botánico, me encantaría que se recuperara. Se han hecho actuaciones y no acaba de quedar bien, cuando es un parque que debería ser el emblema de la ciudad”, reivindica. Su impresión es que Ourense “tiene un gran potencial, solo con los ríos, donde el jardín es más natural”, indica.

El trabajo de jardinero es una labor al aire libre en tiempos de pandemia, un valor de libertad a tener en cuenta. “Hay parques que están en medio de edificios y el ruido es inevitable. Pero en zonas como el paseo de las Ninfas es una delicia estar allí”. Geni confiesa que algo de deformación profesional hay, y que aunque no trabaje se fija siempre en los jardines. “Voy a una ciudad y es lo primero que me llama la atención”. En casa no tiene –vive en un piso–, “pero sí mi madre y se lo cuido yo, aún el otro día estuve con el cortacésped”, sonríe.

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