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El ‘París’ cumple 40 años: “Para mí es más que un negocio, es una forma de vivir”

Suso Doval pospone la celebración del aniversario para “cuando se pueda y nos dejen” | Todavía en pandemia, recibe postales de todo el mundo de sus clientes y amigos

Suso Doval, detrás de la barra del Bar París, que cumple su cuarenta aniversario. | // FERNANDO CASANOVA

“Se cumplen 40 años desde que mis padres, Pepe y Ermitas lo arriesgasen todo y se animasen a regentar un bar. Yo he tenido la fortuna de continuar con su legado. En este momento, deberíamos estar celebrando el 40 aniversario, en un bar repleto de gente, cantando, bebiendo y sudando. Las circunstancias no lo permiten así que os convoco a celebrarlo cuando la autoridad lo permite y el tiempo no lo impida. Lo celebraremos”.

Este es el mensaje que escribió Suso Doval, del Bar París, el pasado domingo en la red social Instagram para informar a sus clientes del cumpleaños y del retraso de una fiesta que debería ser este año.

Suso dice que “es un cumpleaños estropeado como tantos otros durante esta pandemia. Queríamos invitar a todo el mundo a beber y comer, al estilo París, pero no se puede así que lo dejaremos para cuando se pueda de verdad. Si antes de 2022 se puede hacer y nos dejan lo haremos, si no el año que viene, pero lo celebraremos”.

"Busqué alternativas y la web ‘restaurantesourense’ fue la mejor alternativa”

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El París era el punto de encuentro para las convocatorias de las noches del fin de semana. No hacía falta concretar el lugar, ya era casi costumbre. Allí, Suso te recibía por tu nombre o apodo, como hacen en casa y no en cualquier bar. Ese ocio nocturno desapareció desde el marzo pasado y se recuperó levemente en verano, para aletargarse desde entonces.

El París abría de tarde y Suso tuvo que adaptarse a los tiempos pandémicos y a las circunstancias del momento: “Está siendo muy duro, pero nos estamos adaptando. Antes no servíamos a domicilio y desde entonces lo hacemos y estamos manteniendo el contacto con los clientes y también captamos clientes nuevos. Pero entiendo que la gente pide a domicilio también para echarnos una mano, me consta que lo hacen para eso y es de agradecer. Empezamos a hacerlo cuando volvimos del confinamiento, para intentar mantener algo de volumen de trabajo y esa era la única opción. Busqué alternativas y la web ‘restaurantesourense’ fue la mejor alternativa”.

Pero no solo eso, si no que hizo un curso acelerado de redes sociales: “Cuando volvimos a abrir tenía que promocionar la carta y el bar de alguna forma así que abrí perfil en redes sociales y en 3 meses teníamos más de 1.000 seguidores y notamos que cada día se difunde un poco más”.

La calle Lepanto ya no rebosa aglomeraciones como antaño y la pandemia trajo nuevos comportamientos: “Hay muchas veces que la gente si ve que no tiene sitio fuera en la terraza, ya no entra al interior. Eso se nota mucho, imagino que será por temor, pero se nota, por mucho que cumplas las normas a rajatabla como hacemos nosotros”.

Postales

Jasmyne y Jenny, de Seattle y Detroit, respectivamente estuvieron tres años viviendo en Ourense. Primero fueron clientas y después dos más de la familia del París. Suso explica que “ellas merecen una mención especial porque me siguen mandando cosas. También llegan postales, pero no tengo tanto espacio para ponerlas todas”. El que entrara o entre al París verá como la pared está llena de nombres de lugares y paisajes del mundo, con dedicatorias incluidas. Todo empezó cuando una amiga de la familia envió una postal de París. Ahora, Suso tiene más de 200 postales sin colocar y eso identifica el grado de afinidad que provoca entrar en el París.

“Todo sigue como antes, no cambiamos nada”.

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Y añade “además de postales, llegan otras cosas. Por ejemplo, un amigo que se fue a trabajar a Angola no encontró postales y me imprimió y envió fotos que sacó allí. Y lo mismo pasó con otro que fue al interior de Marruecos. Seguimos recibiendo cosas y eso se agradece”.

En 1981, Pepe y Ermitas abrieron un bar con la esencia de la cantina gallega, ahora Suso continua ese legado sin ningún cambio: “Todo sigue como antes, no cambiamos nada”.

Se postergaron aquellas noches de licor café, se aplazaron las salidas nocturnas con la primera parada en el París, se retrasaron las copas encima de una cuba, se demora el saludo de ‘Suso, el del París’ con la camiseta negra bajo el lema “ir al París, no es salir” y se pospuso un 40 aniversario donde todos esos ingredientes harían una jornada festiva. “No es solo por el aspecto económico, que también, tenemos que celebrarlo por el espíritu del París. Para mí es más que un negocio, es una forma de vivir”.

Suso Doval con pedidos para llevar a domicilio en el Bar París. // FdV

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