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Ourense contará en 2022 con la primera base aérea transfronteriza de la península

El proyecto es una colaboración hispano-lusa y se ubicará entre Verín y Oímbra | La inversión ronda los 9 millones

Recreación de la futura base aérea transfronteriza. |   // FDV

Recreación de la futura base aérea transfronteriza. | // FDV

La primera base transfronteriza de medios aéreos para la lucha contra los incendios forestales se ubicará entre los concellos de Verín y Oímbra, en las parroquias de Mandín y Rabal. La instalación, que podrá acoger diferentes tipos de aeronaves especializadas, permitirá mejorar la respuesta del operativo de extinción a uno y otro lado de la frontera que separa España y Portugal, desde uno de los territorios más afectados históricamente por los incendios forestales. La inversión para poner en marcha esta infraestructura asciende a nueve millones de euros. Se trata de la primera base aérea de estas características en la península y el plazo de ejecución finaliza en diciembre de 2022.

El proyecto, denominado Interlumes, se aprobó el pasado 25 de marzo en una reunión del comité de gestión del Poctep (programa Interreg VA España-Portugal), coordinado en Galicia por la vicepresidencia primera de la Xunta, siendo la Consellería de Medio Rural la beneficiaria principal. Los titulares de ambos departamentos, los conselleiros Alfonso Rueda y José González, respectivamente, lo presentaron ayer en un acto en Verín en el que también participaron el director xeral de Defensa do Monte, Manuel Rodríguez, y el responsable de Relacións Exteriores e coa Unión Europea, Jesús Gamallo.

En la iniciativa participan el gobierno portugués y otras instituciones gallegas y de Castilla y León y Extremadura, como los respectivos gobiernos autonómicos y las diputaciones de Zamora, Salamanca, Ourense y Pontevedra. En estudio está la posibilidad de que la base tenga un mando operativo único para la “gestión conjunta”.

Infografía de la base, que tendrá una pista de 1.200 metros. FdV

23 hectáreas y 1.200 metros de pista

La instalación se caracteriza por su adecuación a aeronaves especializadas en extinción, tanto aviones de carga en tierra como helicópteros y aviones anfibios, por lo que estará dotada de depósitos para la carga. Tendrá la categoría 2 de aeródromo y contará con una superficie de 23 hectáreas. Para la intervención rápida ante un siniestro forestal dispondrá de una pista de 1.200 metros de longitud y 300 de ancho, con 15 metros a cada lado de superficie acondicionada. En cada extremo de la plataforma de rodadura se instalarán balizas luminosas.

El hangar tendrá capacidad para seis avionetas de carga en tierra y la infraestructura se completa con una construcción de 300 m² con estancias individuales para la tripulación. La base estará dotada de tanques de combustible con una capacidad mínima de 40.000 litros. También contará con una motobomba para un caudal mínimo superior a 350 litros por minuto. Además, habrá equipos de extinción compuestos por tres depósitos de agua y una red de hidrantes (bocas de incendio).

El conselleiro, José González, durante la presentación de la base. FdV

El vicepresidente primero, Alfonso Rueda, señaló que “el fuego no entiende fronteras” y recordó que los incendios forestales han castigado en los últimos años los recursos naturales de esta área, en la que existen importante espacios protegidos. Esta situación, apuntó, “obligaba a poner en marcha actuaciones conjuntas y enérgicas” que se materializaron en este proyecto, fruto de la colaboración entre los dos países.

Por su parte, el conselleiro de Medio Rural, José González, destaco la “magnitud” de la iniciativa y apuntó que esta base se traducirá en una mayor agilidad y más eficacia en la lucha contra los incendios que se registran en la frontera hispano-lusa y “redundará en la mitigación de un problema que ambos territorios conocen y combaten”, incidió.

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