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Abelardo Vázquez Pita | Periodista. Se jubila tras 45 años de carrera

“El periodismo ha perdido poesía”

“Los políticos quieren medios que hablen bien de ellos” | Aconseja a los nuevos comunicadores “ser libres, honestos y la mejor persona posible”

Abelardo Vázquez, en el estudio de RNE en Ourense.

Abelardo Vázquez, en el estudio de RNE en Ourense. Fernando Casanova

Con la jubilación de Abelardo Vázquez Pita (Ferrol, 1958) se retira del periodismo de diario –que se pueda abandonar el oficio es cuestión de otro debate– el profesional que más tiempo llevaba en activo en la provincia. “Han pasado 45 años desde que cumplí mi primer sueño de trabajar en la radio en Ourense. Después llegarían increíbles experiencias que ni siquiera había imaginado”, escribió en Facebook el 6 de abril, en su 63 cumpleaños. “Me voy con la convicción de que es posible una radiotelevisión pública independiente y de que, además, es ahora más necesaria que nunca. He vivido etapas muy oscuras, pero también otras muchas, la mayoría, esperanzadoras y gratificantes”, añade un experimentado periodista que llegó a ser jefe de informativos de Nacional en TVE, entre 2008 y 2010.

– Sus inicios se remontan a 1976.

– Cuando empecé aún existía la Cadena de Emisoras Sindicales (CES) y yo comencé en ‘La Voz del Miño’, con sede en el edificio sindical del Parque de San Lázaro. A principios de la democracia, con todas las emisoras que había del llamado Movimiento se creó una nueva, Radio Cadena Española (RCE), que en los ochenta pasó a ser Radio Nacional de España.

– ¿Cómo vivió la transición desde el oficio del periodismo en esa época de democracia naciente?

– Al principio aún conectábamos con Radio Nacional para la información y la local era descafeinada, sin medios, con a lo mejor una persona que se sentaba a leer comunicados. No era información seria, no era aún periodismo. Hacía programas musicales, que me encantaban, y locución de continuidad. Teníamos una programación que duraba desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche.

"Los medios de comunicación públicos tienen una función muy importante, porque ante cualquier vaivén como el económico tienes la garantía de que los trabajadores, fijos, cuentan con un escudo, para poder decir no a un jefe que quiere manipular la realidad"

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– En 45 años la profesión ha cambiado mucho, como el propio país con la democracia. ¿Qué balance haría de todo este tiempo?

– En los inicios, te dabas cuenta de que podías decir casi lo que quisieras delante de un micrófono, aunque hubiera gente que igual se escandalizaba por oír un término como “cachondeo”. Éramos una nueva generación y el cambio fue brutal; de repente todo era libertad. De poner a Juanito Valderrama a pinchar ‘Stairway to Heaven’ de Led Zeppelin. La evolución ha sido grande. La comunicación y el periodismo han perdido un poco de poesía, es más un negocio y un medio de influencia de los poderosos. El periodista, en muchos casos, ha entrado en ese juego y forma parte. Antes éramos más idealistas, tratábamos de cambiar el mundo, de hacerlo mejor.

Abelardo Vázquez, desde la cabina de control del estudio de RNE en Ourense. // FERNANDO CASANOVA

– De esos primeros años en los que respiraba la libertad recién estrenada, ¿ha notado después que hubiera más control del poder o incluso autocensura de los periodistas?

– Siempre he defendido que los medios de comunicación públicos tienen una función muy importante, porque ante cualquier vaivén como el económico tienes la garantía de que los trabajadores públicos, fijos, cuentan con un escudo, para poder decir que no a un jefe que quiere manipular la realidad con un determinado enfoque de la información. Por eso yo reprocho a mis propios compañeros que muchas veces hayan entrado a jugar con los políticos, a apoyarlos a cambio de un futuro nombramiento.

"Noté en Andalucía que, con el PSOE gobernando tantos años, existían los mismos vicios que aquí con Fraga, con una cadena de dominios. La época con Fraga aquí y Aznar en España fue la más oscura del periodismo, con un control absoluto de los medios"

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– Usted tuvo cargos de responsabilidad autonómica y nacional. ¿Era palpable el interés del gobierno de turno en influir o marcar la agenda?

– Siempre, siempre. Los políticos, en España y probablemente en todas partes, dicen que creen en las libertades pero en la práctica quieren medios que hablen bien de ellos. En España creo que es un asunto cultural: los jefes prefieren gente que les diga que son muy guapos, que lo hacen muy bien y que ojalá duren mucho en el cargo. Esa filosofía me cambió cuando me fui a Andalucía. Estaba de presidente Luis Fernández, que para mí revolucionó la televisión y la radio. Creó los medios interactivos y en la información, con la dirección de Fran Llorente, cambió totalmente el enfoque. Cuando el director de informativos de TVE me dice que quiere que sea director de Nacional de los telediarios y me asegura que no me iba a pedir nada ni se iba a meter en los contenidos, ni por supuesto a contar nada que no fuera verdad, no me lo creía. Y aquí a veces llamaba un gobernador civil por una noticia... En Sevilla y Madrid también había presiones. Noté en Andalucía que, con el PSOE gobernando tantos años, existían los mismos vicios que aquí con Fraga, con una cadena de dominios.

– Fue editor de dos diarios digitales precursores en Galicia del periodismo con el soporte en internet.

– ‘A contrafío’ sin duda lo fue. Éramos un confidencial que tuvo influencia y sé que molestó mucho al poder político en aquella época en la que Fraga gobernaba aquí y Aznar en el resto de España. Para mí fue la época más oscura del periodismo, con un control absoluto de todos los medios.

Biografía de Abelardo Vázquez.

– ¿Cómo califica el estado actual de la corporación de RTVE?

– Diría que es una etapa de transición, a la espera de un nuevo presidente. Confío en que pueda cambiar hacia aquel modelo de Luis Fernández. Acabo de decir que los políticos quieren que hablen bien de ellos y todos acaban presionando de alguna manera, pero hay que reconocer que hubo un político en España, Rodríguez Zapatero, y ahora tal vez haya quien dice “este es socialista” cuando no lo soy en absoluto, que decidió que Luis Fernández y Fran Llorente hicieran lo que quisieran. De hecho, en privado, presumía de que en el Consejo de Ministros había algunos que se quejaban de que en RTVE estaban diciendo cosas que no les gustaban. ¿Fue un político ingenuo? A veces la ingenuidad es necesaria y la utopía es posible, y yo viví momentos brutales de libertad. Ahora no puedo decir que no los haya, pero es un momento extraño, tras una etapa de Rosa María Mateo, con una presidencia con poderes absolutos y sin control, con vaivenes en la toma de decisiones.

– ¿Ha apreciado un empobrecimiento en cuanto a recursos y efectivos en el periodismo?

– Sí, y da tristeza, porque lo que demuestran los estudios es que a la gente le interesa la información más cercana. Pero es mercantilismo, es negocio. En este momento de pandemia, con el comercio local por los suelos, ¿qué publicidad van a tener los medios privados? Las emisoras públicas, como es esta, hace años que hemos sufrido unos recortes brutales de personal. Hay más periodistas dedicados a mover la información desde las instituciones que en los medios. Aquí hemos estado dos redactores para hacer toda la información de la provincia, y en el ayuntamiento había a lo mejor cuatro o cinco periodistas, con los que harías una radio local extraordinaria y no desconexiones de 15 minutos ni de 5, sino horas de programación.

"Ourense está siempre en el mismo lugar; todo lo que se nos vende es humo, promesas y castillos en el aire. Creo también que el poder político influye demasiado. Es gravísimo que haya medios privados financiados con dinero público"

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Abelardo Vázquez, haciendo una indicación al control. // FERNANDO CASANOVA

– Con 45 años como cronista de la historia de la provincia, ¿ha Ourense avanzado? ¿Detecta carencias y demandas históricas que persisten?

– La verdad es que, en tantos años, he visto pequeños culebrones: desde potenciar el turismo rural, que no ha cambiado nada, hasta el termalismo como gran motor, con múltiples planes estratégicos. Estamos siempre en el mismo lugar; todo lo que se nos vende es humo, promesas y castillos en el aire. Creo también que el poder político influye demasiado. Es gravísimo que haya medios privados financiados con dinero público.

– ¿Qué consejos o advertencias daría a un recién titulado o a un iniciado en el ejercicio del periodismo?

– Tantos años después, sigo creyendo en aquel que empezó, que quería ser libre y cambiar de alguna manera la sociedad. Yo le diría que, si no va a ser así, que no se dedique al periodismo y se busque la vida de otra manera; que haga algo más útil para ganar dinero. Que sea honesto y la mejor persona posible en la profesión también. Tras 45 años, cuando te vas, echas de menos a las personas que te fueron enseñando y construyendo.

– ¿Dispondrá de más tiempo ahora para su otra faceta, la musical?

– La pasión por la música me viene desde niño, cuando escuchaba un casete y me imaginaba tocando la guitarra en un escenario. Después llegó el momento de comprar una guitarra, un teclado... Para mí fue un descubrimiento la informática, con los programas de producción musical para trabajar con sintetizadores e instrumentos virtuales. He hecho música para bandas sonoras, recientemente los arreglos de la música de Coché Villanueva para la película ‘Olvido y León’, colaboré en algún corto y en varios documentales. Además publico en redes y plataformas digitales música instrumental, alguna con voz. La música te permite lo que el periodismo a veces no: ser absolutamente libre, expresarte sin cortapisas ni censura.

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