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Los centros de salud priorizarán la atención telefónica hasta que haya inmunidad de grupo

Celia Rodríguez (izq.), jefa de servicio del centro de salud de A Valenzá (Barbadás), con parte del equipo sanitario. |   // IÑAKI OSORIO

Celia Rodríguez (izq.), jefa de servicio del centro de salud de A Valenzá (Barbadás), con parte del equipo sanitario. | // IÑAKI OSORIO

La vacunación es fundamental para volver a la normalidad y lograr la inmunidad de grupo es una meta también para la atención primaria. Desde que se declaró el estado de alarma hace un año los centros de salud implantaron la consulta telefónica como fórmula de atención prioritaria y así se han mantenido desde entonces.

Aunque en los mejores momentos epidemiológicos la asistencia presencial ha ido ocupando más huecos en las agendas de los médicos de familia, la consulta telefónica sigue implantada como primera opción, y solo se conceden citas presenciales cuando no queda otra alternativa o si la demanda del paciente está justificada. En este ámbito, Ourense partió el pasado mes de marzo con ventaja respecto a otras provincias o comunidades, ya que la atención telefónica estaba implantada desde 2013 y el 15% de las consultas ya se realizaban por esta vía.

El gerente del área sanitaria, Félix Rubial, señala que si bien la atención hospitalaria está “completamente estabilizada” con picos de uno o dos pacientes arriba o abajo (21 ayer, dos en UCI) desde que finalizó la tercera ola, la atención primaria continúa en una situación singular que “desde el punto de vista asistencial difiere de la que había antes de la pandemia”.

Félix Rubial, gerente del área sanitaria de Ourense.

Se refiere a la “alta incidencia” de la consulta telefónica para evitar, apunta, “algo en lo que la gente no suele reparar y es que no todos los centros de salud, y tenemos más de 100 en la provincia, permiten acomodar a la misma cantidad de personas que teníamos antes en los mismos espacios cumpliendo las recomendaciones de distancia y seguridad”. Evidentemente, añade, “todo aquel paciente que requiere una atención presencial es atendido”, pero aunque la situación es estable y el ritmo de vacunación es ahora mayor, precisa el gerente, “tenemos que garantizar que esas medidas se cumplen”.

“Tenemos más de 100 centros de salud y no todos permiten acomodar con seguridad y distancia el mismo volumen de pacientes que antes de la pandemia”. Félix Rubial, gerente del área sanitaria

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Este martes arrancó la vacunación masiva a los grupos de población de 60-65 y 75-79 años con 19.350 dosis para administrar hasta el domingo, lo cual dará un impulso importante hacia la inmunidad colectiva, pero el porcentaje de población con las dos dosis sigue siendo bajo, el 10% en Ourense. “Todavía hay mucha gente sin vacunar y no podemos convertir los centros sanitarios en centros de riesgo”, señala el gerente a la vez que recuerda que los aforos están limitados en todos los ámbitos, por lo que también deben estarlo en los centros de salud. “Conseguir la inmunidad de grupo es fundamental y cada día estamos un poco más cerca de conseguirlo”, concluye.

Varias de las profesionales sanitarias del centro de salud de A Valenzá, en Barbadás. Iñaki Osorio

“Sin ver al paciente es más complicado, la comunicación no verbal es muy importante para el médico”

Celia Rodríguez Pérez es jefa de servicio en el centro de salud de A Valenzá (Barbadás) y dirige un equipo de más de 20 profesionales que ha tenido que adaptarse a un modelo asistencial que ofrece ciertas ventajas pero que también inconvenientes. “Para determinadas consultas es una herramienta muy resolutiva, pero no ver al paciente es mucho más complicado. Sobre todo cuando son pacientes habituales, al no tenerlos delante se pierde mucha información; a veces ver como entran en consulta, su aspecto o la expresión, ya nos dice mucho. La comunicación no verbal es muy importante para nosotros”, señala.

Reconoce que adaptarse a esta fórmula al principio de la pandemia fue duro porque se encontraron con una situación totalmente nueva en la que tuvieron que recurrir a herramientas que no habían utilizado antes. “Los centros son seguros, pero para recetas, resultados de pruebas, análisis y otras consultas se resuelve mejor y evitas posibles riesgos”. Las patologías óseas, vértigos, mareos, cervicobraquialgias, lumbalgias que no evolucionan o enfermedades infecciosas son algunas de las dolencias que exigen presencialidad y en este los sanitarios tienen que hacer encaje de bolillos para evitar que se junten muchos pacientes en el centro.

El paciente, apunta Celia Rodríguez, ha entendido la situación y si lo ve necesario acude al centro para solicitar cita presencial. “Siempre hay huecos y muchas veces la atención telefónica es para concretar una cita presencial”, explica. La incidencia de la asistencia telefónica sigue siendo alta. A modo de ejemplo, Celia Rodríguez tenía ayer 45 citas, y solo 15 fueron presenciales. El proceso de adaptación a este sistema se ha dado en las dos vertientes, y es el propio paciente el que a veces lo demanda, apunta: “No todos tienen facilidad para venir y a veces las empresas no facilitan que el trabajador salga”.

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