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Ruta por el Ourense más degradado

De las ruinas en el espacio termal a la basura junto a la catedral; del mal estado del curso del Barbaña al olvido de la cárcel vieja | “El abandono y falta de calidad del espacio público son elevadísimos”

La cárcel vieja en el olvido, pintadas y ruinas en el casco histórico, basura en la catedral, restos de un incendio en la zona termal y el fallido centro de parques naturales. // FOTOS: FERNANDO CASANOVA/BRAIS LORENZO

Uno de los ejemplos de mala planificación y abandono morirá bajo la piqueta, según ha anunciado el Gobierno: la estructura del proyectado como centro de interpretación de parques naturales, una obra inacabada una década después en el entorno del Miño, será demolida “lo antes posible”, asegura el Ministerio de Transición Ecológica. Ourense, rica en patrimonio y en recursos naturales, arrastra las consecuencias de proyectos inconclusos, la carencia de un documento urbanístico actualizado y de acciones efectivas de las administraciones de todo signo político.

“La falta de calidad y el estado de abandono del espacio público son elevadísimos”, lamenta Alberto de Paula, expresidente de la delegación de Ourense del Colegio Oficial de Arquitectos. Su actual representante, Rafael Castro, dice que sin un PXOM aprobadolas diferencias entre PP y DO han impedido que fructifique– faltará “un eje que vertebre la intención del urbanismo de la ciudad. Las actuaciones puntuales pueden llegar incluso a ir en contra de la idea origen que nos marcaría el plan, que establece los caminos para lograr en todas las zonas el urbanismo que queremos”.

La obra inacabada del centro de interpretación de parques naturales será demolida. // BRAIS LORENZO

En julio se cumplirán dos años del incendio en el antiguo restaurante de concesión pública de Outariz. El esqueleto calcinado de esa edificación sigue a la vista en una de las zonas más transitadas por ciudadanos y turistas en el enclave termal de Ourense. En la margen derecha del Miño, A Chavasqueira sigue a la espera de rehabilitación tras el fuego intencionado, de abril de 2019 –hubo dos detenidos, en octubre de 2020–, que redujo a cenizas el espacio.

El antiguo restaurante de Outariz, incendiado hace dos años, desluce el paisaje del termalismo. // BRAIS LORENZO

En febrero, el Concello, que ha completado la documentación para que la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil dé la preceptiva luz verde a la reconstrucción, aseguraba que “podría ser autorizada en junio”, una vez cumplido el trámite de información pública. “Está en un estado deplorable”, admitía el alcalde, Gonzalo Jácome, tras una reunión con el presidente de la Hidrográfica, José Antonio Quiroga. En Untes, el camping permanece cerrado desde 2015. El proyecto de 2018 para convertirlo en un modelo de ‘glamping’, un recinto de lujo con tiendas de diseño, ha colisionado con la necesidad de disponer de un plan de residuales, que mejore el saneamiento.

Las ruinas de A Chavasqueira, incendiada en abril de 2019 y pendiente de reconstrucción. // BRAIS LORENZO

El camping de Untes está cerrado desde 2015. // BRAIS LORENZO

En la catedral, un templo de los siglos XII y XIII, uno de los iconos de la ciudad, los contenedores de basura se apoyan contra sus muros, a menudo con las bolsas desbordando. En el casco histórico, los solares con maleza y los edificios en situación de deterioro o de ruina, además de conductas incívicas como las pintadas, afean el urbanismo.

La basura contra los muros de la catedral de Ourense. // FERNANDO CASANOVA

Pintadas y ruinas en el casco histórico, muy cerca de la catedral. // FERNANDO CASANOVA

La antigua prisión de la Rúa do Progreso simboliza, quizá como pocos lugares, el retraso y fracaso de los proyectos para revalorizar este espacio con un nuevo uso. “Varias décadas y diez alcaldes después, Ourense pondrá en valor la vieja cárcel. Y será en este mandato. Pronto, desvelaremos la hoja de ruta”, escribió el alcalde en un tuit, el 1 de julio de 2020. En la misma zona de la ciudad, cerca de As Burgas, se encuentra el tramo urbano del río Barbaña en peor estado, entre la Plaza de Abastos y la Molinera.

La trasera de la cárcel vieja y el deteriorado entorno del Barbaña, en la zona de As Burgas y la Plaza de Abastos. // FERNANDO CASANOVA

Eguileta, arqueólogo: “Debería potenciarse todo el casco histórico, consolidando los valores e hitos que configuraron la ciudad desde sus inicios. Especialmente habría que actuar en la zona sur, la más deteriorada y la que requiere más apoyo y promoción"

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“Lo primero que choca, no solo a la gente que viene de fuera, sino a los propios vecinos, es ver basura junto a un monumento”, comparte el arqueólogo José María Eguileta sobre la catedral. “Debería potenciarse todo el casco histórico como zona de esparcimiento, consolidando los valores e hitos que configuraron nuestra ciudad desde sus inicios. Especialmente habría que actuar en la zona sur, que es la que va desde la Plaza Mayor al Posío. Esas calles llegaron a tener un auge comercial pero están en su mayoría abandonadas. Como arqueólogo veo la ciudad desde milenios atrás y observo que algunas zonas que fueron centrales han ido perdiendo valor. El área sur del casco histórico es la más deteriorada y necesitaría una mayor promoción y apoyo”.

Ourense suele tener que esperar pero ha conseguido que algunos espacios mejoren en los últimos años. Además de la rehabilitación en marcha del Museo Arqueológico, probablemente el mejor ejemplo sea el complejo cultural de San Francisco, con la nueva biblioteca y el archivo, un espacio que se relaciona con el auditorio y el cementerio Bien de Interés Cultural (BIC), configurando un enclave relevante.

Alberto de Paula, arquitecto: "Veo una ciudad abandonada y que, si se sigue moviendo, es por la poca inercia que traía, dada además por los ciudadanos. Ourense necesita un cambio de rumbo urgente y una planificación con conocimiento y el sentido común"

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En los últimos meses, el Concello de Ourense ha acometido mejoras en el firme de varias calles, y también en la conservación de las aceras. Asimismo, ha humanizado y mejorado la accesibilidad de otros espacios como por ejemplo la calle Arias Páez y su entorno. Con todo, el arquitecto de Paula cree que “una buena parte de nuestras calles, auténticos corredores de vida, se encuentran sin mantenimiento alguno y en un estado deplorable”.

Esta semana, la junta de gobierno local aprobó la concesión de ayudas para 23 actuaciones de rehabilitación de edificios y viviendas en el marco de las áreas de regeneración y rehabilitación urbana. El Concello da apoyo a proyectos de reforma en los barrios de O Polvorín, As Camelias, A Carballeira, San Mamede, Cruceiro Quebrado y A Inmaculada.

Un edificio al que solo le queda la fachada, apuntalada, en el casco histórico. // FERNANDO CASANOVA

Rafael Castro, arquitecto: "Es necesario que las normas de rehabilitación sean más razonables desde la óptica del promotor y el dueño que quieran mejorar y hacer más habitable una zona. Aparte de fomentar buena arquitectura, la norma debe ser equilibrada"

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“No solo hay problema con lo público sino también con lo privado: edificaciones apuntaladas desde hace años en el casco histórico, a medio caer o a medio levantar, así como edificios medio ruinosos por diferentes partes de la ciudad, cuyos propietarios siguen esperando la vuelta de aquellos tiempos de especulación en los que todo valía. Más que edificaciones puntuales en desuso –como la Plaza de Abastos de A Ponte, años después de su rehabilitación– o abandonadas, yo veo una ciudad que toda ella está abandonada y que, si se sigue moviendo, es por la poca inercia que traía, dada además por los ciudadanos. Ourense necesita un cambio de rumbo urgente y una planificación desde el conocimiento y el sentido común”, expresa Alberto de Paula.

Rafael Castro sostiene que la zona histórica requiere “un plan y un impulso” más allá de las iniciativas puntuales de rehabilitación. “Debe venir aparejado de más facilidades en el PERI, del que se está redactando una modificación. Es necesario que las normas que rigen la rehabilitación sean más razonables desde la óptica del promotor y del propietario que quieran mejorar y hacer más habitable una zona. Aparte de fomentar una buena arquitectura, la normativa debe ser equilibrada”, expone el presidente del colegio de arquitectos.

Una de las zonas más importantes de la ciudad y que está totalmente abandonada y degradada es el trecho del río Barbaña que va desde el parque a O Polvorín, en el espacio próximo a la Molinera, desde la Plaza de Abastos y As Burgas. Es una parte central de Ourense que debería servir de eje vertebrador. Es importante recuperar ese espacio y dar al río el tratamiento que merece, generando además una continuidad hacia el Miño”, subraya Castro. “El estado es vergonzoso”, coincide De Paula.

El estado total de abandono del entorno del Barbaña entre la Plaza de Abastos y la Molinera. // FERNANDO CASANOVA

Rafael Castro, arquitecto: "Con el confinamiento perimetral comprobamos que la ciudad carece de muchos espacios para las personas. Sobran para los vehículos pero los vecinos no tienen tantas por dónde moverse de un modo agradable"

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El actual presidente de los arquitectos de Ourense también ve necesario mejorar el entorno fluvial del Miño, la principal área de esparcimiento y deporte de la ciudad. “Los dos ríos que nos atraviesan deberían ser objeto de intervención en sus márgenes, porque son los que nos permiten contar con zonas verdes que dentro del núcleo no podemos ampliar porque están acotadas por lo ya urbanizado. Hay que recuperar esas áreas, ganándolas como zonas verdes y peatonales para la ciudad”.

El arqueólogo Eguileta se declara “preocupado” por el proyecto de integración urbana de la alta velocidad en Ourense. “La entrada del AVE troceará la ciudad a la mitad, cuando podría generarse un entorno maravilloso si se hubiera ejecutado la variante exterior. Que la estación no sea un mero apeadero y que la zona regenerase la ciudad me parece un punto esencial”, manifiesta.

Rafael Castro apuesta por conseguir ese trazado exterior del AVE “y recuperar la actual zona de las vías, desde la estación hasta Barrocás. Toda esa franja, que va pegada a espacios con degradación, a traseras de edificios y zonas con maleza, pueden recuperarse como espacios verdes, mejorando el urbanismo. Con el confinamiento perimetral comprobamos que la ciudad carece de muchos espacios para las personas. Sobran para los vehículos pero los vecinos no tienen tantas por dónde moverse de un modo agradable”.

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