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Elena Pérez, la casi centenaria que proyectó luz en plena pandemia

Elena Pérez, este fin de semana, en el patio exterior de la residencia San Carlos de Celanova, acompañada de las cuidadoras. | // BRAIS LORENZO

Todos la han conocido siempre como Elena pero a ella le gusta más María Elena, que es su nombre completo. Hubiese preferido que la llamasen así, pero en ese detalle la vida se ha empeñado en llevarle la contraria. En el resto ni tan mal. María Elena Pérez está a punto de cumplir 99 años, superó el coronavirus en la primera ola de la pandemia y aunque ya cruzó el Atlántico más de una vez, es ahora, casi centenaria, cuando ha dado la vuelta al mundo.

Elena Pérez es la protagonista de la imagen “Cumpleaños”, obra del fotoperiodista ourensano y colaborador de FARO, Brais Lorenzo, y multigalardonada a nivel internacional. La última mención que ha recibido es el gran premio del News Photo Awards ‘Overcoming Covid’, organizado por la agencia rusa TASS. Una fotografía única elegida entre cuatro mil presentadas por fotógrafos de 80 países.

Elena Pérez, el día de su 98 cumpleaños, en la foto premiada.

Elena Pérez, el día de su 98 cumpleaños, en la foto premiada. Brais Lorenzo

A nivel individual obtuvo también el primer premio en el concurso POY Internacional, el segundo en la categoría ‘Vida cotidiana’ del POY Latam y el tercero en el certamen convocado por la National Press Photographers Association, NPPA. Además, fue seleccionada por EFE para la exposición “At the Scenes of the pandemic”, en el Museo Nacional de Historia Contemporánea de Seúl.

La imagen

La fuerza de la instantánea está en Elena, que dos semanas después de superar el COVID celebra su 98 cumpleaños rodeada de las cuidadoras de la residencia San Carlos de Celanova. En su mirada de gratitud y cariño a todas esas personas cubiertas con batas desechables, gorros y mascarilla que la arropan, mientras sus manos enfundadas en guantes le aplauden un año más ganado a la vida. Hay mucha fuerza también en la mano de Elena, que agarra la de la trabajadora social Sonia Opazo después de bajarle la mascarilla y descubrir a la persona que hay tras el EPI. Sonia, que sostiene el dulce con las velas encendidas, sonríe y parece decirlo todo con su mirada: somos nosotras, venciste al virus y ahora estás aquí, en casa, celebrando tu cumpleaños.

Una fotografía oscura pero llena de luz que ha dado reconocimiento internacional al trabajo de Brais Lorenzo, un profesional gráfico que ha documentado desde la primera línea la pandemia en Ourense, pero también al de las trabajadoras de esta residencia, la primera en registrar un brote en la provincia, que se enfrentaron solas y sin recursos a una crisis sanitaria sin precedentes.

Elena Pérez y Brais Lorenzo. | // FDV

No hay preparación en la foto. Surgió cuando el autor ya se iba aquel 2 de mayo de 2020. Tampoco era la favorita de la serie. “Entonces no la valoré demasiado; era un momento feliz y yo quería mostrar la tragedia, por eso no me casaba con el resto. Pero viéndola después, con perspectiva, empecé a valorarla”, apunta Brais.

Esa foto fue casi la última de una jornada de seguimiento del trabajo en la residencia. “Ya me iba y Sonia me avisó de que iban a celebrar un cumpleaños”, recuerda. “Fue un momento muy breve y sencillo, se reunieron allí las trabajadoras para cantarle y soplar las velas en una madalena. Fue muy emotivo al mismo tiempo, porque Elena Pérez era una de las usuarias que se contagiaron y había sido trasladada al centro integrado de Baños de Molgas. Había aquella incertidumbre de que cuando sale alguien con COVID no se sabe si va a volver, pero en este caso se recuperó y poder celebrarlo allí con ellas fue fantástico”.

“Esa fotografía es esperanza, un rayo de luz entre todo lo negativo de la pandemia". Brais Lorenzo

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Ahora se siente “abrumado por el éxito de Elena” y por el recorrido que ha logrado una fotografía que para cualquiera que la contempla “es esperanza, un rayo de luz entre todo lo negativo de la pandemia”.

¿Pero quién es esa mujer, la casi centenaria cuyo rostro se ha proyectado en pantallas y dispositivos de medio mundo?

Emigrante

Elena Pérez, María Elena, es la hija mayor de los Zarrisco de Pambre, Ramirás, nacida en 1922. Ella, Cándida y Basilia, la pequeña de la familia, son las tres que todavía viven. Elena nunca se casó y no tuvo hijos. Era una adolescente cuando estalló la Guerra Civil y ya en la posguerra, como tantos gallegos, hizo las maletas y emigró a Argentina. No fue la única que partió. Dos de sus hermanas se fueron a Venezuela y un hermano a Estados Unidos.

Elena, en silla, con su hermana Basilia. Brais Lorenzo

Era una veinteañera cuando dejó todo atrás para instalarse en Buenos Aires, donde trabajó en el servicio doméstico de una casa rica. Cuarenta años pasó allí y en todo ese tiempo solo regresó a casa, de visita, dos veces. Más de una década había pasado sin ver a los suyos cuando vino la primera vez y del segundo viaje, a finales de los ochenta, se acuerda su sobrino Emilio, que por entonces era un adolescente. “Fuimos toda la familia a recibirla al aeropuerto de Santiago. Yo había oído hablar mucho de la tía Elena y había fotos en la casa. Recuerdo muy bien aquel momento en Lavacolla porque fue muy emocionante. Cuando nos vio a todos se echó a llorar”.

"Fuimos toda la familia a recibirla al aeropuerto de Santiago. Yo había oído hablar mucho de la tía Elena y había fotos en la casa. Cuando nos vio a todos se echó a llorar”. Emilio Pérez, sobrino.

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Un año después de aquello, ya jubilada, partió de nuevo desde Buenos Aires y se instaló definitivamente en la casa familiar de Pambre. De eso hace ya 30 años. Fue duro también dejar atrás toda una vida en Argentina, un país “que la acogió muy bien y donde siempre estuvo muy gusto”, pero ella quiso regresar a su tierra.

“Vivió como quiso ella. Siempre ha sido muy alegre y ha gozado de una salud excelente, come de todo y nada le sienta mal, pero lo que más le gusta es el chocolate”, comenta su sobrino. Ha vestido siempre con elegancia y está muy unida a sus hermanas. “Basilia, la pequeña, es el motor de la familia, ella es mi madrina y ha sido mi segunda madre desde que falleció la mía y un apoyo muy importante para mi padre”, dice Emilio.

Elena recibió este viernes la visita de con su hermana Basilia, su cuñado Francisco y su sobrino Emilio. | // BRAIS LORENZO

El día que les comunicaron que Elena era una de las usuarias contagiadas en el brote de la residencia San Carlos, hace ahora un año, se les vino el mundo encima. “Me llamaron a mí para avisarme y decirme que la trasladaban a Baños de Molgas. Nos cogió a todos por sorpresa, no sabíamos como reaccionar. Yo trabajo en Santiago y estaba allí confinado, preferí quedarme por miedo a contagiar a mi padre o a mi tía. Fueron días de bastante zozobra y me mantenía en contacto permanente con mi familia y con San Carlos”, recuerda Emilio. Elena evolucionó bien. “El día que nos dijeron que volvía de Molgas fue un día afortunado, hablé con Basilia y por fin nos tranquilizamos”. En cuanto pudieron fueron a visitarla y lo siguen haciendo siempre que las restricciones lo permiten. “Antes de la pandemia mi tía iba tres veces a la semana y los domingo siempre”.

Para Emilio, la famosa fotografía es un homenaje también a las trabajadoras de la residencia. “Lo que hacen es más que un trabajo, es una vocación, en esa foto hay cariño y el cariño no se puede fingir”, afirma.

Familia y trabajadoras de la residencia San Carlos, con Elena en el exterior de la residencia. Brais Lorenzo

Brais Lorenzo, que conoció en primera línea el trabajo de este colectivo durante los tres días que realizó la cobertura gráfica en San Carlos las define como “auténticas guerreras”, que lograron sobreponerse a la situación. “Yo acababa reventado, no aguantaba de pie, y ellas mantenían la fortaleza y un ímpetu dignos de admiración”.

Un día doblemente especial

Sonia Opazo, la trabajadora social a la que Elena descubre la cara recuerda con mucho cariño aquel cumpleaños. “Era un día doblemente especial porque ella cumplía 98 y había superado el COVID. Como las visitas estaban suspendidas y tampoco podían tener contacto con otros usuarios decidimos coger un pastel y ponerle unas velitas para que sintiese nuestro cariño en aquellos momentos que estaban siendo tan duros”. Entraron todos juntos a la habitación y le cantaron el cumpleaños. “En el centro somos nosotras las que los cuidamos, somos su segunda familia. Con la pandemia tuvimos que dejar de lado las rutinas y cambiar la manera de trabajar. Para ellos también supuso un cambio radical e intentábamos que no se sintiesen solos”.

Este viernes, Brais Lorenzo volvió a Celanova para llevar chocolate a Elena, conocer a su familia y fotografiarla de nuevo bajo una nueva luz.

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