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21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down

Down y la meta de la inclusión: “Quiero trabajar, ser independiente y tener pareja”

Las restricciones en sectores como la hostelería complicaron la inserción laboral del colectivo en este año de pandemia: de los 24 que tenían un empleo antes de la crisis del COVID, la mitad sigue sin él en la actualidad

Corina Álvarez y Rubén Yáñez, dos ourensanos con síndrome de Down. // BRAIS LORENZO

Corina Sofía Álvarez llegó a España desde Venezuela cuando tenía solo 5 años. A sus 24 cultiva varias disciplinas artísticas. Pinta, baila, actúa y posa como una modelo. Defendió uno de los papeles principales en el film Olvido y León (Xavier Bermúdez, 2020) y le gustaría ser actriz. “Soy la villana, la mala de la película”, ríe. “Quiero hacer más películas, series, castings o telenovelas”, comparte. De su abuela Gladys, con la que vive en Ourense, heredó la pasión por pintar, con la técnica de mano alzada y acrílico. Desde los 6 años crea sus obras. “Me gustaría que la gente viera mis pinturas en una exposición”.

Rubén Yáñez, de 31 años, vive con sus padres en Mende. En este rincón verde de la periferia de la ciudad disfruta de la naturaleza y de la huerta, colaborando con sus progenitores en las tareas. Le gusta el trabajo de la tierra y también se ha formado en restauración de muebles o en la manipulación del cuero. Además atesora experiencia como reponedor, panadero o auxiliar de oficina, entre otros empleos, un total de siete en los últimos años. Lograr un puesto en este contexto difícil es su principal objetivo. “Me gustaría trabajar de cualquier cosa. Quiero ser independiente y vivir solo. Quiero tener una pareja o un amigo y vivir mi vida”.

Verónica Pardellas, que también colaboró en la película Olvido y León, reside con sus padres en Arnoia. Esta mujer de 35 años está preparando oposiciones para pinche de cocina. El sector de la hostelería le gusta por el trato con el cliente.

Rubén Yáñez, 31 años: “No se puede discriminar a nadie porque somos todos iguales. Somos hombres y mujeres que podemos hacer muchas cosas; tenemos los mismos derechos”

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Verónica, Rubén y Corina, en la sede de Down Ourense. // BRAIS LORENZO

Estos tres ourensanos tienen síndrome de Down, cuyo día mundial se conmemora, desde 2012, cada 21 de marzo. Corina, Rubén y Verónica persiguen la meta de la inserción laboral y de la inclusión. “No se puede discriminar a nadie porque somos todos iguales. Somos hombres y mujeres que podemos hacer muchas cosas; tenemos los mismos derechos”, reivindica el varón.

Verónica, que también ha sido conserje en la Diputación, solía trabajar entre marzo y finales de año en el balneario de la Fundación San Rosendo en A Arnoia, su municipio natal. La irrupción de la pandemia y la declaración del estado de alarma en la primera ola, que conllevó un cierre estricto y el parón casi total de la actividad económica, frustró el plan en 2020. “Ha sido un año complicado, son cosas que pasan; hay que seguir para adelante”, dice ella con optimismo. Aún sin fecha para el examen de oposición, prosigue el estudio a través de Skype, con sesiones telemáticas para mantener la rutina.

Down Ourense: “La hostelería es uno de los sectores en los que había más opciones de inserción laboral, pero ahora no es el momento de contratar. Van saliendo oportunidades en otros sectores, pero se nota que este año todavía va a ser muy complicado”

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Desde el inicio de la crisis sanitaria, las restricciones en sectores como la hostelería y el turismo dificultan la inserción sociolaboral de las personas con este síndrome, una meta que persiguen en entidades como Down Ourense. Lorena Prieto es la preparadora de laboral y se encarga del acompañamiento de los usuarios a los puestos de trabajo. “Teníamos 24 chicos en activo, trabajando, y la pandemia supuso que la mitad fuese al desempleo, de los cuales a día de hoy aún siguen cuatro en ERTE, y dos se encuentran en ERTE parcial, por lo que no han recuperado sus jornadas anteriores. Por otro lado, hay personas como Verónica que no han podido obtener su contrato, tal y como sería habitual, o les resulta más complicado acceder al mundo laboral por las propias restricciones”, relata la técnica.

Verónica Pardellas y Lorena Prieto, usuaria y técnica de Down Ourense. // BRAIS LORENZO

La crisis de la hostelería por los cierres decretados por la administración tras cada ola de contagios resta posibilidades de inserción a un colectivo como el de las personas con Down. “Es uno de los sectores en los que había más opciones pero ahora no es el momento de contratar. Nosotros seguimos haciendo prospección, buscando oportunidades e intentando ampliar a otros sectores con más necesidades, como los supermercados. Van saliendo cosas pero se nota que este año todavía va a ser muy complicado”, admite Lorena Prieto.

Las restricciones afectan

“Vengo a la asociación a aprender, a apoyar a los demás y para poder trabajar”, dice Rubén Yáñez. En casa, “ayudo a mi madre y a mi padre en lo que me mandan. Estoy con el sacho, quito las hierbas, recojo las patatas... Me gusta todo, me adaptaría a todo”, asegura. “Es muy polivalente, muy trabajador y además aprende muy rápido”, destaca Elena Vaamonde, la coordinadora de programas de Down Ourense.

Como para la población en general y en todos los ámbitos, las restricciones de la pandemia han obligado a cambiar las rutinas, a reducir el número de asistentes en los grupos presenciales y a recurrir a la tecnología para mantener algunas actividades. “Se ha producido un impacto sobre todo a nivel social, porque ha implicado no poder relacionarnos como antes. No pueden ver a algunos compañeros y tienen que recurrir al Skype, o no han tenido la oportunidad de dar un paseo o tomar algo. Las relaciones sociales nos aportan a todos, y las restricciones han llevado a un aislamiento social y han causado un impacto emocional. Además, este año hay una menor oferta de cursos”, expone Elena Vaamonde.

Corina Álvarez y Rubén Yáñez. // BRAIS LORENZO

El objetivo del Día Mundial del Síndrome de Down, que se conmemora mañana domingo, es concienciar de las capacidades y valía de este colectivo, además de reivindicar sus aportaciones a la sociedad, sus derechos y su autonomía para la toma de sus propias decisiones y su crecimiento personal.

Todavía se producen situaciones indeseables por culpa de la ignorancia e intolerancia de algunos. Corina recuerda un hecho reciente. Junto a Andrea Sanmartín, que trabaja en el programa de transición a la vida adulta en Down Ourense, ella y otra compañera fueron a una salida y sufrieron un trato despreciativo en un comercio. “Fuimos a la caja a pagar y se hizo el loco, estaba a su bola y no quiso atenderme ni tampoco comprar. Me entró la furia y me sentí discriminada en ese momento; fue duro”, cuenta la joven. Así que se marcharon, respondiendo con dignidad a la mala educación. “Hay gente que se pasa de la raya y no puede ser. Todos somos iguales, no se puede discriminar a nadie”, reitera Rubén.

Iluminación en As Burgas para dar visibilidad a este colectivo

Una iniciativa conjunta del Xacobeo 2021 y la asociación Down Ourense con motivo del día mundial de este colectivo, que se conmemora mañana domingo, ha puesto una luz especial a uno de los iconos de la ciudad, la fuente termal de As Burgas. Durante este puente de San José es uno de los monumentos de Galicia iluminados con la imagen que simboliza el síndrome de Down más la flecha del Xacobeo.

Así lucen As Burgas desde la noche del jueves. // Xunta

Así lucen también, desde este jueves, la Torre de Hércules, en A Coruña, la Casa del Concello de Ferrol, la iglesia de San Francisco, en Pontevedra, la Catedral de Lugo y la Torre del Reloj de la Catedral de Santiago de Compostela.

En diciembre de 2011, la Asamblea General de Naciones Unidas designó el 21 de marzo como Día Mundial del Síndrome de Down. Con esta celebración, la ONU pretende generar una mayor conciencia pública y recordar la dignidad inherente, la valía y las contribuciones de las personas con una discapacidad intelectual, ejemplos de diversidad en sus comunidades. La celebración busca resaltar la importancia de la autonomía e independencia individuales, en particular la libertad de tomar decisiones propias.

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