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Casi mata a un vecino e irá a un centro por su estado mental: “Vivía en Matrix”

Sufre esquizofrenia paranoide y tanto acusaciones como defensa piden una eximente por enanejación | El internamiento es “la medida óptima”, no la cárcel, dicen los psiquiatras

El juicio se celebró ayer en la Audiencia Provincial de Ourense. // ÓSCAR PINAL - POOL

El juicio se celebró ayer en la Audiencia Provincial de Ourense. // ÓSCAR PINAL - POOL

Según los psiquiatras, “vivía en el mundo de Matrix, en otra realidad, totalmente desconcertado y fuera de sí”, interpretando cualquier conversación con un “significado oculto”. Estaba “en un estado de psicosis en el que cualquier gesto o cualquier ruido suponía una amenaza”. Presentaba una “clara descompensación” mental y consideran que “no era consciente” de sus actos. El acusado creía estar en coma, conectado a una realidad virtual, oyendo voces y percibiendo de forma anómala sensaciones del entorno que afirmaban que el responsable de su situación era su vecino, y que debería atentar contra él.

La Fiscalía tiene en cuenta la patología mental –una esquizofrenia paranoide– que padece un hombre juzgado ayer en la Audiencia Provincial de por asestar varias puñaladas a otro varón de su mismo edificio, en febrero de 2019 en Ourense. Los hechos son calificados como un delito de homicidio en grado de tentativa. El ministerio público y la acusación particular, con el visto bueno de la defensa, ven pertinente que ingrese en un centro médico durante un máximo de 7 años, más otros 4 de libertad vigilada, con obligación de un tratamiento en ese periodo.

Tampoco podrá acercarse ni comunicarse con la víctima durante 4 años. La Fiscalía sostiene que en este caso no es adecuada la prisión –estuvo en reclusión provisional, antes de su puesta en libertad con anterioridad a este juicio– sino que procede aplicar una medida de internamiento de seguridad, por una eximente completa de la responsabilidad, por enajenación mental. La acusación particular y la defensa están de acuerdo y piden la misma sentencia –también coinciden en el periodo máximo de ingreso en el centro médico–, así que la sala dictará sentencia probablemente en esos términos.

Los psiquiatras consideran que el internamiento en un centro y bajo medicación, conforme a sus características, es la “medida óptima” en lugar de un ingreso en prisión que podría perjudicar su estado. Desde que salió de la cárcel y está internado “mejoró radicalmente”, según los expertos.

No declaró

El acusado, que en el juicio de ayer se acogió a su derecho a no declarar, sufre una esquizofrenia paranoide al menos desde noviembre de 2017. En el momento de la comisión de los hechos, el 20 de febrero de 2019, presentaba según la Fiscalía “una exacerbación aguda de su sintomatología de tipo psicótico, consistente en un cuadro delirante interpretativo con alucinaciones auditivas”.

El acusado pensaba que se encontraba “en coma, conectado a una realidad virtual, oyendo voces y percibiendo de forma anómala sensaciones del entorno que afirmaban que el responsable de su situación” era la víctima, contra la que debía atentar. Inmerso en esa realidad paralela, “su capacidad intelectiva con respecto a la ilicitud de los hechos y su capacidad de obrar con respecto a esa comprensión estaba anulada”, concluye la Fiscalía en su escrito.

Los hechos

El acusado se dirigió a las 16.00 horas del 20 de febrero de 2019 a las proximidades del inmueble para esperar a la víctima, que ayer ratificó en la vista la versión que sostiene la Fiscalía. Permaneció oculto hasta que, a las 16.40 horas, vio a su vecino salir del portal del edificio. Según el relato de hechos de la Fiscalía en su escrito de acusación, el encausado se abalanzó por la espalda sobre la víctima y le clavó una navaja en la cara posterior cervical derecha y a la altura de la escápula. El vecino se giró y agarró la muñeca de la mano que sostenía el arma blanca, pero el encausado consiguió asestarle otros dos navajazos en el hombro y en el brazo derecho, otro en la zona frontoparietal derecha y dos más en el costado derecho. La víctima conseguiría separase y escapar de su agresor. Mientras huía apareció un coche patrulla y alertó del suceso.

Los agentes de la Policía Nacional requeridos por la víctima gestionaron su atención médica y después acudieron al domicilio del presunto autor. Tras reconocer el incidente, condujo a los agentes hasta el contenedor donde había arrojado el arma. El vecino sufrió heridas que requirieron 98 días para su curación, con 9 días de hospitalización. Le han quedado como secuelas cicatrices en la zona de las heridas y dolor en el pecho.

En cinco días recibía otra dosis

El acusado ya estuvo ingresado por un intento de suicidio en 2017 y en 2018 se le habían diagnosticado varios episodios psicóticos. Con posterioridad le identificaron la esquizofrenia, con la que estuvo bajo medicación entre enero y septiembre del 2018. La siguiente dosis de la medicación le correspondía el 25 de febrero, pero cinco días antes cometió el apuñalamiento.

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