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Luis, con Down, de vuelta a casa tras superar el COVID

Enfermo de COVID con Down | Aplausos para la valentía de Luis Iñaki Osorio / Agencia ATLAS

Luis Garrido se muestra un poco tímido ante los focos, abrumado por las peticiones de los medios de comunicación para ilustrar con una fotografía su feliz vuelta a casa, tras tres semanas de ingreso en el hospital de Ourense por COVID. “Lo del protagonismo lo lleva de una forma callada. Lo aviso de que vendrán de otro periódico y dice: ¿Otra vez?” Su historia la adelantó la Televisión de Galicia. Este ourensano de 47 años, con síndrome de Down, estuvo en cuidados intensivos una semana, tras experimentar una caída en la saturación de oxígeno, pero no llegó a necesitar ventilación mecánica ni sedación, como muchos de los pacientes críticos. “Cuando nos avisaron de que lo ingresaban en UCI fue un mazazo”, admite Elizabeth, su hermana, con la que vive desde que fallecieron sus padres.

Son seis personas en el núcleo familiar, contando a los tres hijos de ella, uno de los cuales reside por estudios en Madrid. En los fines de semana, en periodos de vacaciones o durante el primer confinamiento han estado en la casa en el rural, en Castrelo do Miño. La familia sufrió un brote de COVID el pasado enero. “Nos hicieron una PCR a mí y a mi marido, porque él había tenido un contacto directo con una persona contagiada. En ese momento pedí que también se la hicieran a Luis y ambos dieron positivo. Después, uno de mis hijos dio negativo, y el mayor y yo fuimos positivos. Nos quedamos confinados en Castrelo, con la asistencia de Telea [la plataforma de seguimiento telemático del Sergas], los rastreadores y el centro de salud”, recuerda la hermana, que perdió el gusto y el olfato, como su hijo mayor.

"Cuando nos avisaron de que lo ingresaban en la UCI fue un mazazo. Fue evolucionando, se comportaba bien y elogiaban su comportamiento, estaban encantados con él"

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Luis tuvo fiebre y el sábado 30 de enero no quiso comer. Fue una luz roja que alertó a Elizabeth. “Me habían indicado que si la saturación le bajaba de 94, llamáramos al 091,y sobre las 21 horas pasó”, recuerda la hermana. El ourensano ingresó solo y las videollamadas, además de unos juegos, unos libros y unas revistas que le llevaron, suplieron la falta de compañía. A través de Down Ourense, la familia supo que existía un protocolo que permitía el ingreso de un allegado, “y nos lo concedieron para el momento en que diésemos negativo”, cuenta Elizabeth.

La visita de su jefe (y amigo) lo animó a querer irse de alta

Con las videollamadas mantuvieron el contacto pero, a la semana del ingreso, “nos dijeron que había desaturado y que habían avisado a la UCI. Fue un mazazo, fue horrible”, reconoce la hermana. “Nos llamaron cuando llegó y el médico dijo que el sistema de ventilación no sería invasivo. Tenía una mascarilla con oxígeno a presión. No estuvo intubado ni sedado. Él lo asumió y estaba colaborador”, relata la hermana. Fueron días de lógica preocupación en la familia. “Todos los días llamaban de 12 a 15, y si alguno lo hacían a las 15.30 daba un vuelco el corazón. Pero fue evolucionando, se comportaba bien y elogiaban su comportamiento, estaban encantados con él. Hasta que, al viernes siguiente, dijeron que lo llevaban a planta porque ya no necesitaba ventilación”. Ya fuera de peligro, Luis, que es independiente, no quería que ningún familiar tuviera que quedarse. De hecho, se encontraba a gusto en el hospital y no quería irse.

Tras tener un empleo durante un año en la Diputación lleva ocho en un mesón de la ciudad. Que el jefe –y amigo– fuera al hospital a animarlo a marcharse fue el empujón definitivo para que accediera. Juntos salieron del CHUO. Luis volvió a casa. Pasado el susto, Elizabeth celebra la buena evolución de su hermano. “Le hicieron un TAC y no tenía ningún problema, como podría ser un trombo, una de las posibles complicaciones. Es maravilloso que haya respondido tan bien”.

Elizabeth y Luis durante el reencuentro de los hermanos en el hospital

Elizabeth, junto a su hermano en el hospital, haciendo una videollamada

La emoción de la primera visita y la ayuda de las videollamadas 

Tras dar negativo y con su hermano en planta, Elizabeth pudo visitarlo. El reencuentro, tras la preocupación e incluso el miedo, fue emocionante. Las videollamadas sirvieron para mantener el contacto con la familia. 

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