"En definitiva pues , a modo de conclusión, como ya se ha expuesto, la nulidad del auto de fecha 5 de marzo del 2015, y de todos los que habilitaron intervenciones telefónicas con posterioridad, así como de los autos de entrada y registro y de todas las ocupaciones realizadas, más la nulidad de las declaraciones sumariales ofrecidas por los acusados, determinan la más absoluta falta de prueba de cargo, al no mediar ningún dato, pese a lo afirmado por la acusación pública, que permita hipotetizar sobre posibles fuentes independientes de prueba, dado que todas las actuaciones se han valido de forma exclusiva de la información propiciada por las intervenciones telefónicas, debiendo estarse tan solo a lo declarado por los acusados en el acto del plenario, con todas las garantías, y sin contenido incriminatorio alguno, todo lo cual aboca a un pronunciamiento absolutorio en relación a las pretensiones acusatorias".

Con este párrafo resume la Audiencia Provincial la absolución de la operación Zamburiña. Una exculpación que estaba cantada tras anunciar los magistrados en la vista que la escucha telefónica derivada de la investigación de Asuntos Internos, a partir de un anónimo desde comisaría de 2014, era nula.

Ni una sola de las más de cien declaraciones de testigos y de la veintena de peritos llegó a practicarse. Los cuatro policías acusados y los nueve presuntos traficantes quedan absueltos. La Fiscalía, que pedía penas de prisión que en su conjunto sumaban más de 100 años de prisión, y calificó como "muy triste" que la policía presuntamente permitiera la entrada de droga en la ciudad, recurrirá ante el Tribunal Supremo. En la causa se habían incautado más de 7 kilos de sustancia estupefaciente.

Los agentes, tras la sentencia: "En estos 5 años hemos pasado momentos difíciles pero sabíamos que tarde o temprano se demostraría nuestra inocencia, porque nuestro único delito fue trabajar"

Los agentes enviaron un comunicado para valorar la resolución, a través del sindicato SUP, que se reproduce a continuación. "En estos 5 años hemos pasado momentos difíciles pero sabíamos que tarde o temprano se demostraría nuestra inocencia, porque nuestro único delito fue trabajar"

Comunicado de los policías absueltos, difundido por el SUP

Los jueces entienden que se trató de justificar “el sacrificio de la intimidad” de ocho policías “en un encuentro del inspector con una persona, en unas investigaciones tildadas de irregulares o anómalas, sin constatación objetiva alguna, salvo las suspicacias de los actuantes, y en unos accesos a bases de datos no justificados profesionalmente”. Para el tribunal, la supuesta corrupción policial “descansa en un único hecho demostrado: la sustracción de armas del armero de la comisaría de policía [que, a día de hoy, aún sigue investigándose en otra causa, con los policías gemelos como imputados], cuya autoría ni se especifica en tal momento, ni se ofrece dato alguno que permita establecer una relación con alguna de las personas cuyas comunicaciones han de ser intervenidas”.

La comprobación de la eficacia de las conclusiones del informe policial, a fin de viabilizar la intervención telefónica cuestionada, no resiste la más leve critica. Si ello fuera así, cualquier solicitud podría servir de fundamento a la intervención telefónica de las comunicaciones”, señalan los magistrados, al tiempo que indican que los hechos calificados de “anomalías o irregularidades” en el oficio de la Unidad de Asuntos Internos “no permiten en absoluto deducir indicio de corrupción policial mínimamente serio”.