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CRISIS SANITARIA GLOBAL

Más de 800 mayores vacunados: “Esto es una bendición para volver a sonreír”

El área sanitaria administra la primera dosis de la vacuna a los que tienen más de 80 años | Primera jornada de ilusión y “mucha esperanza” en volver a la normalidad

Una octogenaria se vacuna en el centro de A Ponte. |   // I. OSORIO

Una octogenaria se vacuna en el centro de A Ponte. | // I. OSORIO

Reducir la mortalidad. Ese es el objeto del gobierno gallego para vacunar a los mayores de 80 que ayer cumplieron con la primera dosis de la vacunación en siete centros de salud de la ciudad y los centros de salud de referencia de las comarcas ourensanas. El área sanitaria de Ourense, Verín y O Barco vacuna a un ritmo mayor que la media española y su profesionalidad sigue intacta, sobre todo con las sonrisas y caras de esperanza de las personas mayores. “El alivio es generalizado”, dice una enfermera en el centro de salud de A Ponte.

Ayer en la provincia se vacunaron a 810 personas mayores de 80 años y para hoy está previsto que sean 1.000 más los que reciben la primera dosis. Álvaro Carrera y Belén Gómez estuvieron vacunando en el centro de salud de Valle Inclán en horario de tarde a más de 100 personas mayores. A la salida algunos reconocían que “no duele nada, es como la de la gripe, ni te enteras”. Otros, apoyados en sus hijos del brazo, familiares o personas auxiliares, destacaban la palabra “esperanza” como el resumen del proceso de vacunación.

Una enfermera coge una dosis de la vacuna en un centro de salud de Bande. //BRAIS LORENZO

Hoy está previsto que 1.000 mayores más reciban la vacuna

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En concreto, uno de los vacunados en el centro de salud, señalaba que “es una bendición para volver a sonreír”. Y es que el miedo y la incertidumbre en personas vulnerables es un acicate para fomentar la vacunación de todos. Fuentes sanitarias, señalan que muy pocos por no decir ninguno se niega a vacunarse.

Apoyados en bastones o muletas, con patologías respiratorias, problemas físicos, patologías cardiovasculares u otros impedimentos. Así entraban por la puerta del centro de salud de A Ponte y también de Valle Inclán. Una misma realidad que se vio durante la mañana y la tarde de ayer y que seguirá durante toda la semana para vacunar a más de 4.000 personas mayores en toda el área sanitaria de Ourense.

A la hora citada

Tras recibir el mensaje o la llamada correspondiente del servicio de citación del personal de administración, los citados acudieron a la hora citada y desde las autoridades sanitarias destacan que “es importante acudir a la hora indicada para que no se produzcan aglomeraciones. Porque tras la administración de la primera dosis que suelen ser unos minutos, hay que esperar 15 minutos por si hay algún efecto secundario y si se llega tarde o temprano, pueden juntarse varias personas y eso no lo queremos”.

Las personas vacunadas salían con una sonreía que se entrevía en la mascarilla y con la ilusión de retomar los abrazos perdidos con nietos y familiares. “Hay moitas ganas xa, a ver cando chega a segunda”, decía un hombre a otro conocido a la salida de Valle Inclán. Y es que para la segunda dosis de la vacuna los citados ya tienen una fecha que el mismo servicio que les dio la primera, ya contabilizaron 21 días para la administración de la segunda.

Una vecina del barrio de A Ponte de la ciudad se vacuna en el centro de salud. //IÑAKI OSORIO

En los centros de salud de referencia en las comarcas ourensanas, la imagen era la misma. Cuidado y sutileza del enfermero, paciencia del mayor y salida para esperar los 15 minutos protocolarios. Desde el centro de salud de Bande, atendieron ayer a 50 personas entre María González y Rosa Lage.

Verónica Civeira explicaba que “lo que se pretende es interferir lo menos posible en trabajo ordinario de los centros de salud, porque tienen consultas y citas de otras patologías que tienen que seguir en funcionamiento. Por ello, intentamos que el servicio de vacunación interfiera lo menos posible”. La coordinadora destaca la labor del personal de Enfermería y estos responden con la administración de dosis que adquiere ritmo de crucero y va viento en popa.

Ayer fueron 800 personas mayores de 80 las vacunadas, pero fueron más por los sobrantes de dosis de las vacunas. Para hoy se esperan 1.000 más y así hasta continuar una inmunización de un grupo vulnerable para reducir la mortalidad.

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