Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La nieve llegó a la A-52 y vías de montaña y varios ríos están en niveles de desbordamiento

Una patrulla de Tráfico, ayer por la mañana en la OU-536. // GUARDIA CIVIL

Una patrulla de Tráfico, ayer por la mañana en la OU-536. // GUARDIA CIVIL

Desde el inicio de 2021, se han sucedido las borrascas y temporales, con algunas jornadas anticiclónicas entremedias y el efecto aún reciente de las nevadas de diciembre. Todo ha contribuido a elevar en las últimas semanas las reservas de los embalses y el caudal de los ríos de la cuenca hidrográfica Miño-Sil. Los recientes días de precipitaciones, con el temporal Karim sumando además fuertes vientos, sitúan a los ríos Miño y Avia en niveles elevados a su paso por los municipios de A Peroxa, Ourense y Ribadavia. Además, está bajo seguimiento la situación del Támega en Rabal y Castrelo do Val, y el Arnoia en Baños de Molgas, donde fue preciso precintar una carretera local.

Ayer no solo llovió en la provincia un día más, sino que también hubo que extremar la circulación en varios puntos de la red de carreteras a consecuencia de la nieve, con la cota situada en 1.200 metros. La circulación quedó normalizada a mediodía, tras la intervención de patrullas de la Guardia Civil de Tráfico y quitanieves. A primera hora del domingo, era preciso conducir con cuidado por la autovía das Rías Baixas, la A-52, entre los puntos 173 (Alto das Estivadas) y 181. También afectó la nieve a la carretera OU-240, la OU-531 en el Alto do Furriolo, en A Bola, o en la OU-540 en el Alto do Vieiro, en Bande. Era preciso circular con recaución por esas vías así como por la OU-536 o la N-525 (entre Cualedro y Trasmiras, en los kilómetros 180 a 185).

Casi un año sin termas, entre la pandemia y las crecidas del Miño. // IÑAKI OSORIO

Casi un año sin termas, entre la pandemia y las crecidas del Miño

La irrupción de la pandemia en marzo de 2020 obligó a cerrar las zonas termales públicas de Ourense, que permanecieron precintadas también durante el verano, cuando la incidencia fue menor. Con la segunda y tercera olas su apertura no parecía adecuada. En cualquier caso, las crecidas del río por la sucesión de borrascas desde enero tampoco habrían permitido disfrutar de ellas en la capital termal.

Compartir el artículo

stats