La memoria histórica une voces para reclamar la retirada de la cruz falangista de Celanova

La cruz de los caídos, en Outeiro da Obra, Celanova. | // FDV / S. de la fuente
Levantada en el verano de 1939, la cruz que preside el celanovés Outeiro da Obra rinde honores “a los combatientes de la parroquia de Celanova caídos por Dios y por España”. La inscripción todavía puede leerse en la base, en la parte frontal que mira al sol, mientras que el escudo de la Falange luce en la parte posterior.
El símbolo franquista está situado en un alto a 600 metros en línea recta del Mosteiro de San Salvador, convertido en prisión durante la Guerra Civil, y es visible en un radio de unos ocho kilómetros. Aunque ha pasado desapercibida durante décadas, en Celanova es bien conocido su significado y origen. De hecho, es la cruz por los caídos más antigua de las que todavía siguen en pie en Galicia
Retirarla y darle un nuevo sentido a este lugar “que alimentó el miedo durante 80 años” es el objetivo de la campaña impulsada por el Comité de Memoria Histórica da Comarca de Celanova que ayer, coincidiendo con la fecha de las últimas elecciones de la Segunda República (16 de febrero) hizo público el “manifiesto para la eliminación del monumento fascista”. El colectivo, presidido por Celia Inés Feijóo, recuerda que esta cruz es un “símbolo de exaltación falangista de la barbarie franquista” y, por lo tanto, debe aplicarse la Ley de Memoria Histórica en vigor desde 2007.
Apoyos
El documento arranca con el apoyo de prácticamente todas las entidades de memoria histórica de Galicia y colectivos que trabajan en este ámbito, y asociaciones de Asturias, Castilla y León, Madrid y Euskadi. Entre los 219 primeros firmantes figuran los expresidentes de la Real Academia Galega, Xosé Luís Méndez Ferrín y Xesús Alonso Montero, los hijos de destacados republicanos y galeguistas como Francisco Xabier y Luis, hijos de Celso Emilio Ferreiro; Víctor, hijo de Pepe Velo, que actualmente reside en Brasil, y desde México, Luís Soto, hijo de Luís Soto, que acompañó a Castelao en la gira diplomática en defensa de la República durante la guerra.
El comité sostiene que este símbolo representa, en pleno siglo XXI, “una exaltación pública y visible del golpe de Estado de 1936 contra la legalidad republicana, la guerra y la represión política durante la dictadura”, por lo que pedirá su retirada al Concello de Celanova, que es el órgano competente para hacerlo que señala la propia ley.
La investigación para completar la documentación de este monumento sigue abierta aunque la inscripción no ofrece dudas sobre su origen. De hecho, apunta el colectivo, se adapta perfectamente a la legislación que el estado franquista redactó al inicio de la dictadura para establecer como debían ser estos monumentos.

Cruz de los caídos en Celanova. / FdV
Compromiso de investidura
El comité no tiene constancia de que se haya solicitado en el pasado la retirada de esta cruz, un compromiso que sí figura en el programa del BNG en las últimas elecciones municipales y uno de los 25 puntos incluidos en el acuerdo que la formación nacionalista firmó en 2019 con Celanova Decide para la investidura de Antonio Puga como alcalde. La iniciativa no se ha impulsado por el momento pero el colectivo por la memoria histórica de la comarca confía en lograr fuerza social y política con esta campaña para que la propuesta llegue en forma de moción al pleno del mes de marzo.
Entre las firmas que el colectivo logró en los diez días previos al inicio de la campaña figuran el escritor Manuel Rivas y los actores Luís Tosar e Isabel Blanco, y los principales historiadores de la memoria histórica e investigadores de las tres universidades gallegas. Entre ellos, Aurora Marco, Bernardo Máiz, Dionísio Pereira o Xosé Manuel Núñez Seixas (coordinador de la comisión en el Parlamento sobre la recuperación del Pazo de Meirás). La larga lista incluye nombres de intelectuales como María Xosé Queizán, Ramón López Suevos, Margarita Ledo o Nemesio Barxa,
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