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El mismo jarabe para distintos pacientes: “¿Por qué sin ningún caso nos cierran?”

A Teixeira, Gomesende, Quintela de Leirado, Entrimo, Larouco y Vilariño de Conso con restricciones, estando libre de COVID | Vecinos de Parada: “No entendemos las medidas”

Inma Álvarez, de Restaurante O Curtiñeiro, atendiendo a tres operarios a la hora de la comida. |   // I. OSORIO

Inma Álvarez, de Restaurante O Curtiñeiro, atendiendo a tres operarios a la hora de la comida. | // I. OSORIO

Azucena Rozas y Ángel Pérez, en el supermercado y bar Casa Pepe, en Parada de Sil. | // IÑAKI OSORIO

El mismo jarabe para distintos pacientes: “¿Por qué sin ningún caso nos cierran?”

En rural ourensano solamente hay dos temás de actualidad que matan el tedio. El virus y el tiempo. Muchos vecinos de Parada de Sil ya obvian hablar de la situación epidemiológica y narran las intensas nevadas. Hoy se despertarán con restricciones máximas, aplicadas por la Xunta de Galicia para toda la comunidad, con la sensación de que “pagan justos por pecadores” o que “aunque nos portemos bien el castigo llega igual”.

En la provincia de Ourense, hay siete concellos que no registran ningún caso en estos momentos. A Teixeira, Gomesende, Quintela de Leirado, Entrimo, Larouco, Vilariño de Conso y Parada de Sil. Todos ellos, tienen un ritmo de vida diferente a las grandes ciudades y concellos de la zona atlántica y sur de la comunidad que mantienen una alta incidencia o que tienen positivos activos. Son los oasis sin COVID en esta tercera ola que, aunque no quieran, también les afectan unas restricciones que ven como desproporcionadas.

El regidor de Parada de Sil, Aquilino Domínguez (PSdeG), explica que “pues estamos un poco descompuestos e indignados, porque da la sensación de que aunque la población de algunos concellos cumplan con las normas y ahora en la actualidad tengamos cero casos, las restricciones son para todos”. Aboga por tener otros criterios para combatir la pandemia en el rural, ya que el ritmo de vida es diferente. El regidor arguye que “cerrar los tres restaurantes que tenemos es un golpe para ellos, porque si ya hacían poco estos días, obligarlos a cerrar es todavía peor”.

Inma Álvarez, regenta desde hace 11 años el Restaurante O Curtiñeiro, ayer todavía podía servir en el interior, pero hoy no sabía si iba a abrir. Dice que “vivimos una situación muy buena porque ahora no tenemos casos y todavía así nos cierran, es que no entendemos nada. Si ya hacíamos poco, esto es matarnos a todos”. Y pone un ejemplo, describiendo que “hay obreros que vienen a comer aquí. De hecho, ayer (por anteayer) me llamó una empresa de Vigo que venía a hacer una obra si por favor les podía dar comida esta semana. De hecho, empiezan el día de las restricciones y yo no sé que voy a hacer, porque claro no pueden entrar dentro y tampoco nos dejan las terrazas. Creo que son desproporcionadas las medidas, porque aquí tenemos cero casos”.

El pescado y el miedo

Azucena Rozas atienda en el supermercado de Casa Pepe y admite que “hay algunos servicios como la carnicería y el pescado que tienes que ir a concellos de al lado a buscarlo, porque aquí esos servicios no los tienes”. Parada de Sil tiene servicio de Abanca los jueves, un cajero 24 horas, dos tiendas-supermercados, un centro de salud y una farmacia. Servicios indispensables “para sobrevivir, porque es lo que hacemos ahora”, dice Ángel Pérez, que pone fecha a corto plazo, aludiendo que “estas medidas se hacen para poder abrir en Semana Santa, ahora la curva de casos es muy alta, pero en dos meses bajará y se hace para eso, para poder salvar la Semana Santa”. Una época importante en el concello ya que atrae a muchos turistas y se reactiva la economía de un concello que vive por el turismo como otros tantos del macizo ourensano.

Fernando Andreu y Elena Linares son los farmacéuticos del núcleo de Parada de Sil. El reloj marca el mediodía y es la hora punta. Hay dos personas dentro de la botica. “Pueden pasar horas sin que entre nadie, pero ahora sí era la hora punta”, dice entre risas Fernando Andreu. Los farmacéuticos huelen el miedo de los vecinos del pueblo ante el virus y admiten que “si que notas que sienten miedo. Al inicio de la pandemia era incertidumbre y angustia por no saber, pero ahora la sensación es de miedo, la verdad”.

Estos siete concellos amanecen resignados con las nuevas medidas que suponen un espaldarazo a continuar disfrutando de restricciones acordes al número de casos. Pablo, un vecino de Parada, se pregunta que “¿por qué sin ningún caso nos cierran?”. Y vuelve a someter al periodista a un escrutinio epidemiológico: “¿Por qué si tenemos 0 casos nuestros restaurantes tienen que estar cerrados con concellos que tienen una incidencia de 1.000? Habría que decirles al comité clínico, que analice cada concello por su situación, que es lo que tienen que hacer, y no a nivel general, es injusto”.

El regidor de Entrimo: “Habría que tener un doble baremo para el rural”

“Sin ningún caso en los últimos días”. Esa es la leyenda que marca el mapa de los datos de coronavirus del Sergas sobre el concello de Entrimo. El regidor del municipio, Ramón Alonso (PSdeG), muestra su desapego por las restricciones impuestas por la Xunta de Galicia diciendo que “la lectura no puede ser positiva porque estamos en un concello en el que tenemos cero casos y este tipo de medidas, que se toman con carácter general, no son proporcionadas a la vida rural en Galicia. En la comunidad hay dos tipos de vidas, la rural y la urbana. Y para tomar este tipo de medidas es necesario un doble baremo para el rural, ya que no se dan las casuísticas de las ciudades”. El regidor ourensano, pegado a la frontera lusa, comprende la situación epidemiológica de la comunidad de Galicia, pero define que las relaciones sociales del mundo rural no son comparables con el mundo urbano. Ramón explica que “la vida en un concello de interior no es la misma que en uno grande o con gran población, aquí hay días que alguna gente no ve a nadie, así que pienso que deberían tener otras medidas para nuestros casos”. Admite que está contrariado, pero que, evidentemente, acatará las normas para ayudar con su grano de arena para frenar la tercera ola. El comportamiento de Entrimo es intachable, pero pone en alerta a sus vecinos diciendo que “nosotros también estábamos tranquilos y después tuvimos bastantes casos, por lo que no puedes estar tranquilo ni relajarte, pero parece que aunque se porte bien la gente, ya que tenemos 0 casos, el castigo llega igual”.

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