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Familias de varios países vuelven a Benposta para relanzar “El Circo de los Muchachos”

Parte de la numerosa “troupe” que quiere relanzar el circo, posa ante la carpa que ya han recuperado. |   // IÑAKI OSORIO

Parte de la numerosa “troupe” que quiere relanzar el circo, posa ante la carpa que ya han recuperado. | // IÑAKI OSORIO

Ocho familias de artistas del mundo del circo, algunas con premios internacionales y que han pisado algunas de las pistas circenses más prestigiosas del mundo, otras atrapadas por el COVID en Ourense cuando estaban de gira y también antiguos fundadores del proyecto de escuela circense que puso en marcha el cura Jesús Silva en los años 60 en Benposta, un terreno a las afueras de Ourense han vuelto a la que fue la ciudad de los niños.

Todos tienen ya un sueño compartido: poner en marcha de nuevo El Circo de los Muchachos, de forma permanente y con sus correspondiente giras por el mundo, para que no se pierda un legado “que fue pionero en su género y debería de ser patrimonio universal”. afirman.

Los fines de semana, en esa ciudad de los muchachos que conserva todavía su estructura, y sobre la que han recuperado la carpa del antiguo circo, se reúnen más de treinta personas, desde niños a casi abueletes, que estuvieron en los orígenes de El Circo de los Muchachos para ensayar y comer en familia en el viejo salón comunitario.

Los nuevos muchachos, en el Auditorio en Navidad | // FERNANDO CASANOVA

“Están desde las tres familias del Circo Nevada que llevan meses atrapados en Ourense al pillarlos aquí el COVID cuando estaban de gira, hasta la familia Segura, los Torralba. Muchos llevan ya viviendo aquí años, viven en la ciudad y los sábados y domingos nos reunimos para preparar a los artistas. Todos somos como una familia. Sabemos que el sueño será posible”, explica Mustafá Danguir.

Este marroquí es un acróbata y funambulista que se formó como tal en Benposta, a donde lo trajo siendo niños desde su Tánger natal el padre Silva como hizo con miles de niños de todo el mundo en los que vio talento o necesidad de apoyo. Tras años de formación y gira con el Circo de los Muchachos, hace unos meses “volví con mi familia y decidimos que ahora, que todos los contratos están parados por el virus, es el momento de trabajar, para volver a poner en marcha el proyecto devolverle todo lo que me dio”.

Teófilo recorrió el mundo como payaso y aún vive en Benposta | // I.O

Danguir es, como Julio Sabala en el espectáculo de los imitadores, y decenas de trapecistas o malabaristas, algunos ya retirados, la cara A del proyecto Benposta. Basta con poner el nombre Mustafá Danguir en Google, para comprobar sus éxitos internacionales, los récords guinness a caminando sobre el alambre a a alturas de vértigo, y hasta su boda mediática. “Si fue un cuento de hadas, nos casamos sobre el alambre en la pista del estadio de Houston”, recuerda. Su mujer, la rusa Ana Lebedeva también acróbata, y los dos hijos de ambos, también viven en Benposta. Son el germen del nuevo circo.

Niños y mayores de las tres familia del Circo Nevada las familias Torralbo y Segura, histórico del mundo circense, y muchos de los fundadores volvieron para una posible resurrección del sueño de Benposta. Gimnastas como Nerea, antiguos trapecistas como Tony, que es además ahora el presidente de la Fundación que rige Benposta, payasos y trapecista también como el payaso, Tacolillo, que nunca se despeguó de proyecto que vio nacer.

Algunos de los jóvenes que llegaron desde países de todo el mundo, pues el proyecto Benposta combinó hasta caer en desgracia, objetivos de formación circense y académica, volvieron a la icónica ciudad y sus hijos alimentan . Realizaron esa función preparatoria en el Auditorio de Ourense en enero para anunciar que El Circo de los Muchachos del siglo XXI volverá a entonar el “¡Empieza el espectáculo!”.

Teófilo Nóvoa, 69 años : “Recorrí el mundo como Tacolillo, uno de los payasos, y sigo viviendo en el circo”

Ser payaso ha sido desde siempre, un oficio muy serio, por aquello de que, hace reír es un arte que muy pocos consiguen . Teófilo Nóvoa, ourensano, 69 años muy vividos en experiencias, se subió al trapecio del circo de Los Muchachos siendo un chaval, e hizo reír durante las giras a variases generaciones como Tacolillo, uno de los artistas del trío “Tan, Tacón y Tacolillo” , recuerda. Nunca se desvinculó del circo “y sigo viviendo en la Ciudad de los Muchachos, afirma. “Tengo cinco hijos, tres hijas de un primer matrimonio, que ya son ya mayores, pero estuvieron vinculadas en su momento a este espectáculo y siguen apoyándonos en este nuevo intento, y ahora tengo otros dos niños pequeños, que están como locos por salir a la pista volver a hacer el número o de toreo cómico que hacía Tacolillo, su padre” Pero el lema es que primero un “muchacho” debe de estudiar, y si aprueba puede ir a la escuela de circo”, apuntan Danghir “No ve cómo saltan por ahí. Si es que llevan el circo en la sangre”, jalea orgulloso Teófilo al ver sus hijos haciendo acrobacias. El proyecto, que cuenta con más corazón que medios, mostró ya un más que respetable nivel, pese al escaso tiempo que llevaba la escuela, en su espectáculo de enero, donde los nuevos “muchachos”, hijos de aquellos que captara por el mundo el padre Silva, levantaron la simbólica pirámide de arlequines que represe lo que fue un modelo del mundo tan onírico como idílico en pleno franquismo, en el que el más pequeño, el niño era el rey y se situaba en la cúspide.

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