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Rubial llama a una restricción máxima de las reuniones: “La circulación del virus es muy alta”

Félix Rubial, gerente del área sanitaria de Ourense. |   // IÑAKI OSORIO

Félix Rubial, gerente del área sanitaria de Ourense. | // IÑAKI OSORIO

El gerente del área sanitaria de Ourense, Verín y O Barco, Félix Rubial, habla con “enorme preocupación” del ascenso acelerado de los casos de COVID-19 tras la campaña navideña y pide a la población “máxima restricción en las interacciones sociales evitables”.

Independientemente de que en su municipio haya o no medidas restrictivas, lo aconsejable en este momento “de alta transmisión comunitaria”, advierte, es extremar los cuidados, llevar al límite las medidas de prevención y evitar, siempre que sea posible, las reuniones sociales.

“En este momento en el que la circulación del virus es tan alta hay que ser aún más cuidadosos y esperar que estas medidas den resultado lo antes posible, y sobre todo, antes de que tenga una repercusión en sufrimiento de la población o en vidas humanas”, recalca Rubial.

Ourense arrancó la semana sobrepasando el umbral de los mil casos activos (1.040), regresando a los datos de comienzos de octubre cuando repuntaba la segunda ola y la ciudad de Ourense con Barbadás estrenaba las medidas más restrictivas de España.

La factura de la Navidad es elevada y todavía no se conoce su alcance definitivo. La curva sigue en ascenso con un pico, explica el gerente, “rápidamente progresivo, con aproximadamente 100 casos activos por día en una situación sin precedentes en nuestra área sanitaria en términos de crecimiento”. Esto, insiste, “genera una profunda preocupación” que, si bien no tiene todavía una traducción directa en hospitalización y UCI, se prevé que a finales de esta semana o principios de la próxima aumente el número de ingresos. “Ya sabemos lo que ocurre, un mayor número de casos hace que la cifra de hospitalizados sea más alta, que aumenten los ingresos en UCI y que haya más fallecimientos”.

Esta evolución epidemiológica, apunta Rubial, hace que “estemos muy ocupados haciendo un número enorme de PCR, trabajando todas las unidades de atención primaria y hospitalaria, y haciendo una vigilancia estricta de la situación derivada de una tipología de brotes eminentemente familiares asociados a las celebraciones de Navidad y Año Nuevo”. El hecho de que haya más escolares afectados por el COVID-19 a la vuelta de las vacaciones que cuando las iniciaron es indicativo, remarca el gerente, “de que el núcleo fundamental en el que se producen las infecciones es el doméstico, el núcleo familiar, vinculado a una época de máxima interacción social”.

Ante una escalada de los contagios de esta magnitud, señala Rubial, “no nos queda otra que insistir, vigilar, perseverar y hacer pruebas diagnósticas para detectar positivos asintomáticos y evitar que la transmisión se siga produciendo”.

Es “prematuro”, indica, valorar el impacto de la campaña navideña porque, insiste, “estamos en un momento de ascenso acelerado y no sabemos hasta qué nivel nos va a llevar este ascenso, pero se siguen adoptando medidas y es probablemente se refuercen en el comité clínico (que se reúne hoy)”. Ourense inició la Navidad en una posición más favorable tras largas semanas de restricciones previas pero ahora, apunta Rubial, “probablemente estamos en un momento en el que sea necesario aplicar medidas muy restrictivas que, sabemos, son efectivas y que por tanto nos ayuden a reconducir una situación que es comparable a lo que está pasando no solo en Galicia o España, sino en Europa”.

La primera fase de la campaña de vacunación en residencias finaliza esta semana

Entretanto, prosigue la primera fase de la campaña de vacunación en residencias sociosanitarias de la provincia. La previsión del área sanitaria es finalizar esta semana con la administración de la primera dosis y ya está todo dispuesto para comenzar el segundo ciclo una vez transcurran 21 días desde la administración de la primera inyección. La evolución de esta primera fase es “muy favorable”, señala el gerente Félix Rubial, que destaca la alta tasa de población candidata a la que han llegado estas primeras dosis. En el caso del centro Santa María de Verín, con un brote que afecta a 25 usuarios ya vacunados, explica que la segunda dosis puede aplicarse transcurridos entre 21 y 42 días desde la primera, por lo que hay margen para que los afectados negativicen. La previsión es finalizar esta campaña en enero y esperar nuevas instrucciones para siguientes colectivos.

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