Miguel González, de Cociña Ourense, durante la elaboración. | // FDV

“Cuando hay que estar, hay que estar, no hay más”, explica Miguel González. Es la mejor analogía para explicar las raíces de su solidaridad en medio de una pandemia. Durante el primer confinamiento no dudó en apagar los fogones del restaurante que lleva su nombre en Pereiro de Aguiar y poner sus manos al servicio de Cáritas Ourense para elaborar comida para personas en situación de vulnerabilidad económica o sanitaria, o personas en situación de exclusión social.

“Nos llamaron desde Washington, desde la World Central Kitchen, la fundación de José Andrés que tenían un convenio de colaboración con la Xunta y esta con Cáritas, así que no dudamos en participar. En total fueron tres días en Santiago de Compostela, en el Centro Superior de Hostelería, donde elaboramos 7.850 menús aproximadamente”, explica Miguel González, encargado de prepararlos para la provincia de Ourense.

El menú constaba de un estofado de ternera, con salteado de grelos y habas Lourenzá con un postre de mousse de limón y miel. Las encargadas de repartirlos por toda la provincia fue la logística de Cáritas Ourense que con su red llegaron a más de 500 personas con este menú, donde se repartieron aproximadamente 400 desde la capital y casi 100 desde el centro que tienen en Sarreaus. Cocineros de la talla de Javier Olleros, Lucía Freitas o Juan Crujeiras, entre otros, elaboraron los menús solidarios financiados por la Xunta de Galicia y el Parlamento de Galicia.

“Piel de gallina”

Miguel González saca tiempo de su apretada agenda para ayudar y señala que “para estas causas y acciones solidarias siempre hay que sacar un hueco de donde sea, la cuestión es ayudar a estas personas en riesgo de exclusión o que pasaron un mal año para darles una Nochebuena con lo mejor de nuestros productos de la tierra. Mi familia no era pudiente y me enseñaron que en estas situaciones es cuando tienes que ayudar y aportar a aquellos que sí que lo necesitan. No me lo pensé dos veces y cuando recibí la llamada de José Andrés, accedí al momento. Estas acciones ponen a uno la piel de gallina, porque estás ayudando a personas que lo necesitan de verdad”.

El chef ourensano no quiere tener ningún mérito, porque comenta que “las que tienen un enorme valor son las personas que dirigen Cáritas Ourense que tuvieron todo listo para que llegaran los menús antes de Nochebuena a los lugares donde lo necesitan. Nosotros (por el equipo de cocineros) hicimos lo que mejor supimos hacer que es cocinar y elaborar platos de calidad”.

Apartó momentáneamente su estrella Michelin del Restaurante Miguel González para aventurarse en una de tantas campañas solidarias que tuvo un año pandémico. También en el de la hostelería, que fue uno de los ámbitos donde las restricciones afectaron con gran dureza. Pero él, no quiere ver la realidad de los demás desde la ventana y se pone manos a la cocina con el único fin de servir y saciar el apetito.

Miguel finaliza diciendo que “este no ha sido un año fácil para nosotros, pero hay personas que lo pasaron peor que nosotros y perdieron muchas cosas, así que hay que ayudarles”. El 2021 por lo menos ya empieza con reservas y con una estrella Michelin que si bien no luce en la “camiseta”, la refleja en sus menús diarios. Ahora la estrella Michelin también es sinónimo de esfuerzo y compromiso social, él lo tuvo en la primera ola y también en la segunda como tantos otros. Y que no haya una tercera, porque seguirá(n) al pie del cañón.