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Faro de Vigo

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Un año de Nós: una biblioteca de vanguardia

La actual ubicación propicia un aumento de nuevos socios, que llegan a los 1.700 anuales, con casi mil entre enero y febrero

Ledicia Costas, en una actividad con menores en la Biblioteca Nós. | // I. OSORIO

El coro juvenil Cantiga, en la recepción de la Biblioteca Nós. | // IÑAKI OSORIO

Ledicia Costas se despide de una actividad de promoción de la lectura en la Biblioteca Xeración Nós, mientras el coro juvenil Cantiga inicia los primeros acordes de su actuación. Hace un año que se inauguró la biblioteca, tras lustros de retrasos, en el Complejo de San Francisco. Fue la primera en implantarse en el recinto y la primera que contabilizó los socios por miles en los primeros meses del año. La directora Rosa María Pérez Naya, señala que en los meses de enero y febrero se registraron un millar de socios. Y hasta la fecha actual, ya son 1.700 socios, 500 más que el año pasado.

Las instalaciones llaman a la ciudadanía con una estructura abierta y dinamizadora, no solo por las actividad que realizó durante el confinamiento de forma digital, sino también con el ocio presencial desde el mes de junio. La directora arguye que “la valoración de este año es muy positiva, a pesar de ser tan irregular, tan accidentado. En los primeros meses tuvimos mucha receptividad, muchas visitas, alta de usuarios, afluencia enorme a las instalaciones, un ritmo estupendo y fantástico de actividades y apareció la pandemia y nos cerramos durante la primavera estuvimos cerrados, pero no parábamos e impulsamos, desde la red de bibliotecas de Galicia (Galicialé), el acceso electrónico y los contenidos gratuitos”.

Las redes sociales sirvieron de escaparate para mantener el vínculo con los socios y en el momento en el que se pudo se dio luz verde al servicio de préstamo”. Rosa explica que con la pandemia “cambiamos la mentalidad con la adaptación de las nuevas medidas de los protocolos, limitamos más el aforo por seguridad de nuestros usuarios, pusimos más horas de limpieza y más desinfección”. Las instalaciones de la Calle Concejo todavía no tienen un nuevo servicio y en la comparación, Rosa dice que “perdimos un poco con la otra biblioteca porque allí todo el mundo iba al centro y entraba, pero ganamos muchísimo en derechos y en accesibilidad, no solo personas con movilidad reducida ya que una persona con un carro de bebé era difícil que accediera. También ganamos en más espacio en zonas comunes y dentro de las instalaciones servicios nuevos como la bebeteca, el espacio ‘xove’ o más salas de actividades”. El “cambio abismal” repercute en los socios y los servicios de una biblioteca llamada a ser el centro dinamizador de la promoción de la lectura y la cultura ourensana.

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