Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Procedieron a la apertura de una urna en presencia del párroco Xulio Rodríguez, con motivo de la realización de unas obras de restauración en el monasterio de Ribas de Sil

Los cuatro anillos encontrados en el monasterio de San Estevo. A la derecha, los pergaminos que acreditan su autenticidad. |   // FDV

Los cuatro anillos encontrados en el monasterio de San Estevo. A la derecha, los pergaminos que acreditan su autenticidad. | // FDV

La apertura de la urna que se encontraba en el relicario izquierdo que custodia los restos de cuatro de los nueve santos obispos de San Estevo de Ribas de Sil, en presencia del titular de esta parroquia, Xosé Xulio Rodríguez Fernández, puso al descubierto, en uno de los cuatro compartimentos en los que se encuentran los restos óseos de los prelados, una bolsa de tela (probablemente de seda) con bordados en hilo de oro. Y “ante la sorpresa de todos”, en su interior encontraron “cuatro anillos de plata con piedras de diversa calidad y dos documentos escritos”.

El el primer documento se puede leer: “Estos quatro Anillos son de los Obispos Santos de esta Casa. En 1785 se hicieron las Arañas y no se pusieron los Santos Obispos con más decencia, porque no se pudo hacer nuevo el retablo: Dios quiera venga otro Abad que los saque el rezo como io quise. Deu lo […] Alb.a”

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

El segundo documento es “una pequeña etiqueta en pergamino, que debía recoger los cuatro anillos”. En la parte interna de la misma aparece el siguiente texto: “Estos quatro anillos son de los que quedaron de los nueve Santos Obispos. Son los que han quedado. (sic) Los demás desaparecieron. Por ellos se pasa agua para los enfermos y sanan mu[chos]”.

Teniendo en cuenta que los cuatro anillos “se encontraron entre las reliquias de los Santos Obispos”, junto a la brevísima documentación referida, el Obispado de Ourense considera que se trata de “indicios importantísimos” y formula la siguiente pregunta: “¿Nos encontramos ante los anillos milagrosos desaparecidos?”, que considera que solamente podrá responderla “un estudio serio de las fuentes históricas, junto con investigadores especializados en joyas medievales y en tejidos antiguos”. Y admite que, para el buen éxito de la investigación, “será seguramente preciosa la colaboración de los especialistas de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia y de amigos restauradores de metales preciosos que trabajan en los famosísimos Museos Vaticanos”.

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

El que fue canónigo archivero de la Catedral de Ourense, Emilio Duro Peña, “en su monumental obra sobre el monasterio de San Estevo de Ribas de Sil habla de los nueve santos obispos gallegos que, renunciando a sus sedes escogieron el cenobio de San Estevo para pasar sus últimos días y allí murieron en olor de santidad”. Fueron tan importantes y su fama de santidad y milagros tales que el monasterio no solo custodió celosamente sus restos, si no que llevó a su escudo, como timbre heráldico, las nueve mitras que ostenta.

Los nombres de estos nueve obispos fueron conservados más que nada por la tradición: Ansurio (o Assurio), Vimarasio, Gonzalo, Osorio, Froalengo, Servando, Viliulfo, Pelayo, Alfonso y Pedro. Su presencia en San Estevo no fue simultánea, sino que se han ido refugiando en el cenobio a lo largo del siglo X y parte del XI. Si bien algunos autores y documentos del mismo monasterio “les atribuyen diversas sedes episcopales, en realidad tal atribución es confusa y lo único que conocemos de ellos, además de su nombre, es su muerte en el monasterio y su gran fama de santidad”.

Vida, milagros, veneración y culto público a los cuerpos y reliquias

Los restos de los obispos estuvieron enterrados inicialmente en el claustro antiguo, llamado por ello “de los obispos”, al lado izquierdo, junto a la puerta que sale de la iglesia, en seis sepulcros de piedra. En 1463 fueron trasladados a la capilla mayor de la iglesia y colocados sobre el retablo antiguo, mezclando, al parecer, todos los restos en una caja de madera. Al hacerse el nuevo retablo de Juan de Anges, en 1594, el abad Fray Víctor de Nájera coloca los restos de cada uno en un arca poniéndolos al lado del altar mayor: cinco de un lado y cuatro de otro, en dos relicarios. El abad Fray Plácido de Andrade Montenegro solicitó al obispo José de la Peña en 1622 la facultad de oficio litúrgico propio para los santos obispos y el mismo obispo abrió un proceso informativo canónico sobre la “vida, milagros y veneración y culto público que tienen y han tenido los cuerpos y reliquias de los siervos de Dios nueve obispos” (29 abril 1622).

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Hallazgo de cuatro anillos que podrían atribuirse a obispos santos de San Estevo

Relación de los milagros obrados por los anillos

La parte más interesante de las declaraciones es la que se refiere a los milagros obrados por los anillos (sin indicar de cuántos se trata) “que dicen haber sido de los santos obispos” que estaban en una “caxilla que estaba eb el caxón de la plata” y se daban a los enfermos que venían a casa a pedirlos […] y en sanando los volvían; o se los llevaban, cuando no podían venir a recogerlos, y al ponerlos con devoción, tocarlos, aplicar el aguapasada por ellos a la parte enferma o beberla, sanaban rapidamente. En el poceso canónico se presentan varios casos de curación, entre los que destaca el de la ahijada de Bautista Celma, Maestro rejero, ciega de nacimiento. De los venerados anillos “se perdió el rastro”, pues incluso Duro Peña se pregunta en su obra: “¿Qué se ha hecho de los anillos?” Pues bien, “después de tantos siglos ‘perdidos’, ¿puede que la Divina Providencia haya marcado un camino?: el inicio, hace pocos días, de las obras de restauración de los relicarios laterales del altar mayor, supervisados por la Xunta de Galicia y realizados por el Centro San Martín de la Diócesis de Ourense”.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats