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Caos en O Pino: una rotonda es la única alternativa a la clausurada estación de bus

Viajeros y chóferes se quejan del cierre de la instalación meses antes de que se remate la nueva terminal de autobuses | No pueden guarecerse del frío ni entrar a los lavabos

Vial externo de la clausurada estación de buses de O PIno, donde aparcaron a mediodía diez líneas distintas de autocar. |  // IÑAKI OSORIO

Vial externo de la clausurada estación de buses de O PIno, donde aparcaron a mediodía diez líneas distintas de autocar. | // IÑAKI OSORIO

Una de las dos marquesinas provisionales del exterior. | // IÑAKI OSORIO

Desde el pasado viernes, las obras previas a la demolición de la estación de autobuses de Ourense, ubicada en el barrio de O Pino, un cierre que se ha realizado meses antes de que remate las obras de la nueva terminal de autobuses , incluyen la prohibición de hacer uso de la planta superior del viejo edificio de la estación a demoler, con lo que los usuarios no pueden guarecerse mientras aguardan por su bus ni hacer uso de los lavabos que hay en el interior. Lo mismo ocurre a los chóferes y personal de las empresas de viajeros.

“Una letrina móvil de obra es lo único que tenemos incluso para los viajeros que llegan cansados en líneas de largo recorrido a las 5 de la mañana a las puertas de la estación de O Pino, ahora totalmente cerrada”, se quejaba ayer un chófer.

La Xunta anunció ya a finales de octubre el inicio de la demolición, aunque por ahora la silueta de la vieja estación de O Pino, con más de 30 años de antigüedad, sigue en pie. El objetivo es dejar diáfano el solar para cederlo a Fundación Amancio Ortega que presentó ya un proyecto de centro de mayores en el solar que hoy ocupa la estación de O Pino.

El cierre íntegro del recinto se ha llevado a cabo meses antes de que rematen las obras de la nueva estación de buses de la ciudad, que se está construyendo en la intermodal del AVE. Por este motivo los viajeros de las distintas líneas de servicios de transporte, desde el bus urbano a los de cercanías que van al resto de la provincia, o los que se dirigen a otras provincias de Galicia y España, “se ven obligados a guarecerse bajo dos marquesinas exteriores, insuficientes” indican varios conductores. “ A veces aquí en horas punta como la 1 de la tarde, se juntan hasta diez autocares. Ahora la estación provisional en realidad está en una rotonda”, comenta un trabajador del servicio de información.

Los viajeros también se quejan. “El frío es lo peor. Yo no vivo en Ourense pero vengo varias veces a la semana desde O Carballiño, y estas marquesinas exteriores no llegan. Entra el frío por todos lados. Cuando llegue el invierno va a ser horrible. Hasta el pasado viernes podíamos entrar a la planta superior de la estación nos dejaban esperar allí. Ahora ni eso”, se quejaba Natacha.

“Los profesionales del transporte de viajeros vemos esto como una chapuza. Como chófer, que hago además diariamente el trayecto de O Barco a Ourense capital, solo sufro incovenientes. Hay horas y días como el domingo, en los que se juntan muchos autocares”, explicaba ayer este conductor de la empresa Sánchez de viajeros. “Es complicadísimo girar para incorporarse luego a la carretera”, explicaba.

Alguno de los usuarios ha denunciado públicamente que en esa obligación de estar a la intemperie, bajo esas marquesinas, hay un riesgo “a que el frío derive en resfriados y con la pandemia en pleno auge,” y señalan que incluso es complicado incluso respetar esas distancias mínimas entre viajeros, indican, que se exigen en estos momentos, pues no hay dársenas.

María, de avanzada edad y con un parque de voluminosas maletas, esperaba también su autocar para viajar a otra provincia gallega como hace varias veces al año. “No quiero pensar qué va a ocurrir cuando hagamos estos mismos viajes y tengamos que esperar ahora en estas pequeñas marquesinas a que llegue al autobús. No deberían haber cerrado la estación hasta tener la otra en marcha”, lamenta.

Trabajos con retraso

La demolición de estantigua estación fue adjudicada por la Xunta con una inversión más de 523.000 euros y comenzó con los trabajos previos de retirada del material de interior: desmontado mobiliario, carpinterías, elementos de fontanería, instalación eléctrica y el resto de instalaciones. Pero lo primero que realizaron a finales de octubre fue precisamente la retirada de una rotonda de hormigón situada en el vial de acceso, conscientes de que esa iba a ser la estación provisional. “El último plazo que nos han dado para trasladarnos a la nueva estación es el mes de enero. Pero llevan mucho retraso”, indicaba ayer personal de información.

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