Si la música fuera un teletransportador, ayer el Auditorio recordaría la corte de Weimar donde se alojó durante años Bach. Esa fue el viaje que iniciaron los espectadores que se acercaron al Auditorio Municipal con los primeros acordes del violoncelo de Damián Martínez y después con la sinfonía brillante del piano con Marta Moll. El Dúo Cassadó llevó al público a otra dimensión iluminando las luces y oscureciendo más las sombras en un programa musical que fue desde Bach, pasó por Beethoven y terminó con Arvo Pärt. Del pasado musical al presente, del barroco y los grandes clásicos al minimalismo del compositor estonio. Un guión musical que se adaptó al intimismo que obligó a ejercer la pandemia y que aupó la sensibilidad de los dos intérpretes y la brillantez de las sinfonías. La intensidad estuvo presente en una noche especial y clásica, donde por un momento gobernó la esperanza de ver un directo, olvidando la pandemia. Una sesión íntima, que no cesó ni un ápice en el grado del mensaje musical, donde Damián Martínez y Marta Moll dejaron huella y expusieron un binomio sin igual donde la pasión y su espíritu poético fue excepcional. Música de alto nivel con un viaje con un billete barato, pero con un una experiencia increíble. Acordes que se recuerdan y sentimientos que no se olvidan.