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Un emprendedor de Verín se abre paso entre las grandes plataformas de reparto

Quintas creó Roombo para colaborar con la hostelería ajustando el margen al 10% | Ocho meses después, su ‘app’ está en Portugal y comienza a desarrollar franquicias

José Manuel Quintas, con las bolsas de reparto de Roombo.

José Manuel Quintas, con las bolsas de reparto de Roombo.

Mientras el mundo se paraba en marzo a causa de la pandemia del coronavirus, la cabeza del joven José Antonio Quintas, creativo, productor audiovisual y emprendedor de Verín, no dejó de dar vueltas. En 45 días de confinamiento impulsó Radio Cuarentena, grabó una miniserie en el salón de su casa y creó su propia empresa.

La idea de negocio surgió la primera semana de aislamiento buscando la manera de apoyar a la hostelería. Un día pidió una pizza y lamentó que no hubiese un servicio de entrega a domicilio. Así que puso en marcha una web y se la presentó a los restaurantes. A la semana siguiente él era el repartidor.

Ocho meses después de encenderse aquella luz, su proyecto “Roombo” es un negocio con presencia en Portugal y opción de franquicia que se ha abierto paso entre las grandes plataformas digitales de reparto tipo Glovo, Deliveroo o Just Eat. Lo que diferencia a esta es el precio. “Nuestro margen es mucho más bajo, aplicamos un 10% al precio del pedido frente al 35,5% del que menos cobra porque los hay que llegan al 42%”, explica.

Uno de los ‘riders’ del reparto en Verín.

Uno de los ‘riders’ del reparto en Verín.

Y así empezó todo, con una página web de restaurantes y cartas, y cada vez más gente llamando para hacer pedidos. “Vi que tenía mucho sentido”, dice. En una semana la empresa pasó de contar con un ‘rider’ a cinco y en un mes ya se habían sumado el 70% de los establecimientos de Verín.

Pero la cabeza de Quintas seguía dando vueltas para mejorar el proyecto. Y dio el salto a la aplicación. La web inicial, de nombre Rumbo, se transformó en Roombo, una app con tres versiones: usuario, restaurante y ‘rider’. “A la gente le sorprende lo fácil que es y los hosteleros están muy contentos porque esto genera mucho movimiento, sobre todo ahora que volvió a cerrar la hostelería”, destaca.

La aplicación genera una media de 1.200 pedidos al mes en Verín y todos los establecimientos, excepto dos, están adheridos. En Chaves (Portugal), donde Quintas desembarcó hace mes y medio y ya ha creado 14 empleos, gestiona 2.500 pedidos mensuales para una bolsa de 12 restaurantes. “Es increíble que una localidad como Chaves, con 40.000 habitantes, no tenga una plataforma de reparto, pero es que las hay de 100.000 que tampoco”, explica. Allí están creciendo a una media de dos establecimientos nuevos cada semana y McDonalds ya ha mostrado su interés.

“Es increíble que una localidad como Chaves, con 40.000 habitantes, no tenga una plataforma de reparto"

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La empresa está en su fase incipiente pero desde la gestoría ya le han advertido de la posibilidad de que algunas de las grandes plataformas realice una oferta de compra. “También hay un fondo de inversión por ahí, pero yo me mantengo fiel a mí mismo, esto nació para apoyar a la hostelería y generar beneficios pero mi afán no es puramente lucrativo, quiero ayudar y veo que esto mueve la economía y favorece el comercio local”, señala. De hecho, en las reuniones que ha empezado a mantener para expandir el negocio se dirige siempre a las asociaciones de hosteleros para ofrecerles la gestión directa de la herramienta abonando únicamente el alquiler de la aplicación.

En Galicia todavía tiene mucho mercado por abarcar y el foco está en las villas. “Queremos llegar a Carballiño, Lalín... y nos están pidiendo franquicias de muchos sitios”. Las grandes plataformas aplican márgenes muy altos y cuotas de entrada que, dice, “ahogan a los restaurantes”. Por eso no están en las localidades pequeñas. “¿Por qué no vamos a tener en un pueblo pequeño los mismos servicios que en una ciudad grande? Simplemente hay que adaptarse”, dice.

El sistema es fácil. El usuario elige restaurante y menú y hace el pedido. El local, que tiene su propia ‘app’, recibe el pedido y puede aceptarlo o rechazarlo en el función de su carga de trabajo. Una vez aceptado es el ‘rider’ el que recibe la alerta en su aplicación. “El que esté más cerca o antes lo vea lo acepta y recibe la hora de recogida con las ubicaciones del restaurante y el domicilio”, explica Quintas.

Esta empresa también ha esquivado el conflicto laboral de los falsos autónomos. “Tendríamos más beneficios pero no es lo que buscamos. No nos cuesta nada contratarlos a media jornada o por fines de semana”. Todos los ‘rider’ de Roombo, explica, cobran por porcentaje “y sacan una media aproximada de 200 euros a la semana trabajando de dos a tres horas al día que no está mal. Todos tienen otro trabajo y este es un complemento”.

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