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Un magosto para llevar que salva la tradición

Seixalbo mantiene la costumbre del San Martiño asando 25 kilos de castañas: los vecinos pasaron a recogerlas y para los ancianos, entrega a domicilio | La Policía Local vigiló el monte para evitar fiestas de no convivientes

Un grupo de niños de Seixalbo, recogiendo ayer las castañas para llevar.   | // CARLOS PETEIRO

Un grupo de niños de Seixalbo, recogiendo ayer las castañas para llevar. | // CARLOS PETEIRO

En el Ourense confinado, con las entradas y salidas restringidas y las reuniones de personas no convivientes prohibidas desde hace más de un mes, una de las fiestas principales ha tenido que reinventarse, cambiando de dimensión y de escenarios. El magosto se celebró en el domicilio más que en el monte y muchas asociaciones renunciaron a una tradición arraigada en el festivo local de San Martiño, atípico en este año de la pandemia. En la parroquia rural de Seixalbo, los vecinos adaptaron la fiesta a los tiempos del virus. Los miembros de la asociación asaron 25 kilos de castañas, más incluso que otros años, para contrarrestar la falta de chorizos y vino. Los vecinos pasaron a recoger su ración, de una docena, atendiendo las indicaciones de mantener distancias y no formar aglomeraciones. A última hora, los organizadores se disponían a llevar el magosto a domicilio a una veintena de ancianos que apenas salen.

“Non é o mesmo que facer unha festa de convivencia e charla, e de feito non permitiamos que se pararan os grupos por razóns de seguridade, pero polo menos serviu para non esquecer a tradición do magosto, que sempre tivo moito arraigo aquí. Aínda que non se poida socializar, non olvidamos”, valoraba ayer Xosé Carballido, presidente de la asociación vecinal de Seixalbo.

La Policía Local patrulló para evitar fiestas y reuniones de no convivientes o aglomeraciones en el monte, pero no parecía un 11 de noviembre. Fue el San Martiño con menos fogatas, pero el Covid no pudo del todo con la tradición ourensana.

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