El Observatorio Económico Ourensano (OEOu) revela en su nuevo estudio sobre el impacto de la crisis del Covid-19 que la estructura socio-laboral otorga a Ourense una mayor resistencia en ocupación en la primera fase de la pandemia. Los efectos de la crisis revelan un nuevo escenario socioeconómico de la provincia: tasa de ocupación, entre 16 y 65 años, más alta de la última década; y descenso del número de pensionistas manteniendo la nómina global. El presidente de la Diputación de Ourense, Manuel Baltar, y el profesor Andrés Mazaira, presentaron ayer el informe del OEOu sobre la crisis económica de la pandemia, en el que destaca que la estructura socioeconómica provincial y la evolución de los últimos datos sobre el empleo demuestran la capacidad de resistencia de Ourense frente a los efectos de la crisis del coronavirus.

Baltar valora que en nuestra estructura de empleo provincial “tenemos más empresarios y trabajadores por cuenta propia que la media de Galicia”, y en este sentido destacó “el apoyo de la Diputación de Ourense a los sectores de autónomos, comerciantes y Pymes”. El presidente del gobierno provincial dijo que estos datos “nos orientan para estar atentos a las necesidades y a dar la mayor cobertura posible a las personas. Son datos que revelan que algo está cambiando en nuestros comportamientos, que hay nuevas perspectivas, una economía social que se transforma, y que Ourense avanza por un camino diferenciado de su entorno”.

Las consecuencias de la pandemia dejan en Ourense un poso menos lesivo que en otras provincias. Así lo recoge el Observatorio, que elabora sus conclusiones partiendo de los datos de fuentes oficiales, entre ellos la Encuesta de Población Activa (EPA), paro registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) o afiliaciones a la Seguridad Social. El peso de las aportaciones directas de las administraciones a los 26.400 empleados públicos de la provincia o las cerca de 100.000 personas que perciben alguna pensión, dan una cobertura significativa y singularizada a la población. No en vano, los beneficiarios de las pensiones en Ourense se reparten en torno a los mil millones de euros anuales.

Por su parte, Andrés Mazaira resumió que hay un conjunto de factores, “como la menor dependencia de sectores como el turístico, la fortaleza del sector agroalimentario o la estabilidad que producen, en términos de ocupación y rentas, los empleados y las transferencias publicas directas, que, en el corto plazo y a diferencia de otros territorios, dotan a la economía ourensana de una mayor inelasticidad ante las modificaciones bruscas de los ciclos económicos”.

Por lo que a la economía productiva se refiere, las cifras de la EPA del tercer trimestre elevan a 115.700 las personas ocupadas, 6.300 más que en el trimestre anterior y 4.600 más que la medición de la EPA del tercer trimestre del año 2019. En términos comparativos, sobre el segundo trimestre, el crecimiento de ocupados es de un 5,76 %, frente al 3,07 % de Galicia y el 3,06 % de España. En la tasa interanual Ourense crece un 4,14 %, al contrario que en Galicia y en España, donde se constatan caídas del -2,09 % y del -3,51 %, respectivamente. La EPA del tercer trimestre certifica un acusado descenso del paro, que ahora afecta a 13.500 ourensanos, bajando un -17,7% en un trimestre, mientras en Galicia subió un 0,9% y un 10,5% en el resto de España. En la tasa interanual el descenso es de un -19,2%, frente a un ascenso del 1,6% en Galicia y un 15,8% en España. Por lo que respecta a la tasa de paro entre 16 y 65 años se queda en un 7,24%, con un descenso de 3 décimas en un trimestre y 6 décimas respecto al último año.

La traslación del empleo a las cotizaciones a la Seguridad Social revela que en el tercer trimestre de este año hay diez comarcas que ven crecer las afiliaciones respecto al segundo trimestre, todas menos las comarcas de Ourense y Terras de Celanova. Incluso otras dos (Terras de Caldelas y Terras de Trives) superan la cifra del mismo periodo del año anterior. Pese a ello, en octubre se observa un descenso de afiliaciones en el régimen general con respecto a septiembre, lo que se podría atribuir a las medidas de confinamiento aplicadas por la Xunta en Carballiño, Ourense y Verín, mientras que el descenso en los cotizantes del sector agrario guardaría relación con el adelanto de la vendimia y otras tareas agrícolas.