“Tenle miedo a los vivos, no a los muertos. Estos últimos no te van a dar problemas. Eso seguro” , asegura Alberto Pereira Tamayo. Desde hace 18 años es Jefe del Servicio de Mantenimiento de Cementerios del Concello de Ourense, un equipo de veinte personas que podrían definirse como “los guardianes” que se ocupan de que nos les falte nada ni a los vivos, ni a los muertos, de los tres camposantos de la ciudad, el de As Caldas, el de San Francisco declarado Bien de Interés Cultural y el de Santa Mariña.

“Nuestra labor desde primera hora de la mañana y en especial estos días, es comprobar que todos los servicios, y calles comunes estén en buen estado, que no haya averías en fuentes y todo lo relacionado con los enterramientos o posibles incineraciones, me encargo de coordinar y pasarle los informes de necesidades y demás a la responsable del servicio” apunta Alberto Pereira. “Luego el mantenimiento de cada nicho o sepultura ya es responsabilidad de la persona que tiene la concesión” .

Ayer el operativo se reunía desde primera hora en el cementerio de Santa Santa Mariña para organizar el día. “Son fechas especiales por las restricciones de la pandemia y hay que controlar los aforos. Pero la labor del equipo es técnica y muy humana y se extiende todo el año. La palabra enterrador ya está superada. Son funcionarios de cementerios y el apoyo que dan a las familias es esencial en momentos tan dóciles” indica Tamayo.

Reconoce que en este servicio todos los funcionarios “convivimos a diario con la muerte. Lo vemos todo como algo natural. Lo que hay es que darle dignidad a ese momento tan difícil para las familias. ¿Que qué es lo que más me marcó en estos años?. Pues algo a lo que no nos acostumbraremos nunca, cuando el entierro o la cremación es de un niño o una persona muy joven” afirma.

En estos momentos de restricciones por la pandemia y también de temor, reconoce que “Santa Mariña es el presente y el futuro que garantiza que los vecinos de la ciudad, que no tengan otras propiedades en el las parroquias de la diócesis, tienen un lugar de enterramiento, hay espacio para muchos años”.

De hecho este camposanto cuenta en estos momentos con 3.563 nichos, 588 columbarios y 716 sepulturas “pero queda más del 50% por ocupar y se están realizando obras y otras en previsión, para hacer nuevos columbarios y nichos” explican.

Santa Mariña es “el unció de los tres cementerios de la ciudad con un diseño urbano por calles y organizado, cuenta con su propio servicio de incineración, e incluso una iglesia que es aconfesional”.

Se utilizan menos ambos servicios pues las firmas privadas tienen los crematorio propio , “pero si se oficia algún acto religioso para las familias el párroco de a Santísima Trinidad, don Aurelio, cuya entrega, pese a su delicado estado de salud es encomiable” afirma. Santa Mariña es además el que centra el número de inhumaciones realizadas en lo que va de año. Desde el 1 de enero hasta el día de ayer fueron un total de 265 inhumados.

Explican además que de esas 265 inhumaciones 160 eran cadáveres y 105 corresponden a cenizas o restos cadavérico. Estos días el equipo de Cementerios del Concello trabaja a pleno rendimiento. “Todo va bien pero no descartaríamos algún cierre puntual si se supera el aforo” en los próximos días” indica Alberto Pereira. La norma anti Covid ya es conocida. Solo tres personas por sepultura, un máximo de 30 minutos de visita en el interior, y un aforo de 75 personas a la vez en Santa Mariña y 50 en As Caldas y San Francisco.

Desde los 6.200 euros por la concesión a 75 años de una sepultura a nichos de turno para personas sin recurso

La muerte tiene sus costes también en el apartado material, aún cuando según los expertos del servicio, de cementerios de Ourense, va creciendo el número de personas que optan por la cremación y no por ser enterrados en un cementerio. Para pedir nuevas concesiones en un cementerio de la ciudad, está el de Santa Mariña. Los precios pueden asustar si se opta por una sepultura, pues las concesiones a 75 años, cuestan 6.200 euros. Queda la posibilidad si uno insiste en seguir atesorando un techo después de muerto, de solicitar una concesión a 50 años de un nicho. También en el caso de Santa Mariña, donde no es necesario tener derechos históricos adquiridos, el precio oscila según la altura desde los 965 euros si se opta por un nicho en el cuarto piso, a los 1.927 en el segundo piso o altura. Todo esto por la friolera de medio siglo de concesión. El columbario, más económico, ofrece concesiones por 5 o 50 años La primera cuesta 75 euros, y a 50 años 330 euros. Como en una auténtica inmobiliaria del más allá, el Concello ofrece también concesiones por cinco años renovables hasta un máximo de 10 años por 288 euros. Pero hay también un porcentaje en reserva de nichos de turno para personas sin recursos.

“Se está construyendo una fosa común para los restos que nadie reclama; más nichos y columbarios”  

n Ourense tiene recursos funerarios suficientes para seguir cubriendo las demandas de enterramiento “durante muchos años, y en Santa Mariña solo está ocupado el 50% de su superficie. De hecho estamos con obras como nuevos columbarios, nichos y también una fosa común para aquellos restos que llevan años sin que nadie los reclame”, explica Alberto Pereira (izquierda) en la foto superior, con otros compañeros del servicio de cementerios, ayer en el de Santa Mariña.