Sara, Lorena, Isabel, Begoña, Belén, Elena o Patricia. Cualquiera de ellas está al otro lado del teléfono, las 24 horas del día, si una embarazada necesita hablar con una matrona. Ellas forman equipo en el paritorio de Verín, el del polémico cierre a finales de 2019 y posterior reapertura, y su trabajo es ahora más visible que nunca. En marzo, con la pandemia, se anticiparon al vacío que la suspensión de consultas presenciales dejaría en las embarazadas y activaron la educación maternal ‘online’. Y ahí continúan siete meses después, con la webcam y el teléfono abierto para toda Galicia.

Nunca desconectaron la vía telemática y ahora que se impone un nuevo estado de alarma y las restricciones son cada vez mayores, menos. Las matronas de Verín fueron pioneras en marzo cuando decidieron mantener el acompañamiento a las embarazadas aunque fuese de forma virtual. Conectaron los cursos de educación maternal a la red y los abrieron para toda Galicia. La respuesta de las mujeres fue sorprendente y eso confirmó lo que ellas ya sabían: “Que sí hacemos falta”.

Belén Vázquez, psicóloga y matrona de este hospital, así como autora de un estudio sobre la prevalencia de la depresión en el embarazo que obtuvo el primer premio del IV Congreso Nacional de Psicología, habla en nombre del equipo para reivindicar la presencia de este colectivo profesional en el proceso del embarazo. “Empezamos en marzo, cuando todo se paró, y lo seguimos haciendo, porque vimos que, con el verano de por medio, en muchos centros de salud no se llegó a retomar la actividad presencial y en otros, con las nuevas restricciones, se ha vuelto a suspender. Lo cierto es que las mujeres se quedaron totalmente abandonadas en el embarazo”, explica.

Belén Vázquez, matrona del hospital de Verín. FdV

La queja de este grupo de matronas va en esta línea. “La administración ve la educación maternal como algo prescindible y no es así. La prueba es la gran demanda que hemos tenido: desde que iniciamos el curso ‘online’ llevamos unas 200 mujeres inscritas de toda Galicia”, explica la matrona. “Empezamos pensando que nadie nos iba a hacer caso y hubo un momento, al principio, en el que nos vimos desbordadas”, relata. De hecho, llegaron a tener conectadas de forma simultánea a cien embarazadas de toda Galicia. “Pues mira, esto demuestra que sí hacemos falta”, recalca Belén, que lamenta el escaso reconocimiento, a nivel general, que tiene el papel de estas profesionales. “La gente nos asocia solo al momento del parto, y además, hay muchas diferencias entre provincias. En algunas hay matronas en casi todos los centros de salud y hacen seguimiento de embarazo, pero en Ourense, por ejemplo, no las hay o su presencia es anecdótica”.

En Verín, los cursos de educación maternal recuperaron la presencialidad con la desescalada, aunque ahora, con el empeoramiento de la situación epidemiológica la han vuelto a suspender, pero la vía telemática ha continuado activa todo este tiempo, al igual que la consulta telefónica las 24 horas del día. “Cualquier mujer de cualquier punto de Galicia puede anotarse a la educación maternal ‘online’ en Verín y para ello basta con llamar al hospital y pedir hablar con la matrona de guardia. Ahí se le darán las instrucciones necesarias”, explica Belén.

La segunda ola ha devuelto la preocupación a estas matronas, y el nuevo estado de alarma pinta un nuevo escenario de restricciones que podría incidir de nuevo en esa soledad en la que, dice, se vieron las embarazadas durante la primera fase de la pandemia. “Se quejaban de que les anularon las citas presenciales de seguimiento del embarazo y si las veían una vez al mes, de repente era una vez cada tres meses y con llamada teléfonica. Y al no tener educación maternal tampoco había nadie a quien recurrir para resolver dudas y calmar miedos”, incide. Sobre todo con la nueva situación, “en la que se veían bastante perdidas porque no sabían que consecuencias podría tener el coronavirus en el embarazo y en su bebé, ni qué iba a pasar después del parto, si las iban a separar de sus hijos por protocolo”.

La necesidad de contar siempre con un profesional de referencia quedó patente y así lo confirma la iniciativa de estas matronas que fue pionera en Galicia y que otras matronas, a nivel particular, también pusieron en marcha.