Un 24 de octubre en tiempos preCovid era día de fiesta en las bibliotecas. Actividades infantiles, sesiones de cuentacuentos, sorteos de libros, reconocimiento a los usuarios... En la era posCovid y bajo un estricto manto de restricciones, el día internacional dedicado a estos espacios de conocimiento y cultura se celebra con menos ruido pero con la reivindicación de ser lugares seguros. “Queremos que la gente piense en la biblioteca como un lugar al que se puede venir con la tranquilidad de que se cumplen las medidas higiénico-sanitarias y que esto les anime a salir”, defiende Rosa Díaz Naya, directora de la Biblioteca Nós de Ourense.

En un momento de máxima preocupación por el aumento de los contagios y en el que las limitaciones restringen cada vez más la movilidad de los ciudadanos y las opciones culturales, este espacio, que estrenó nuevas instalaciones hace casi un año en el complejo de San Francisco, se presenta como la “alternativa a quedarse en casa”.

Los usuarios que visitaron ayer las salas de lectura de este centro recibieron una planta de regalo. Un premio simbólico a la fidelidad de los lectores. “Queríamos que fuese algo vivo”, señala la directora. Un regalo verde y luminoso en medio de la tristeza y angustia que provoca la situación de emergencia sanitaria. Con este regalo, el día dedicado a las bibliotecas no pasó desapercibido para los usuarios.

Desde el estado de alarma, la biblioteca Nós ha ido recuperando poco a poco la actividad, adaptada a los protocolos Covid y con limitación de aforo. En las mesas de lectura de seis ahora solo se pueden sentar dos, y tras cada uso el espacio queda marcado hasta que se higieniza. Donde no se puede ventilar, el aire se capta al 100% del exterior sin que se produzca recirculación. El centro cierra dos horas al medio día para limpieza y desinfección global y el aforo total está reducido a 178 puestos de lectura para mayores de 14 años y adultos. Tras el verano, más flojo que de costumbre, la rutina ha regresado a la biblioteca Nós. Opositores, amantes de la lectura, estudiantes y profesionales la tienen como referencia para las tareas que requieren consulta divulgativa física o en internet, o simplemente como un espacio que favorece la concentración.

“Hay gente que viene a pasar la mañana o la tarde enteras, eso nos encanta, porque nuestro objetivo es que se perciba la biblioteca como una alternativa a estar en casa, sobre todo ahora que viene el invierno y que las opciones de ocio, por las restricciones, son más reducidas”, señala Díaz Naya. El aforo suele llenarse “y a veces se queda gente fuera esperando”.

Con el comienzo del curso escolar, la biblioteca ha recuperado sus rutinas. “Los niños vuelven a llenar la biblioteca y eso nos alegra mucho, sobre todo ver lo disciplinados que son”. La pandemia no ha frenado las altas de nuevos socios, con días en los se tramitan hasta 15 nuevos carnés, e incluso ha incentivado la reactivación de antiguos usuarios que recuperan el contacto con la biblioteca: “Esto es muy satisfactorio para nosotros”, concluye la directora.